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Lunes, 7 de abril de 2014

DEPORTES › COMO HACE SEIS MESES, EL CLáSICO VOLVIó A SER DE CENTRAL

Más gigante que el Coloso

Berti perdió su invicto de local nada menos que ante el eterno rival, que doblegó a la Lepra durante todo el partido. Guzmán fue decisivo para que la victoria canaya no haya sido más holgada. Méndez, Niell y Abreu, las claves del triunfo.

 Por Alejo Diz

El cazador se preparó para ir al parque a buscar su presa con táctica calculada. Se refugió en su campo por seguridad, posó los ojos en el enemigo sin pestañear, lo dejó ser, le miró lo dientes cada vez que merodeó amenazante su área y evitó caer en impulsos que traicionen su plan de acción. Fue el instinto de Rafael Delgado en una corrida frenética que tomó por sorpresa al temido rival y en los pies de Niell estuvo el latigazo cruzado para así Central domar a su eterno rival y verlo languidecer, refugiado en su guarida, donde se sentía invulnerable, repitiendo lo que pasó en Arroyito seis meses atrás. Aquella herida fue letal para Newell's, que jugó casi todo el segundo tiempo viendo impotente como se desangraban las ilusiones de 40 mil leprosos bramando en el estadio sin poder evitar que sus jugadores caigan en las garras del Canaya.

No hubo sorpresas en el parque Independencia. Newell's intentó hacer lo de siempre. Central se adaptó otra vez a las cualidades del rival y no se propuso a disputarle la pelota en el medio. El Canaya se guareció en su campo, se dedicó a marcar, esforzadamente, invalidando el dominio de los leprosos. Porque los pases de Bernardi debían ser a los costados, Banega era intrascendente en su intervenciones, y sólo Figueroa, en arrebatos de gambetas, amagaba con romper el libreto visitante.

Si bien el protagónico parecía secundario, Central mostraba sus cartas cuando salía de su refugio y descubría sus segundas intenciones. Porque cuando el Canaya atacaba tomaba por sorpresa a Newell's.

Primero fue un cabezazo de Abreu que Guzmán desvió en genial volada sobre la izquierda. Volvía Newell's a ir a la carga sin generar riesgo, y llegó la segunda respuesta auriazul con un centro de Carrizo que Niell resolvió con una volea en el área chica, que no fue gol porque Guzmán le puso el pecho. Parecía aturdido el rojinegro y Central probó un tiro más: Méndez pisando el área chica sacó un remate a corta distancia que nuevamente dejó a Guzmán en el lugar de héroe poniendo el pecho para salvar el arco.

Newell's ya no era un equipo con líneas bien tensadas. Mientras el cronómetro sumaba minutos la Lepra acumulaba nervios. Central, sereno, estaba cómodo viendo cómo el enemigo corría encerrado en la jaula táctica propuesta por el cazador. Porque un cabezazo de Muñoz a las manos de Caranta y un remate de Banega que se desvió en Domínguez fue lo más parecido a la sensación de gol que vivió el público local.

Las cartas estaban echadas. Para el segundo tiempo quedaba por ver quién se imponía: el que atacaba por impulso o el que lo hacía por instinto.

La visita jugaba sin perder la calma, ni siquiera por el hostigamiento sonoro que bajaba de las tribunas. El local reaccionaba ante la demanda de sus hinchas, excitado como gladiador. Iba e iba, cada vez menos ordenado y llegó el momento meditado por Miguel Russo: Muñoz perdió una pelota en campo rival con todo Newell's en posición ofensiva. La pelota llegó a Delgado y el defensor actuó por instinto. No sabía qué hacer y entonces corrió, se sacó a Villalba de encima, se esforzó más y dejó atrás a Banega, y fue sin saber qué podía hacer cuando se acabara la cancha. Pero no estaba solo en su heroica salida. Niell vio en aquella jugada la ocasión de lastimar al rival y también corrió. Tanto que Delgado le dio la pelota, y al vencer a Casco en su proyección sacó un zurdazo cruzado para vencer a Guzmán.

Una pelota pegada al palo era la única forma de vencer al uno de Newell's. Lo hizo Niell, cuando Central salió de su escondite a asestar el golpe que esperó dar con paciencia de francotirador.

El enemigo sintió mortal aquel golpe. Newell's ya no volvió a ser el de siempre. Hasta dejó de lado, por primera vez, su estilo, empujado por la desesperación de verse doblegado ante un rival inteligente al no caer en la vorágine del entorno.

Porque de inmediato Berti puso en cancha a Trezeguet y Tonso para buscar reacción. Algo consiguió: algunas gambetas del volante levantaron inquietud en Caranta. La Lepra cayó en centros a Trezeguet, pero ese juego lo hacía bien Central, con Abreu marcando presencia entre Heinze y López, más aún ante la ausencia de Encina por lesión, jugando Medina en su lugar.

Newell's ya era un equipo abatido. Tenía a Heinze jugando de delantero, a Cáceres desesperado y más metido en el medio del campo que sobre el lateral, a Banega sin fuerzas para ganar alguna entre Méndez y Domínguez, y el partido se iba con Newell's sin ingresar nunca a la covacha del Canaya.

El tiempo se fue con cosas instrascendentes, como que Acuña ingresó y jugó cinco miuntos porque se volvió a lesionar, Heinze casi hace la jugada de su carrera al lanzarse en el área de Caranta sin poder desviar un centro de Tonso y Orzán lo perdió increíble en el área menor en tiempo de descuento. El esfuerzo de Newell's fue en vano. El equipo se desangró por la herida y Central, con instinto de cazador, terminó en el parque con los pies sobre la presa.

0 Newell's: Guzmán; Cáceres, Heinze, López, Casco; Banega, Villalba, Bernardi; Figueroa, Muñoz, Castro. DT: Alfredo Berti.

1 Central: Caranta; Ferrari, Donatti, Berra, Delgado; Medina, Domínguez, Méndez, Carrizo; Niell, Abreu. DT: Miguel Russo.

Gol: ST: 1m Niell (C).

Cambios: ST: 8m Trezeguet por Muñoz y Tonso por Castro (N), 20m Aguirre por Medina (C), 23m Acuña por Niell, 30m Luna por Acuña (C) y 33m Orzán por Banega (N).

Arbitro: Patricio Loustau

Cancha: Coloso del Parque.

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Niell enmudeció al Coloso con un tiro bajo y cruzado, después de una carrera de Delgado.
Imagen: Andrés Macera.
 
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