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Jueves, 26 de mayo de 2016

EL GRAN ESCAPE DE JULIO & AGOSTO

“Ni en pedo hacemos ‘fusión’”

Cuarto disco para el ensamble folk-rock de espíritu acústico y pulso eléctrico; y nuevos guiños hacia la música popular, las canciones ruteras y los viajes.

 Por José Totah

Cuando Santiago Adano, el violero de Julio y Agosto, estuvo en Montevideo tocando con su otro proyecto rockero (Persona), sus colegas uruguayos de Cadáver Exquisito le dijeron en broma: “¿Qué hacés, Indie, ahora vas a tomar té de jazmín?”. Y el tipo, que está en el paño hace rato, no se hizo cargo. “Aceptás la etiqueta, pero a esta altura es un poco una bardeada.” Con Julio y Agosto tocan desde 2007. Desde su primer disco, nacido en tiempos de la glorificación de lo acústico (antes incluso que Onda Vaga), se volvieron un poco más rockeros y enchufados, sin perder un estilo que hace guiños al chamamé, las rancheras y una especie de folk rutero anti-bruma. Por ahí va su cuarto disco, La niebla y la autopista, producido por Juanito El Cantor y publicado por el sello de gestión colectiva Monqui Albino.

Los taxistas siempre son un frontón para charlar de música. Cuando los tacheros suben a Marcelo Canevari, el contrabajista del grupo, con su enorme instrumento al hombro, le preguntan si hace jazz o tango. “No, no, hacemos canciones”, aclara el músico, pero la cara del chofer revela que no entiende un carajo. “Es algo parecido a Drexler, por decir algo, o como los Beatles… pero en castellano… pero menos rockero”, intenta explicar. Finalmente, el taxista baja la guardia cuando Canevari confiesa: “Está bien, hacemos alguna milonga de vez en cuando”.

Esa cosa imprecisa que es el género “canción” les permite hacer lo que se les canta. Ya en el primer disco de Julio y Agosto tenían una milonga y una vidala. En el segundo, un estándar de jazz. Y en el nuevo se cuelan un valsecito (Elena); chamamés o litoraleñas no tan camufladas (La niebla y la autopista y Maldonado) y un tema que va entre Spinetta y Radiohead (Llévame). “Ni en pedo diríamos que hacemos ‘fusión’”, aclaran para alivio de la tribuna.

La banda puede estar enchufada, pero en ningún momento pierde su vaho acústico, empujada por dos violines, un trombón, guitarra criolla y cajón. “Cuando fueron pasando los discos le fuimos dando lugar a una actitud y una voluntad más rockera”, afirma Adano. “Incorporamos lo eléctrico pero mantenemos el formato acústico”, agrega. A ese combo le salpican la lírica de rajar o vivir para siempre en el camino: “Nos gusta la música rutera, el clima de auto, estar perdidos”, define Canevari. Ese plan escapista ya lo ejecutaron con una gira a Europa en 2014, con escala en siete países, y lo replicarán en un próximo tour a México, en octubre.

* Sábado 28 en Niceto Club, Niceto Vega 5510. Desde las 20.

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Imagen: CECILIA SALAS
 
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