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Domingo, 12 de febrero de 2006

TARAS

Encantaniños

Librerías que se disputan la simpatía de los fans club y los invitados especiales. Sorteos de guiones originales y reproductores de MP3 (¿?), magos, disfraces de magos, fotos con disfraces de magos. Conferencias de especialistas. Fiestas. Y 150 mil ejemplares que ya están vendidos antes de aparecer... El 23 de febrero a las 8 de la noche sale a la venta el sexto tomo de la saga de Harry Potter en castellano, y los preparativos para recibirlo son extraordinarios.

 Por Cecilia Sosa

“Esto no es una pipa” decía el cuadro de Magritte que mostraba justamente eso, una pipa, y que Foucault usó para titular su famoso ensayo sobre el quiebre de la representación. Algo similar se podría decir respecto de ese gran acontecimiento cultural llamado Harry Potter. Porque si hay algo que resulta obvio a esta altura es que Harry Potter no es un libro, ni seis, ni siete; ni siquiera una mágica saga fílmica; Harry Potter es uno de los fenómenos más inexplicables e inabarcables de estos tiempos, que, de paso, devino negocio millonario.

La historia es tan conocida como encantadora: una joven madre divorciada y desempleada que desde un pueblito escocés escribe un libro infantil que es rechazado una y otra vez hasta que Alice, la hija de ocho años del editor de la editorial Bloomsbury, lee el manuscrito y le pide al papá más. Papi hace caso, el librito (y sus cinco continuadores) se convierte en furor nunca visto con traducción a 60 idiomas y más de 300 millones de ejemplares vendidos. Al punto que años más tarde el ministro de Economía británico agradece públicamente a J. K. Rowling por haber hecho más por la educación mundial que cualquier otro ciudadano sobre la Tierra. La secuencia podría cerrar con una sonrisa pícara de la propia autora (que con mil millones de dólares se convirtió en la mujer más rica de Inglaterra, por arriba de la reina) insinuando –para desesperación de los fans interplanetarios– que en el séptimo y último libro hasta estaría dispuesta a matar a su gran invento.

Y todo sobre la base de una historia de aventuras en serie, una estudiantina de magos en el castillo de Hogwarts (un libro por cada año de colegio) tan clásica como una novela del siglo XIX. Con el único milagroso agregado de que los chicos llevan leídas más de 3 mil páginas por puro placer. O porque “detrás de esa carita de ángel se esconde el poder de Satán”, tal como aseguraron representantes del protestantismo, una pequeña comunidad cristiana de Nuevo México (instando a la quema pública de libros) y hasta el papa Benedicto XVI, en sus épocas de cardenal Joseph Ratzinger. Y la lista sólo sigue y sigue.

¿Y de este lado del mundo? Los más desconcertantes ecos, sobre todo si se tiene en cuenta que los colegios secundarios locales distan bastante de parecerse a cualquier castillo. Así las cosas, y tal como decidió Salamandra, la editorial española con derechos sobre todo HP en castellano, el 23 febrero a las ocho de la noche será el lanzamiento oficial de la versión castellana de Harry Potter y el misterio del príncipe, el volumen seis de la saga (donde el joven mago, que ya va por los 16 añitos, cursa el 6º año y está más oscuro y adolescente que nunca) llegará con siete meses de retraso de la versión inglesa. Pero un simple delay no empañará una recepción espectacular. En medio de una competencia rabiosa y con un nivel de expectativa sólo comparable a un recital de los Rolling Stones, la fiebre local incluirá el sorteo de un guión original autografiado por la propia J. K Rowling, conferencias de especialistas, duelo de magos, sorteo de reproductores mp3, concurso de disfraces, shows de magia, body-painting de cicatrices, cuentas regresivas multiplicadas por decenas, fotografías digitales, shoppings desmembrados por tironeos dignos de Túpac Amaru, y batallones de Muggles, Drumstrang & Beauxbatons asaltando la ciudad.

