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Jueves, 26 de mayo de 2016

VALENTíN Y LOS VOLCANES PONE EN PANTALLA UNA COMEDIA ROMáNTICA

“Podíamos haber grabado un disco clásico de indie rock... pero hay sobreoferta de eso”

La banda platense se suelta y saca chapa con un disco elástico cargado de rock and roll de radio, boleros melancólicos y pop flashero, producido por Tweety González y decorado por Ulises Butrón, en el que Jo Goyeneche se expone como uno de los mejores letristas de su generación, contando todo como una historia inconexa pero hermosa.

 Por Facundo Enrique Soler

El riesgo, al entrar a un estudio de grabación, tiene que existir siempre. Una comedia romántica, el nuevo disco de Valentín y los Volcanes, es una apuesta de ésas en las que se van todas las fichas en una sola mano. Un álbum que desdibuja la historia melanco increíble de Play al viejo walkman blanco (2010) y el notable crecimiento sonoro de Todos los sábados del mundo (2012). ¿El resultado? Excelente. Un choque enérgico entre el rock argentino, de Litto Nebbia a Andrés Calamaro, y todo el legado alternativo que estos platenses profesan desde el principio, ligado a Fun People y Peligrosos Gorriones. “El rock argentino desde su nacimiento hasta fines de los ‘80 fue una tesis, en los ‘90 mutó a una antítesis. Llegó la síntesis”, reflexiona al respecto Jo Goyeneche, cantante, guitarrista y cerebro detrás de uno de los mejores aspectos de los Volcanes, sus letras.

Editado por Triple RRR, Una comedia romántica tiene rock and roll de radio, boleros melancólicos y pop flashero. Está diseñado con un concepto tan vívido que puede llegar a funcionar en el pogo de un show random o a modo de cortina de una serie de Pol-Ka. Esa elasticidad lo transforma en el mejor disco de la banda, por la mano de Tweety González y Ulises Butrón en la producción, pero en gran medida por esa inquietud nata de los Volcanes de mutar lo más lindo que tienen: sus canciones.

Pasaron casi cuatro años del boom de Todos los sábados del mundo. ¿Por qué tardaron tanto en sacar algo nuevo?

Nicolás Kosinski: —La grabación fue larga. Empezamos en 2014, pero no teníamos tiempo de trabajar. Nos pasamos dos años intentando frenar pero a la semana siguiente había que viajar a Rosario para dar otro show.

Jo Goyeneche: —Es la primera vez que nos sentamos a cranear un repertorio nuevo para un disco. En los anteriores usamos temas viejos de la banda o composiciones que hice hace años. Tardamos un mes en dar con las canciones, pero antes hubo mucho tiempo preparándolas. Creo que es nuestra obra más íntegra en el discurso musical y poético. Tuvimos que armar otro imaginario. Y construir un imaginario lleva tiempo.

“También es el primer disco que armamos todos juntos”, aclara el baterista Facundo Baigorri, haciendo referencia a los cambios que dieron paso a la formación definitiva de Valentín y los Volcanes, que también incluye a Francisco de la Canal en bajo y Pablo Perazzo en teclados. La producción y grabación de Una comedia romántica es otro rasgo a destacar. Suena limpio y fuerte, totalmente distinto a lo anterior. “Nos preguntaron con quién nos gustaría grabar y dijimos Ezequiel Araujo, pero no podía. Subimos la apuesta y tiramos Tweety González, para que nuestro manager nos dijera que no, pero lo conseguimos”, relata Kosinski. “Accedió a un arreglo económico que nos era accesible. Pudiendo cobrarnos mucho más, ni bien escuchó lo que teníamos, accedió. Tweety tiene eso de que agarra a una banda con veinte temas y le pide que componga sesenta más. Nosotros le pasamos diez y se copó con ocho. Se entusiasmó enseguida.”

