SANTA FE › EL MINISTERIO DE SEGURIDAD ENCARGó ENDURECER CONTROLES SOBRE EL PERSONAL

Qué mala suerte tienen con la pistola

Cada cuatro días aparece un policía para denunciar que le robaron o perdió su arma reglamentaria. Van 85 casos en lo que va del año. El dato le preocupa al gobierno porque considera que es una forma de alimentar el circuito ilegal.

 Por Pablo Fornero

Unos 85 policías santafesinos denunciaron el robo de su arma reglamentaria en lo que va del año. La Subsecretaría de Control de Armas de la provincia detectó que cada mes se reportan siete hechos de esta clase. La cifra despierta suspicacias. Cierto o no, lo concreto es que esas armas terminan seguro en el mercado clandestino y, muy probablemente, al servicio del delito. "No nos deja de preocupar, porque son armas que entran en el circuito ilegal", manifestó el titular del área, Matías Palavecino, en diálogo con Rosario/12. A cada agente que realiza la denuncia se le inicia un sumario administrativo, por un lado, y una investigación judicial, por el otro. Cuando faltan menos de dos meses para que finalice el 2014, sólo en la ciudad de Rosario se asentaron más de 130 denuncias de civiles por hurto de pistolas.

Cuestionada por donde se la mire, la fuerza de seguridad provincial se enfrenta ahora a otro hecho que, por lo menos, llama la atención. Es que cada cuatro días, un policía denuncia que perdió el arma que el Estado le provee. El promedio es casi el doble que en el pasado mes de junio, cuando Palavecino, en una comunicación con LT10 de Santa Fe, indicó que recibía cuatro denuncias de robo de armas a uniformados por mes. El descubrimiento es parte de un trabajo que realiza Control de Armas, por el cual se procura seguir "los tres grandes pilares" en política de armas: control de circuitos, reducción de circulación y cultura de armas y campañas de prevención.

"Hacemos un seguimiento fino, semana a semana", aseguró Palavecino. Entre las razones que explican el comportamiento particular de casi un centenar de policías, el funcionario apuntó: "La policía también es parte de la sociedad, pueden entrar a la casa, sufrir una entradera, puedan ser robada la pertenencia que el Estado le provee para hacer su función. Hoy no podemos hacer una lectura mayor porque el número no es sustancial. Pero nos preocupa porque son armas que entran en el circuito ilegal".

Cuando el mes pasado, el intendente de Santa Fe José Corral resolvió prohibir la venta de armas y municiones a raíz de la ola de homicidios que atormentaba a la ciudad, no se detuvo a analizar las características del circuito ilegal y cómo éste "se termina acrecentando en mayor medida por armas que han tenido los civiles en su poder". Es más urgente emprender "campañas de desarme" ya que "los distintos estudios que hay demuestran que la mayor cantidad de armas que utilizan los delincuentes la consiguen a partir del robo de armas a vecinos comunes", explicó Palavecino.

"Por primera vez en la historia de la provincia" -dijo el funcionario- se lleva adelante un registro de las armas de fuego que posee la policía, con la expectativa de poder saber en un futuro si un arma decomisada en la escena de un delito perteneció a la institución de seguridad y, en ese caso, a cuál de sus miembros. El trabajo, avalado por el gobernador Antonio Bonfatti y el ministro de Seguridad Raúl Lamberto, comenzó a funcionar en agosto, cuando se realizó la base de datos de las vainas y ojivas de los agentes que ingresaron este año a la institución. "Estamos muy contentos, significa un mayor control y estamos cambiando conductas. El objetivo es lograr mejoras continuas y elevar niveles de eficiencia y transparencia", afirmó Palavecino, quien estimó que a fin de año la tarea alcanzará a los mil uniformados. En toda la provincia, la policía suma más de 18 mil agentes.

El funcionario aseguró que la policía no opuso resistencia al momento de los controles. En todo caso, los agentes jóvenes demostraron "cierta falta de voluntad" a la hora de cuidar y, sobre todo, limpiar las armas. En ese sentido, Palavecino reconoció que deben "incentivar el mantenimiento del arma". "Sabés que la tenés que limpiar porque te jugás la vida. Con un arma sucia, se traba el cargador. Vemos falta de voluntad, más allá de que (los uniformados) son nuevos, por eso hacemos cursos de capacitaciones continuas", concluyó el subsecretario de Control de Armas.

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Palavecino (izq.), en la identificación de vainas y ojivas para el registro balístico policial.
 
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