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Jueves, 29 de noviembre de 2007

LA BANDA QUE NUNCA VAS A ESCUCHAR

Hoy: Brian Enano, tecno de baja estatura

Las minorías amenazan con ser mayoría. Con la excepción de los ciudadanos chinos (que en cualquier caso son mayoría, a tal punto que en idioma chino no existe la palabra “minoría”), cada vez más personas se sienten, en algún momento, parte de una minoría discriminada. Eso explica la proliferación de campañas por la igualdad de derechos de toda clase de “subgrupos” de la humanidad: feos, morochos, narigones, calvos, gordos, personas con capacidades diferentes, personas con capacidades iguales, trabajadores no efectivizados, violinistas de cumbia villera, niños, travestis, niños travestis, mujeres, hombres, o hasta bajistas diestros que son rechazados de bandas de tributo a los Beatles sólo porque Paul McCartney es zurdo. Lo mismo pasa en el circuito rock: las bandas de punk industrial se sienten discriminadas cuando no las contratan para tocar en un festival de reggae. Y las bandas de metal-criollo-neonazi-homofóbico-y-come-asado se sienten “injustamente excluidas y ninguneadas” por los managers del circuito hardcore-kitsch-gay-vegano-antifascista.

En ese contexto entra en escena Brian Enano, el DJ, productor y gurú del tecno que reclama que “los petisos se adueñen de la escena de la música electrónica; o al menos, la copen desde el metro sesenta para abajo”. Harto de lo que llama “la dictadura de la estatura”, Brian Enano apunta contra pesos pesado del llamado “dance sólo para altos” como DJ Lungo, DJ Ginóbili, Jirafa Soundsystem o Dr. Metronoventaysiete. A pesar de que mide 1,79, Brian Enano se siente “un petiso por convicción”, y demuestra su compromiso con la causa agachándose en la cabina cuando pincha discos, para parecer más bajito. “Jamás tocaría en el Alto Palermo, pero sí en el Bajo Belgrano”, desafía. Y desde su lugar de DJ residente de las fiestas Blancanieves (que promocionan su set como “Blancanieves y los siete Enanos”, porque siempre pasa los mismos siete remixes), desalienta la asistencia de clubbers altos mediante una decisión arriesgada y costosa: las pistas de baile tienen techo tan bajo que la bola de espejos, al girar, a veces raspa el suelo y se rompe.

* Cualquier parecido con la realidad, debe ser un bug.

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