La mano de Tweety González viene con otro personaje clave para el sonido único del disco, el guitarrista argentino Ulises Butrón, fundador de Metrópoli, voz de Tanguito en las versiones para la película Tango feroz y en general un músico de puta madre que tocó con Spinetta, Soda Stereo, Fito Páez y la gran cúpula de oro del rock argentino. “Es un tipo muy particular que quizás me hacía tocar y se quedaba dormido. Yo me re calentaba y seguía tocando, pero él se despertaba, te aconsejaba un arreglo y siempre era para mejor”, relata Kosinski. “El 80 por ciento de las observaciones que hizo quedaron en el disco. Al principio costaba, porque había que ir a buscarlo de La Plata a su casa, traerlo al estudio, trabajar y llevarlo de nuevo”, sigue el violero.

“Todo lo que se le ocurría a Ulises tenía sentido”, recuerda Baigorri. “Quizás un día te puteaba y te terminaba diciendo ‘Te quiero’, pero después venía con la alocada idea de meter una guitarra de doce cuerdas y terminaba cerrando perfecto. Así con la percusión, el bajo, y todo.” Y vuelve Kosinski: “Somos una banda de origen indie, no nos cabe que vengan a decirnos qué hacer. Si hubiese venido Baltasar Comotto a tirarme cómo tocar no hubiera funcionado, el personaje de Ulises lograba llegarnos, sin contar lo mucho que aprendimos de él”.

Las manos de Tweety y Butrón se sienten al instante de apretar play a Una comedia romántica. La tumba de los Rolling Stones, la primera canción, respeta esas credenciales del rock argentino con énfasis en la melodía y los estribillos, y ese sello sigue a lo largo de la lista. Pero el colmo de la exquisitez es Costanera, un bolero romántico y sacado de una historia de amor rota, ideal para película de Leonardo Favio. Este tema deja en claro que Goyeneche es uno de los mejores letristas de su generación, jugando siempre a exponer sentimientos humanos y contando todo como si fuera una historia inconexa y hermosa. Por estructura, podría ser un hit de Calamaro, pero es una oda maravillosa de una banda indie de La Plata, eso lo hace aún más interesante: soltar el legado sónico y sacar chapa en el rock mainstream. “Nunca una letra es explícita porque siempre hay un elemento verdadero”, explica Goyeneche. “Estoy en pareja hace tres años y siempre me sucede a la inversa, cuando estoy de novio me resulta fácil escribir sobre rupturas y cuando estoy solo, hago canciones de amor.”

Cuando lo terminaron, ¿se dieron cuenta que habían hecho un disco hitero?

Goyeneche: —Es un disco de estribillos. Probablemente los discos de hits tengan muchos estribillos. Al bucear el rock argentino encontramos melodías que flotaban por ahí y no se sentían tan presentes. Podíamos haber grabado un disco clásico de indie rock, pero hay sobreoferta de eso. Hicimos los que queríamos, es lo único que nunca vamos a negociar.

Kosinski: —Yo me curtí mucho en la escena alternativa, escuchando Fun People y El Otro Yo. Me paraba mucho en esa frase de Babasónicos: “A mi generación no le importa tu opinión”. El rock nacional estaba mal visto, Fito o Charly eran unos caretas. Pero con el tiempo eso quedó atrás y ahora es posible disfrutar todo.

“Hubo intentos de síntesis en el rock argentino, como Banda de Turistas, que a mi entender no lo logran porque es directamente una revisión”, reflexiona Goyeneche. “La síntesis es usar elementos que uno cree valiosos de una escuela, incorporándolos a elementos que uno cree valiosos de la contestación de otra escuela. Las bandas revisionistas no son eso, son bandas de covers que hacen canciones propias.”

Los temas que más destacan son Tantas flores, El salto de Sofía o El tonto, de estribillos tan enérgicos como para un show caliente o una tanda radial en hora pico. El cierre de es con Películas, que arranca con suavidad espectral para luego estallar en frases difíciles de no tararear. “¿Dónde irás hoy?”, repite una y otra vez entre las guitarras características. Un resumen ideal de todo lo que puso en juego Valentín y los Volcanes ante el planteo de cambiar rotundamente su obra y el resultado inmenso que logró: un disco elástico, gritable y con pinta de clásico.

* Sábado 11/6 en C.C. Konex. Desde las 21 con Tobogán Andaluz y Mi Amigo Invencible.

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Imagen: CECILIA SALAS
 
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