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Domingo, 6 de junio de 2010

SALí

A comer

El sabor del encuentro

Vicente el Absurdo: un poco fonda y un poco club, más un toque de multiespacio.

Por Julieta Goldman

Vicente el Absurdo es la conjunción de dos sueños que se cruzaron. Los de Fernando y Evangelina, que después de varias charlas encontraron un espacio para armar lo que tanto querían: invitar a amigos y a desconocidos a que se acerquen a un lugar ecléctico donde sucedan cosas armadas con amor y buena energía. Y la división de tareas consiste en que Evangelina cocina y Fernando organiza, y ambos aprenden a moverse en el terreno gastronómico, parte de fonda y parte de club.

Desde la cocina se huelen aromas que llegan de manera sorpresiva, una especie de caja de sorpresas donde siempre se mete la mano y se saca algo. Pueden ser tablas de pancitos caseros con dips, o plato del día, que en esta época suele ser cazuela caliente con lentejas, arroces, verduras, sopas acompañadas con algún pan con jenjibre o semillas, pastas rellenas, tartas de variedades de vegetales, ensaladas y, para algún niño que lo desee, hamburguesas caseras al plato o en pan. En definitiva, el concepto es combinar un plato tradicional con algo distinto, algo que en casa no se suele preparar. Para completar las sorpresas, los domingos la cocina es a la gorra, con reserva, y se arma una gran mesa donde se sirve comida para quince personas.

Abrieron hace exactamente un mes y seis días, y consideran que Vicente el Absurdo, además de ser una fonda es un multiespacio. La idea es que suceda distinto tipo de actividades. Hoy cuentan con talleres de teatro, origami, literatura para adolescentes, narración oral, ilustración. Además ciclos de música semi unplugged los sábados, narración de cuentos los jueves y sábados, música y danza en formato jam los domingos, y ahora se arma un taller de cocina y juegos musicales para niños los sábados. Ya tienen la agenda de actividades programada hasta agosto.

Vicente el Absurdo queda en Julián Alvarez 1866. Teléfono: 4866 4986.


Noches de miércoles

¿Dónde me trajiste?: música y comida una vez por semana, sólo con reservas.

Por J. G.

Los miércoles no sólo es día de cine. También es momento de ¿Dónde me trajiste? En su tercer aniversario, siguen celebrando encuentros en los que se comparte comida casera, música en vivo y amigos.

La cita es en una casa, típico PH del barrio de Almagro, todos los miércoles, y la idea es reservar lugar porque la capacidad es reducida, sólo para treinta personas, pero la cantidad de personas que quieren ir es mucha. Se comenta que es muy posible que también haya cita los jueves.

Tres años atrás, tres amigos se dieron cuenta de que podían hacer reales sus deseos y unieron aquellas cosas que tanto les gusta hacer: escuchar y hacer música, cocinar y jugar con amigos. Decidieron empezar con ¿Dónde me trajiste? compartiéndolo con amigos y amigos de nuestros amigos. Y el boca a boca fue corriendo hasta convertirse en un clásico de la semana, tanto para porteños como para visitantes de Tucumán, Cafayate, Europa o Canadá.

Ofrecen veladas con una dinámica muy especial: entre plato y plato siempre hay algún artista invitado. Ya han pasado Diego Aloras, El Brete, Dema y la Petitera, la Orquesta Onírica, Seba Ibarra, y muchos más. La comida es un menú que incluye una entrada (pan casero con salsitas que pueden ser humus, berenjena, por ejemplo), un plato principal (variando entre lasagna vegetariana, tortilla con tutti, pasta con salsitas) y un postre (panqueque de manzana con crema, apple scrumble). Todo por $ 40 más $ 10 para el artista de la noche. Las bebidas no están incluidas en el menú, pero los precios son muy amigables. Hay vinos (“el rico, el riquísimo y el distinguido”, según lo que uno esté dispuesto a gastar), jugos místicos y el renombrado trago creación de la casa ¿Qué le pusiste? Es imprescindible reservar y es muy recomendable hacerlo con bastante antelación. Porque, como dicen ellos, “entramos justitos”.

