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Domingo, 2 de diciembre de 2007

MúSICA > ERNESTO JODOS INTERPRETA A OTROS

A los maestros

El pianista Ernesto Jodos es uno de los compositores fundamentales del jazz argentino. Sin embargo, en su último disco “compone” a partir del legado de Lennie Tristano, uno de los autores más enigmáticos del género, y de sus discípulos, Lee Konitz, Warne Marsh y Billy Bauer.

 Por Diego Fischerman

La demagogia es, muchas veces, parte del jazz. Las escalas veloces, la apelación al asombro antes que a la sensibilidad, en ocasiones, buscan confundirse con el virtuosismo de improvisar al filo de la navaja. En el jazz, se sabe, parte de la gracia pasa por resolver situaciones que la prudencia aconsejaría evitar. Pero entre esa especie de equivalencia musical de la “vida peligrosa” y la exhibición frívola hay una distancia inmensa. Son muy pocos —son los mejores— los que no sólo no reniegan de la primera sino que jamás incurren en la segunda. Ernesto Jodos es uno de ellos.

Mascarón de proa de lo que apareció como una nueva generación de músicos de jazz argentinos, tan capaces de medirse de igual a igual con sus pares de otros países como de tener un estilo propio, es, en un aspecto, uno de los más activos y prolíficos, y en otro, uno de los más ascéticos. Ha grabado solo, con grupos propios y ajenos, con un atípico trío llamado Cambio de celda, completado por batería y violoncello, y en dúo con el compositor y pianista Gerardo Gandini. En todos los casos aparece, además de una búsqueda profunda de uno de los fetiches del jazz, el “sonido” —palabra que, por supuesto, involucra muchas más cosas que el timbre—, una fuerte renuncia a cualquier intento de referir la identidad al pintoresquismo. Su último disco, Ernesto Jodos Trío, editado con una bellísima presentación por Sony-BMG, está dedicado a la música de Lennie Tristano, Warne Marsh, Lee Konitz y Billy Bauer. Tratándose de alguien que compone la mayoría de lo que toca, el dato podría parecer extraño, más allá de que también aquí hay algún tema propio, aunque inspirado por Tristano. Sin embargo, pocos discos suenan tan propios como éste en que un pianista argentino, junto a su trío, elabora sus figuras contra el fondo de la estética de Tristano. “En el comienzo lo que hubo fue, simplemente, un gusto por el sonido que generaron cada uno de ellos por separado y, también, tocando juntos”, explica Jodos. “A Tristano lo escucho desde que tenía trece o catorce años. Después comencé a estudiarlo, junto con la obra de quienes tocaron con él y son considerados sus discípulos. Hay allí cierto uso de los polirritmos, la bitonalidad, que es clave para mí. Y después comenzó a rondarme la idea de poder estar relajado en el momento de tocar. La posibilidad de dejar fluir las ideas con la menor tensión posible. Para esta escuela, aunque no lo haya sido con exactitud, eso fue también muy importante. Tristano buscaba la fluidez y el hecho de no tocar mecánicamente. Y, para nosotros, partir de música que conocíamos de antemano nos permitía tocar con muchísima soltura. Música que, por otra parte, tiene un lirismo muy especial; tiene esa especie de sin parar y esas extrañezas en la armonía, en el uso de los silencios y en el ritmo que la convierten en tan interesante y original.”

El trío con el que grabó Jodos incluye a Hernán Merlo en contrabajo y Eloy Michelini en batería. Y el mismo grupo presentará el disco, hoy a las 21, en La Trastienda Club (Balcarce 460). “Lo que busco —dice el pianista— es tocar algo que sea una expresión del momento. De lo que sucede con el grupo. Y parte de lo que sucede en el momento es lo que pasó inmediatamente antes, es decir cuál fue la música pactada como punto de comienzo, sea propia o de otro. La única diferencia tiene que ver con qué tipo de material es el que aparece. Cuando escribo mis propios temas me genero determinados campos para trabajar. Y cuando toco temas de otro, esos campos fueron determinados, obviamente, por ese compositor. En ese sentido, el lienzo más blanco que hay es el de los standards, por más versiones que uno haya escuchado. Estos temas de esta gente, de Tristano, Marsh, Konitz y Bauer, a mí me pusieron a improvisar en un lugar en el que mis temas no me ponen.” Esos temas de Tristano muchas veces están estructurados sobre temas del be-bop. Si el solo lee al tema, esos temas miran a su vez a otros y son, además, mirados por el trío de Jodos. “No sé si encuentro un sonido. En todo caso, es lo que más me cuesta. Voy decidiendo a medida que voy tocando. Trato de limpiar y determinar qué cosas no tocar. Tal vez me voy creando un estilo por la negativa. Por cuáles son las cosas que no hago más que por las que sí. Sé muy bien qué cosas no quiero tocar. Después, en todo caso, viene el momento de tocar y de mantenerme en una actitud crítica. No ir por rumbos que me resulten fáciles o mecánicos. Esa es mi manera de ir encontrando algo propio. Y, también, el esfuerzo de ponerme en situaciones distintas. Tocar música de otros, trabajar con otros grupos, probar con instrumentaciones diferentes. Necesito confrontarme con distintos contextos para verificar si hay algo mío que permanece en todos ellos. Con ciertos límites, claro. Si algo es tan pero tan propio que a nadie le interesa tocar con uno, tampoco sirve.”

Ernesto Jodos presenta su disco Ernesto Jodos Trío hoy a las 21, en La Trastienda Club (Balcarce 460).

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