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Jueves, 14 de julio de 2016

Siguen girando

 Por Santiago Rial Ungaro

El gran ruido (Buenos Aires Karma) Es una lástima que BAK no esté tocando, porque en este tercer disco (al que se suman tres EP anteriores) deja en claro sus virtudes. Producido y co-compuesto por Leo García (que puso programaciones, efectos, samplers y coros), esta producción se aleja del estilo más pesado y riffero del quinteto, aunque la virtuosa y elegante guitarra de Emmanuel Sáez sigue marcando el tono de este disco con hits potenciales como Ella va donde los perros ladran (auténtica oda a una mujer fatal, exenta de misoginia), El día más largo y el tema que nombra al disco. Con cuidados arreglos vocales y el toque de Gregorio Martínez, Juan Carlos Ruiz, Luciano Taranto y Pablo Passano, el canto del cisne de BAK demuestra que no solo de rock vive el Oeste.

El día de la Tierra (Principiantes) Con la convicción de que la TV quiere asustar y el deseo de que las canciones los protejan, estos amigos exponen todo lo que otros ocultarían por vergüenza o pudor: en la era de la simultaneidad y los disfraces, en su debut (producido por Norman McLaughlin) apelan a dejarse llevar por sus ganas de tocar y expresarse, con hasta cierta falta de autoestima, pero animándose a rockear más cerca de Maureen Tucker solista que de Velvet Underground, banda que mencionan en una canción. Mimosos incurables, van del patetismo de Nadie me quiere hasta el romanticismo cursi de Te amo, pasando por la serena épica de El día de la Tierra (una oda al poder de las flores). Palmer, Félix Vallejos y los hermanos Gama y Pablo Niz exponen sus sentimientos más crudos con una sencillez inusual.

La lógica del sueño (Proyecto Da Silva) Es curioso que su nombre provenga de Duda Da Silva, el dubitativo e hilarante personaje de Peter Capusotto: el quinteto integrado por Stanley, Nico, Chalbu, Mane y Fer suena decidido, serio y preciso, incluso aunque su música explore texturas y climas en temas largos y espaciosos con reminiscencias a grupos como Mogwai o Radiohead, épica progresiva y estética electrónica. Tras un par de años de pre producción, su disco debut fue grabado en Maxxi Round, La Siesta del Fauno y Chufitelandia por Ezequiel Spinelli, y no sólo sorprende por el carácter onírico y cartesiano de sus paisajes sonoros sino también por lo actual que suenan letras como Trance: “No soy yo en este trance, en este tránsito hacia otra forma de conciencia; no soy yo en este siglo, en esta suerte de deformidad”.

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