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Domingo, 23 de enero de 2005

FAN - UN MúSICO ELIGE SU CANCIóN FAVORITA: ADRIáN IAIES Y “VIERNES 3 AM”

Un músico elige su canción favorita: Adrián Iaies y "Viernes 3 AM"

Por Adrián IaIaies

Aunque hay algunos standards de jazz que para mí son muy queribles, que he tocado en formato instrumental o que he escuchado cantar por grandes tipos, no quería elegir una canción en inglés. También pensé en algún tango de Rivero tocado por la orquesta de Horacio Salgán como “La casita de mis viejos” o, mejor, “Pedacito de cielo”. Pero finalmente me decidí por “Viernes 3 AM”. En realidad podría ser casi cualquier canción de La grasa de las capitales, el segundo disco de Seru Giran. Pero me pareció que “Viernes 3 AM” tenía ese poder casi fotográfico que tiene Charly cada tanto: hacer canciones tan descriptivas de un momento o de una época. Esa es de fines de los ‘70. Todavía en la dictadura.
Para elegir una canción primero hay que sentir cierta admiración por el autor y Charly siempre fue uno mis compositores preferidos. Seru Giran pertenece a la época de García que más disfruté. No es que lo que vino después no me haya gustado, pero Seru coincide con un momento en que iba a todos sus conciertos, compraba todos los discos y los tocaba en el piano. Estuve en el debut de la banda y también cuando se separaron. Me acuerdo cuando presentaron los temas de La grasa de las capitales. Era en un teatro de la calle Corrientes, creo que el Astral. La grasa de las capitales es el disco preferido de mi banda de rock preferida de uno de mis compositores preferidos. Prácticamente podría haber elegido cualquier canción de ese disco: “Noche de perros”, “Frecuencia Modulada”, “Los sobrevivientes”. Charly es un excelente hacedor de canciones. Pero “Viernes 3 AM” es una de esas canciones perfectas. Nadie como Charly para perfeccionar el formato de canción. Una canción perfecta tiene que ver con todo: la estructura, los arreglos, la letra, el estribillo. Y “Viernes” es una perfecta. Si las escuchás tres o cuatro veces enseguida podés aprehender su forma. Y no todas las canciones resisten ese test. No me quiero meter en la letra, pero puedo sentir claramente esa sensación de un viernes 3 AM, de una noche post concierto, tanto de haber ido a escuchar o a tocar. Es esa sensación de vacío que uno tiene al final de un concierto: la sensación que uno experimenta es exactamente ésa. Contra lo que la gente suele creer, después de un concierto uno queda con una sensación de bajón. Y el disco entero es en sí mismo una fotografía de ese momento del país. “Frecuencia Modulada”, otra canción, dice: “aunque subas el volumen ya no hay nada”.
No hago una lectura política de “Viernes 3 AM”. La gran ventaja que tiene Charly es que en la mayoría de las letras que ha escrito hay una base o una idea política pero nunca es explícita. Salvo en canciones más militantes como “Inconsciente colectivo” o “Los dinosaurios”, que en realidad son las canciones que menos me interesan de él. Las canciones políticas me parecen básicamente una cagada. Me parece que no es ésa la función de una canción. Hay una forma de canción más sutil en la que puede haber una idea política pero nunca un tipo bajando línea, sino alguien describiendo una situación con imágenes. En ese sentido, Charly siempre ha sido un tipo muy elegante.
“Viernes 3 AM” tiene imágenes potentes. Y no me interesa interpretarlas. Me alcanza con disfrutarlas desde la propia musicalidad de las palabras. El uso del lenguaje con un sentido de belleza absoluta. Una idea impresionista si se quiere, y un plan en el cual Charly o tipos como Spinetta, especialmente, han sido maestros. “Viernes 3 AM” tiene eso. Guardo ese segundo disco de Seru entre mis recuerdos musicales más queribles y cada tanto le pego una escuchada, obvio.


“Viernes 3 AM”
(letra y música: Charly García)
Del disco La grasa de las capitales.

La fiebre de un sábado azul y un domingo sin tristezas.
Esquivás a tu corazón
y destrozás tu cabeza,
y en tu voz, sólo un pálido adiós
y el reloj en tu puño marcó las tres.
El sueño de un sol y de un mar
y una vida peligrosa,
cambiando lo amargo por miel
y la gris ciudad por rosas,
te hace bien, tanto como hace mal
te hace odiar, tanto como querer y más.
Cambiaste de tiempo y de amor,
y de música y de ideas;
cambiaste de sexo y de Dios,
de color y de fronteras;
pero en sí, nada más cambiarás,
y un sensual abandono vendrá, y el fin.
Y llevás el caño a tu sien
apretando bien las muelas
y cierras los ojos y ves
todo el mar en primavera
bang, bang, bang
hojas muertas que caen,
siempre igual,
los que no pueden más
se van.

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