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Jueves, 10 de abril de 2003

LAS CATORCE CANCIONES

Así son/serán

2+2=5 Comienza con ruiditos electrónicos, se transforma en una balada-Radiohead por un rato y luego estalla con la guitarra eléctrica de Jonny Greenwood. La letra es un urgente pedido de atención que parece dirigido al poder político.
Sit down, stand up El piano y la voz lánguida de Yorke cargan de ominosidad la primera parte del tema, que luego se quiebra en un beat electrónico, mientras el cantante repite la frase “la lluvia cae”.
Sail you to the moon Parece sacada de The Bends: una balada ocre con piano y esas inimitables vocales estiradas de Yorke. La banda en pleno entra en la mitad del tema, con hermosos arreglos de guitarra.
Backdrifts Base y arreglos electrónicos, con una guitarra que se cuela en la trama. La melodía sólo se sostiene en la voz de Yorke, en un entorno que hace pensar en Björk.
Go To Sleep Una canción que crece como en espiral, con las guitarras construyendo de a poco una pared sonora. Al final ¡hay un solo!
Where I end and you begin Una de esas canciones que Travis o Coldplay pagarían por componer. El tempo es alto, pero la melodía de la voz y los teclados flotan a su propio ritmo. Al final, Yorke repite las frases “voy a comerte vivo” y “no hay más mentiras”.
We suck young blood Piano, la voz y palmas que marcan un ritmo casi de marcha fúnebre, en una canción que habla sobre Hollywood, según Yorke. El título es suficientemente elocuente: “Chupamos sangre joven”.
The gloaming Ruidos y ruiditos, percusión, interferencias: pura electrónica. Encima, Yorke cantando sobre alarmas que deberían sonar y sombras azules y rojas. ¿Alguien dijo Estados Unidos?
There there El primer single de Hail to the thief –guitarras, bajo y batería– es como una canción de amor antes del amor: “El paraíso te envió a mí/ somos accidentes esperando/ esperando a suceder”.
I will Una canción vieja que finalmente cobró forma definitiva. Guitarra y Yorke que canta sobre estar “en un bunker, bajo tierra”. “No dejaré que esto le pase a mis hijos/ conocé al mundo real saliendo de tu caparazón”.
A punch-up at the wedding El groove y el piano hacen pensar en Dr. John. “Hipócrita oportunista/ no me infectes con tu veneno/ un matón en una cristalería”, dice la letra.
Myxomatosis Una canción paranoica a la medida de Yorke, que parece describir los traumas del quiebre de una relación. Antes de que vayas al diccionario, una aclaración: la mixomatosis es una enfermedad de los conejos. Y Thom dice sentirse como si la padeciera.
Scatterbrain Una cancioncita hermosa. El clima recuerda a Ok computer, con sus guitarras límpidas jugando a cada lado del estéreo.
A wolf at the door Cuesta reconocer la voz de Yorke en esta suerte de vals con una letra larga y dicha sin pausa, a lo Bob Dylan. Un moño para el disco.

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