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Jueves, 16 de junio de 2005

CUCHá, CUCHá › DISCOS PARA ESCUCHAR, DISCOS PARA QUEMAR, DISCOS PARA SCRATCHAR.

Cuchá, cuchá

 Por Cristian Vitale

Da la sensación de estar escuchando una banda garagera de Londres. Excepto una descolgada frase en español, “abrí bien tus ojos”, que aparece promediando el tema que da nombre a la placa (Midnightradio), los Sub cantan en inglés y nada hay de fusión latina en sus canciones. Claro que el encare está vinculado con el pasado del “hombre orquesta” José Noisé, un criollito errante que viajó mucho, embebió cruzas entre The Jam y Pavement, The Clash y Pixies, o Guided by Voices y Sonic Youth, y desarmó el paquete, todo mezclado y como pudo, en el disco debut. Melodías pop, limes punk, concepción indie, son claves para definir una propuesta hoy y aquí contrahegemónica, que suena como un cachetazo de felicidad. Escuchar Monos –pop poderoso–, las guitarras distorsionadas y melodiosas de Faraway, la melodía hardcore de I Hate you me y hasta un ¡arrebato zeppeliniano! –¿recuerdan Over the Hills and Faraway, de The Houses of the Holly?– en la intro de Buendía. ([email protected])

Ahora que vuelven Los Gatos Salvajes, parece a priori que los lúdicos Quijotes quisieron anotarse un poroto con el segundo track de Son años: “Siempre una canción como ésta habla de amor; ¡es un liso y llano beat de los ‘60!, con todos los lineamientos sonoros de estilo, reciclados 40 años mediante. Pero es un espejismo”, distrae sobre otra intención más evidente: de no ser por alguna incursión ochentosa –En tu cama– o algún desliz, la mayoría de los temas (No te creo, Son años, Cruzar en rojo, Viejo y malo) redundan en retumbes calamarescos. Son –o quieren ser– como Los Rodríguez. ([email protected])

Jaqueca es un trío de tranquera adentro –Facundo Quiroga, partido de 9 de Julio– que tiene fama campechana bien ganada, además, por haber cerrado dos veces el Festival Rock al Campo y asumirse como banda de rock ¡agrícolo-ganadero! Editaron en el 2000 Peaje para ir al cielo y hace poco su sucesor, de nombre menos sugerente (Corazón a cuestas), alguna oda de amor a la pelota (Redondo dios comenzó a girar, de Corazón violeta) y un par de temas en los que demuestran lo que pueden dar: Amor en Madrid (intro flamenca-guitarras con feeling-arremetidas power) y No va más, en el que la batería comanda un ritmo atrayente. El resto zafa, excepto una remake del edulcorado y trilladísimo Wicked Game, de Chris Isaac. ¿Habrá sido en broma? ([email protected])

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