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Jueves, 23 de febrero de 2006

AGUAS (RE) FUERTES

FAL 7,62

 Por Facundo Di Genova

¿Qué tiene que ver una atigrada semilla de marihuana con el fusil de diseño belga y fabricación nacional? Bastante. Hace unos años, una semilla de porro nacida en tierras criollas, cruza de un macho asiático con una madre paraguaya, fue bautizada por un agricultor anónimo como FAL 7,62, igual que el Fusil Automático Ligero, arma oficial de las Fuerzas Armadas argentinas, la que mató ingleses en Malvinas y argentinos en Tucumán, el fusil que llevaba uno de los enmascarados que robó el Banco Río, ese cuyo grueso calibre además de matar mutila, el que también lanza granadas y el que se traba cuando no se lo mantiene bien. No es nuevo. Hace un tiempo, sea por viajeros, por internautas o psiconautas, nos enteramos de que había una poderosa semilla de marihuana, procedente de Holanda, llamada AK-47, igual que el fusil de diseño soviético conocido como Kalashnikov, el mismo que usaron los afganos para combatir a las tropas rusas o el que baquetearon los vietnamitas para expulsar estadounidenses. Eso sí que es extraño. Que una semilla que da una planta que da un fruto –porque lo que se fuma es el fruto– que además de todo es ilegal se llame como un fusil de guerra no puede ser sino ingenio de algún fumón europeo que experimentó largo con sus cultivos in-door en el placard o en el lavadero, que gastó fortuna de luz, que cruzó semillas hasta que al fin pudo dar con una variedad única. El marketing y el esnobismo hicieron lo demás. Como el fusil, esta cepa dio la vuelta al mundo. Poco se sabe de su creador. Lo mismo sucede con la primera cepa nacional de porro. Sí, en cambio, es sabido que no se compra ni se vende, y que, al contrario de su prima europea, no se siembra adentro y en macetas sino en la tierra y al aire libre, a partir de la primavera. Experimentados agricultores señalan que la cosecha se realiza cerca de los 1º de mayo de cada año y que, a diferencia de lo que se estila, nunca matan a la plantas macho, como hacen los europeos con la excusa de que no se fuma, sino que dejan que aquel cumpla su función, es decir polinizar a la hembra y garantizar una abundante reproducción de la especie, llenando de semillas el fruto –el cogollo– para que al año siguiente crezcan nuevas plantas. Y así nadie tenga la necesidad de comprar nunca nada. ¿Llegará esta semilla, como el fusil, a lugares tan lejanos como Ecuador y Croacia?

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