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Jueves, 17 de diciembre de 2015

SANTA FE › EL GOBERNADOR RECORRIó EL INSTITUTO DE REHABILITACIóN DEL ADOLESCENTE

Transformarlo en moderno y amigable

Lifschitz prometió el rediseño edilicio del predio, hoy
convertido en una cárcel juvenil. "El objetivo fundamental es
la reinserción, no la penalización", dijo el mandatario.

La primera actividad de Miguel Lifschitz como gobernador en Rosario fue una visita al Instituto de Rehabilitación del Adolescente (Irar), y desde allí anunció ayer un proyecto de rediseño edilicio para que el predio situado en el borde del barrio Godoy cumpla con la misión para la que fue creado hace 17 años -tal como lo supone su nombre- y no una cárcel juvenil como lo asumen todos los pibes que han pasado por allí, y los 38 que se encuentran hoy, alojados por orden de algún juez penal.

Fue la primera vez que un gobernador lo visitó, según difundieron sus voceros, pero el mandatario prefirió que no se avisara a la prensa.

"Nuestra idea es reformular completamente este proyecto", dijo el jefe del Ejecutivo provincial durante la recorrida. "Desde el punto de vista edilicio debemos aprovechar las obras que se están terminando y, además, proyectar otras que van a tener una impronta diferente, mucho más amigable", agregó.

El Irar, creado durante el primer gobierno de Jorge Obeid para alojar a jóvenes de entre 16 y 18 años en conflicto con la ley penal, ha sido marco habitual de noticias sobre los efectos de la exclusión social en los adolescentes de sectores pobres, y también objeto de sucesivos anuncios sobre proyectos de transformación durante cada gestión que arribó a la Casa Gris. En lo cotidiano, el Irar se transformó en el destino elegido por los jueces penales para aquellos jóvenes que por su edad no pueden estar en una cárcel común, pero que termina representando mucho del régimen penitenciario reservado para los adultos, salvo en espacios generados estos años como los talleres de formación en oficios, la huerta y el anexo de la Escuela nº 13 "Alejandro Aguado".

Ayer Lifschitz aludió a eso. "No queremos que esto sea una cárcel, y esperamos que se transforme en un instituto moderno para la recuperación y rehabilitación de los chicos, en el marco de la reinserción social de los jóvenes en conflicto con la ley. Ese es el objetivo fundamental, no la penalización, sino la reinserción", anheló. Y en consecuencia, prometió: "Vamos a rediseñar todo el edificio para que cumpla con ese rol, con espacios para la recreación, el deporte y el aprendizaje de oficios".

Detrás de su muro perimetral en Cullen y Saavedra, el Irar se extiende sobre 1.600 metros cuadrados, 970 de los cuales son cubiertos y el resto, patios internos. Allí conviven actualmente 38 adolescentes, alojados en un sector principal y cuatro pabellones.

La arquitecta a cargo de la obra, Andrea Sabesinsky, explicó que "la propuesta mantiene la estructura actual de las dos naves contenedoras, pero propone una concepción arquitectónica distinta, a partir de una nueva organización de los espacios interiores, un cambio en el uso de los mismos y de su relación con los espacios exteriores". Cada unidad albergará seis celdas individuales con un módulo de inodoro y lavabo a prueba de vandalismo, sector común de duchas, comedor en planta baja, sala de estar en planta alta, y un patio para cultivar la convivencia y la recreación de los internos.

Cada dos unidades de alojamiento habrá una guardia y un espacio de trabajo para los acompañantes juveniles que deben proponder a la reinserción social de los adolescentes. Se contempla reemplazar a nuevo el sistema de provisión de agua, sanitarios, prevención de incendio y climatización. En la descripción arquitectónica se agregó que todo se pintará con "colores claros para el mayor aprovechamiento de la luz solar".

Lifschitz recorrió el instituto y cruzó saludos con algunos de los jóvenes internos, junto a los ministros de Justicia, Ricardo Silberstein, de Obras Públicas, Julio Schneider, y de Desarrollo Social, Jorge Alvarez.

"El Irar es una institución que hace un trabajo muy importante para la provincia -ponderó el gobernador-. Es un trabajo poco visible y que en ocasiones adquiere trascendencia pública por algún problema edilicio, pero donde hay un muy buen trabajo del personal que aquí se desempeña", destacó. Por su parte, Silberstein valoró que haya sido "la primera vez en la historia que un gobernador visita el Irar, ya que ni siquiera ocurrió cuando fue inaugurado. Esto implica el compromiso de esta gestión con un proyecto de vanguardia que pone el acento en la integración y que permite responder a una situación que ha generado reclamos de la sociedad".

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Por primera vez, un gobernador de la provincia visita el Irar.
 
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