Reservas en [email protected] o al 155 502 8071.


Todo en el momento

Marcelo Restaurante: cocina italiana al gusto del porteño.

Por Jorge Loyds

Marcelo Piégari es un hombre meticuloso y apasionado. Da gusto verlo inmerso en todos los detalles, saludando personalmente a cada uno de sus comensales. “Yo estoy encima de todo, desde el momento en que el cliente pidió hasta que paga, en que le pregunto si está conforme con lo que recibió. Acá lo importante es que la gente se vaya totalmente satisfecha, lograr que sea amiga de la casa.”

Hace 5 años desembarcó en Puerto Madero con una propuesta que gira en torno del porteño, en la que la principal estrella es la comida. Sobre la barra, al ingresar, se observa un cartel que reza: usted sabe comer, seguramente sabe esperar, porque los fines de semana el lugar se llena y mucho. “Todo se hace en el momento, acá no hay ninguna lata. Si encontrás una lata te regalo el negocio.”

Como entradas destacan la insalata di frutti de mare, de presentación muy colorida y de impecable sabor, y el salmone rosso marinato, un clásico en Roma y Firenze, que parece un plato simple pero lleva un trabajo de 12 horas. Al momento de los platos principales, a no perderse el linguine con gamba e rughetta, una pasta del sur de Italia que tiene un gusto a mar muy particular, ligero y bien fresco, y el rissotto milanese con ragú di agnello, un plato típico del norte que lleva fondo de cebolla, vino blanco, azafrán, caldo y un arroz muy trabajado hasta su textura justa. Entre los postres, las estrellas son la crespella alla crema pasticcera con licor y helado o el bocatto al forno di dolce di latte, una verdadera delicia.

Marcelo Restaurante queda en Alicia Moreau de Justo 1140, Puerto Madero. Abre de lunes a domingos de 12 a 16 y de 20 al cierre. Información y reservas: 4342-8243/8689.


Parrilla urbana

Tupé: parrillada ¡con mollejas incluidas! y permiso de descorche.

Por J. L.

Sobre la calle Tagle, a metros de Libertador, justo frente a la casa central del Automóvil Club Argentino, está instalado el pequeño local de la Parrilla Tupé. Con espacio para unas pocas mesas rodeadas de estantes con botellas de vino que terminan en una barra muy pintoresca, es el lugar ideal para comer asado rico y barato y —por qué no— para juntarse con amigos. Porque el Menú Amigos de Tupé ofrece: parrillada, ensaladas, papas fritas y bebidas libres, todo a sólo 60 pesos por persona. Y la parrillada viene cargada de achuras, incluidas las mollejas.

Con una muy buena atención y bajo la atenta supervisión de su dueño, el Negro Caballero, el lugar está casi siempre lleno, con lo cual es bueno reservar la mesa de amigos con anticipación. Entre los camareros, destaca la amabilidad de la única mujer: Angie, estrecha colaboradora y novia del Negro. Entre los acompañamientos, la papa al plomo especial con panceta y queso parmesano es absolutamente imperdible. Y también es recomendable probar la ensalada “del Negro”, que lleva espinaca, champignons y queso parmesano.

Para los no amantes del asado la carta ofrece variedad de pastas acompañadas por salsas especiales, minutas, pizza y empanadas. La carta de vinos es variada y económica a la vez y uno puede llevar su propia botella: el descorche cuesta quince pesos. Entre los postres, la Copa Tupé de helado de crema americana con merengue y dulce de leche tibio puede ser el final perfecto para esa tantas veces postergada reunión de amigos.

Parrilla Tupé queda en Tagle 2621 y Av. Libertador. Abre todos los días al mediodía y a la noche. Reservas al tel: 4809-0848.

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