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Jueves, 14 de abril de 2016

PASTEL DE CEREZA Y EL FUTURO ABIERTO

Diferentes maneras

Las chicas del corto del Bafici [18] se esconden para fumar pero no para besarse: “Para la generación joven no hay tabúes”, dicen las actrices.

 Por Facundo Enrique Soler

La escena se debe haber repetido en loop en la cultura adolescente argentina a lo largo de las últimas décadas: un grupo de chicos y chicas juegan a la botellita, librando al azar quién besa a quién frente a la mirada del resto. La cuestión es que con los enormes avances que hubo en torno a la inclusión sexual, los niños y niñas de ahora no se sobresaltan si dos chicos o dos chicas se besan. El cortometraje Pastel de cereza, dirigido por Jessica Praznik, se corre de la usual victimización del cine LGBT y echa un poco de luz para las generaciones futuras. Entró a la selección oficial del Bafici [18] en la competencia argentina de cortos, y estrenará este domingo 17/4 en el Village Recoleta.

Pastel de cereza está protagonizado por Malena Villa y Naiara Awada. Ellas son Luján y Sofía, amigas que fuman a escondidas en el camino que separa la escuela de casa, en el paisaje más conurbano posible. La historia refleja un día en la vida de dos pibas que se preparan para ir a una fiesta en la que van a intentar lo que tienen ganas: bajar unos tragos, bailar alguna cumbia mashupeada y darse unos besos con alguien, cuando pinte. Luján noviando con una chica y Sofía disfrutando la soltería sin una identidad sexual definida.

“Cuando me enteré de la temática del corto, me dio paja. Siento que el uso de ese tema está trillado”, le responde al NO Malena, que está en tres films más del Bafici: Berlín, Un ejercicio para no olvidar y Miss. “Pero al meterme de lleno me di cuenta de que el conflicto es otro. En la generación joven no hay problema cuando dos chicas se besan. Hay que hablar del tema sin tabúes.”

Naiara, que interpreta a Sofía, protagoniza la parte más tensa de la historia. “Ya había besado a una chica en cámara en otro corto. Esa vez me puse un poco nerviosa, pero acá estaba tranquila”, recuerda la joven, que es hija del actor Alejandro Awada, y desliza entre risas: “Hasta pude ver las fotos de las chongas para elegir a cuál besar”. Actualmente, se encuentra grabando Sofía, la serie e Hipersomnia, un largometraje sobre la trata.

Pastel de cereza abona la teoría de que las generaciones futuras asimilarán distintos tipos de relaciones sexuales con mayor tranquilidad. Los que eran niños y niñas cuando se dictaron leyes como las de Matrimonio Igualitario o Identidad de Género tenderán a normalizar que hay distintas y variadas maneras de querer o de relacionarse sexualmente. De hecho, en el corto, el punto de mayor conflicto es cuando se le plantea a uno de los personajes que su abuela se entere de su sexualidad. El presente es más abierto. Y el futuro, prometedor.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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