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Domingo, 28 de febrero de 2010

TELEVISIóN > ¿PUEDE FLASHFORWARD SER LA HEREDERA DE LOST?

Para atrás

 Por Juan Pablo Bertazza

Cada vez que hay un avance, una vuelta de tuerca en la manera de contar, una puerta se abre. Desde su nacimiento en 2004, Lost ha revolucionado no sólo el terreno de las series sino también la manera de dar forma a una historia. Creada sobre el final de aquel universo, Flashforward –basada en una novela del canadiense Robert J. Sawyer– es uno de sus avatares, una serie oportunista que trata de suceder al fenómeno Lost.

El 6 de octubre de 2009 a las 11 A.M. tiene lugar, a lo ancho y largo de todo el mundo, una especie de desmayo colectivo de dos minutos y diecisiete segundos. Una persecución del agente especial del FBI Mark Benford (Joseph Fiennes) y su compañero Demetri Noh (John Cho), una intervención quirúrgica a cargo de la doctora Olivia Benford (Sonya Walger), alguien a punto de suicidarse y una pareja en pleno sexo son algunas de las escenas que muestran, en mosaico, todo lo que estaba pasando justo antes de ese desvanecimiento global o congelamiento humano que incluso respeta husos horarios. Apenas el mundo se saca la modorra y empieza a despabilarse un poco, dos detalles saltan a la vista: en primer lugar que el desmayo contenía un sueño y, en segundo lugar, que ese sueño era más bien un recuerdo también colectivo, del futuro, anclado hasta seis meses después del día en cuestión, es decir, hasta el 29 de abril de 2010, 22.00, hora Los Angeles.

Pronto, las lucubraciones empiezan a reproducirse como conejitos: ¿aquel que no vio nada en ese momento es porque va a estar muerto seis meses después? ¿El que estaba a punto de suicidarse puede cambiar su visión de la vida si durante esos dos minutos futuros percibió cierta felicidad? ¿Efectivamente va a suceder en el futuro lo que adelantaron los flashforwards? ¿Habrá habido alguien, una sola persona, que no sufriera el desmayo general? Mientras algunos se quedan pensando en esas preguntas o acaso en lo que a cada uno efectivamente le pasaría si tuviera la posibilidad de verse seis meses después en el tiempo, hay que decir que la idea de Flashforward es excepcional, aunque tiene el terrible problema de no haberse adelantado a Lost.

Tal vez se inmiscuya un poco la nostalgia de estar viviendo su última temporada, pero es increíble que al ver Flashforward uno se quede con la misma sensación de Sandra Mihanovich: “Cada paso que doy/, cada historia de amor/, todo, todo me recuerda a Lost”. Si bien hasta ahora, que terminó en Estados Unidos la primera temporada de diez capítulos, no hay en Flashforward islas ni números diabólicos ni bombas de hidrógeno, son más que suficientes para generar esa nostalgia sus rupturas temporales y los juegos entre pasado y presente, la mezcla de emotividad y humor, el uso de la música justa para crear inmejorables climas humanos y, sobre todo, la formulación de un gran enigma que se va reproduciendo y desviando con otros pequeños enigmas no menos hipnóticos: en la primera entrega de Flashforward, por ejemplo, el nene que entra a operarse en el hospital de Olivia, sabe misteriosa –y losteanamente– su nombre. Por otro lado, el momento de locura en que todos empiezan a formularse preguntas en torno de la causa que motivó el enigmático desmayo, junto a los 877 accidentes aéreos que, se dice, tuvieron lugar en EE.UU. durante esos minutitos, sólo puede ser tomado como referencia al fenómeno Lost.

En todo caso, lo único en lo que Flashforward puede superar a Lost es en poder localizar un poco más el misterio antes de que se convierta en una gran anestesia general, algo que parecía probable en los primeros capítulos pero que ahora también está en suspenso. Parece que por más revolucionaria que sea una manera de contar siempre está atada a su tiempo, y más aún, al momento preciso en que tiene lugar. En ese sentido, lo paradójico de Flashforward –serie que, de a ratos, parece tan perdida como los espectadores de Lost que se pierden dos capítulos seguidos– es que, más que adelantarse, parece generar un terrible déjà vu. Algo así como que, en los incipientes ‘70, otra banda de cuatro integrantes con flequillo pretendiera revolucionar la música y la cultura popular.

Flashforward se da desde el martes pasado, todos los martes a las 22 por AXN.

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