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Jueves, 26 de mayo de 2016

MINICOMPONENTE, AGENTE DEL CAOS

“Me siento parte de los mutantes”

La electrónica intimista de Paula Acuña borronea los límites del synthpop, el minimal y el industrial con un concepto deforme.

 Por Julio Nusdeo

”Siempre fui un poco fan de los aparatos de baja estofa y su sonido aplastado”, resuelve Paula Acuña al repasar las bases de su proyecto Minicomponente. Bajo ese alter ego, deambula por un terreno intimista de electrónica experimental en el que los límites de géneros como synthpop, minimal e industrial se sienten borrosos, y donde la confección de piezas que combinan capas ambientales, guitarras sutiles, distorsiones en reversa y sonidos melódicos y percusivos en loop fue la excusa para usar la música como herramienta: “Quería ser un vehículo, creyendo que la melodía es un tipo de empatía sónica flotando en el astral, que de vez en cuando puedo canalizar. Además siempre quise ser un poco superheroína: Sailor Sinewave”.

Comenzó a producir música con su computadora en 2007, cuando sus ganas e ideas la eyectaron de forma autodidacta al Ableton Live. Y sus estudios en sonido en la Universidad Nacional de Lanús acabaron por trazar el camino. Antes de Minicomponente, estuvo en Todo Es Bello, un dúo tecno-ambient que era parte del sello de minimal Zensible Rec. En 2010 vivió en Lima, Perú, donde tocó en Kidz Und Katz. Y de vuelta en Argentina, entre 2013 y 2015 fue baterista en Siquicoide Funcional, una especie de desprendimiento de Los Síquicos Litoraleños.

Para ella, Minicomponente es un dulce agente del caos: “Es hermoso en un nivel fantasmal, deforme y estéticamente inaceptable. Un sonido que quiere hacer que las personas puedan bailar, empaticen, se den amor, recuerden algo hermoso y enseguida no sepan qué sigue. Es muy inconformista. Siempre me sentí parte de los mutantes, y eso es Minicomponente”.

Su inquietante EP En Berli (2014) fue titulado en alusión a la capital alemana con ojos de conurbano: “Gerli tiene una vibra trash, un glamour retorcido donde se impone lo fabril. En un momento todo el mundo iba para allá, ‘Berlín esto y lo otro...’, y yo en Gerli, tranqui”. Siguió con Asuntos Extranhos (2015), álbum de nueve gemas etéreas de menos de dos minutos. Su sonido lo-fi refleja un proceso interior y emocional particular durante el que Paula atravesó el embarazo de su hijo, Aural: “Venía de un momento difícil en lo personal en 2013 y sentía que no podía cantar en vivo. Sin embargo, tenía una vieja portaestudio y todas las noches me ponía a improvisar temitas instrumentales con guitarra y Casio. Sentí que la música era mi fuente de verdad y que, si conectaba a ella, podía transitar el momento de manera terapéutica, sanadora”.

Los bebés orientales del arte de Asuntos Extranhos estuvieron a cargo de Luxy Shangai, baterista de Niveas: “No conozco muchxs artistas que elijan trabajar con imágenes de la primera infancia y la maternidad y logren algo bello, sombrío y extraño a la vez. De allí parte todo. Y al revalorizarlo, podemos co-crear un futuro más humano y amoroso”.

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Imagen: CECILIA SALAS
 
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