Un dato curioso es que, esta vez, los que comandan las operaciones son los propios fans. La voluntad eufórica ya había quedado demostrada hace dos años, en ocasión del lanzamiento de HP5, cuando la fiebre del mago más famoso revolucionó relojes y mantuvo a las librerías en vilo desde la medianoche hasta las 3 de la mañana. Pero el salto a la fama fue el 16 de julio del año pasado, cuando el sitio web HarryLatino.com, ideado por un chico de 14 años (Andrés Gándara), y su Club de Lectores, buscaron aliados para acompañar el lanzamiento inglés en la Argentina. Las librerías los tomaron por lunáticos. ¿Quién iba a pensar que una medianoche de pleno invierno se reunirían 500 individuos de entre 12 y 18 años disfrazados como los personajes de sus sueños para emular lo que acontecía en un lejano palacio escocés? Mientras J. K. Rowling conducía la lectura en el castillo de Edimburgo rodeada de un puñado de 70 mil jóvenes elegidos, el invierno porteño se llenaba de magos locales que hacían cola para adquirir un libro que venía en otra lengua en la puerta de la librería Cúspide en Recoleta. La excéntrica trasnochada salió en todos los medios: Harry Potter and the Half-Blood Prince fue el primer libro en inglés en alcanzar el primer puesto de ventas en la Argentina y en sólo dos días agotó los 9000 ejemplares importados.

Ahora, claro, son ellos los que imponen condiciones. Ni la editorial Edhasa (que reemplazó a Planeta, responsable de la distribución de los cinco libros anteriores) ni las librerías se permitieron la duda y hasta se disputaron la complicidad de los fans para organizar la convocatoria.

El 23 de febrero los potterianos jugarán a dos puntas: a las 12 del mediodía se encontrarán en el McDonald’s de Recoleta para la vigilia de la vigilia; y a las 17 se cruzarán a la librería Cúspide del Village (que ahora capitaliza la confianza de julio pasado) para una fiesta de película que culminará a las 20 con el inicio de la venta del libro y cuando se revele el gran misterio de la tapa. Otro grupete se dirigirá al Ateneo Gran Splendid (Santa Fe y Callao), donde apostará a la conferencia de Dolores Avendaño (ilustradora de la edición española), María José Murgiondo (traductora), y Cristian Morales (pluma local). Y al filo del levantamiento de la veda internacional, se proyectará un corto donde los propios miembros de HarryLatino.com y su Círculo de lectores contarán la historia de HP, confirmando su protagonismo.

Musimundo regalará una agenda con el único héroe posible, sorteará 30 reproductores de mp3, y ese día cada fan podrá convertirse en brujo (y llevarse una foto digital de recuerdo). La librería Capítulo 2 promete el éxtasis: sorteará entre los compradores un guión original de la película HP4, firmado por la mismísima Rowling y por todo el elenco (Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Maggie Smith, Robbie Coltrane, Jason Isaacs y Alan Rickman) y con certificado de autenticidad emitido por All Star Memorabilia de EE.UU. Y aquí y allá listas de espera infinitas, juegos de Quidditch, torneos de Triwizard, concursos de disfraces y premios a los que demuestren saberes alquímicos.

Semejante despliegue puede resultar algo extraño si se tiene en cuenta que el nuevo libro –con una primera edición de 150 mil ejemplares que duplica la del HP5: 100 mil tapa rústica/50 mil tapa dura/todo en papel ecológico– constituye un caso inédito para el mundo editorial: está agotado aun antes de salir. Más extraño resulta a esta altura, cuando ningún interesado puede desconocer la trama y el final de un libro (que sólo dos semanas después de su lanzamiento en inglés había sido traducido de “pe a pa” por un grupo de neófitos) y cuyos detalles se debaten en decenas de weblogs del mundo. Sin embargo, como corresponde a todo gran mito, la magia continúa. Aunque sea bajo la amenaza de los fans que, fetichistas, inundaron de injurias al diario que osó publicar el desenlace y saquearon camiones blindados, son capaces de reproducir al milímetro la ingeniería del colegio Hogwarts y sufren de neurosis precoces con tal de no enterarse de un final cantado.

Vidas tomadas. Pequeños magos. ¿Aprendices de brujos o adoradores de Satán?

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