DEPORTES › EL EQUIPO DE RUSSO NO LO BUSCó FRENTE A HURACáN

Central no jugó como si fuera una final

Huracán con muy poco llegó más veces a generar peligro
frente al arco de Caranta. Central no tuvo una actitud
explosiva en el ataque y hasta flaqueó en los penales.

 Por Alejo Diz

0 (4) Central: Caranta (6); Ferrari(5), Donatti (5), Andrade (6), Delgado (5); Encina (4), Musto (5), Barrientos (4), Becker (4); Niell (4), Valencia (4). DT: Miguel Russo.

0 (5) Huracán: Díaz (6); Mancinelli (5), Erramuspe (5), Domínguez (5), Arano (5), Villarruel (4), Vismara (6), Martínez (6), Toranzo (5); Espinoza (5), Abila (5). DT: Néstor Apuzzo.

Cambios: ST: Desde el inicio Medina por Becker (C), 21m Abreu por Valencia (C), 28m Gallegos por Villarruel (H), 32m Torassa por Espinoza (H), 37m Correa por Niell (C), 40m Gamarra por Toranzo (H),

Arbitro: Mauro Vigliano

Cancha: Bicentenario San Juan

Definición penales: convirtieron Barrientos, Domínguez, Delgado, Erramuspe, Torassa, Abreu, Arano, Correa, Mancinelli,

Fallaron Martínez, Abila, Ferrari, Caranta, Encina.

Desde San Juan

Jugó la final como todo el semestre: Sin ideas, nervioso y sumiso. El canaya no intentó ganar, se conformó con ir a los penales, y allí conoció el dolor de la derrota, con Caranta, Ferrari y Encina fallando desde los doce pasos, en una noche que fue triste desde su inicio, con el fallecimiento de Don Angel Tulio Zof. La decepción cayó fuerte en 20 mil hinchas cuando Díaz le atajó el penal a Encina y en Parque Patricios soltaron un grito de campeón que no conocían desde 1973.

El fervor que brotó en las tribunas canayas desde la primera hora de la tarde no encontró la complicidad esperada por los jugadores de Miguel Russo. Central jugó la final con nervios, pero también cargando la falta de ideas que lo tiene con mal presente en el torneo Transición. Porque Huracán, con la misma ilusión pero menos exigencia, jugó a gusto, apoyado en Martínez y Espinoza, y en intentos de triangulación en cada avance que lo llevó a ser protagonista.

El partido no ofrecía situaciones que comprometan a los arqueros. Huracán tenía mejor juego, pero carecía de situaciones de gol, desinflando cada avance en pases perdidos. Y Central tenía total dependencia a alguna corrida de Niell, por caso la mejor arma ofensiva, más allá de los centros a Valencia.

Lo que pudo hacer Central, al promediar el primer tiempo, fue alejar a Huracán de su arco. Pero nada más que eso. Porque los intentos de Niell por abrir la defensa con sus corridas fueron bien resueltas por los zagueros de Huracán y los centros de pelota parada que ensayó el canaya lograron ser despejados por Díaz. Las jugadas en las áreas ni siquiera generaron murmullo en los hinchas.

La realidad es que lo que se vio en los primeros 45 minutos no se correspondía a una final, donde, se cree, llegaron los mejores equipos. Sin emociones, Central y Huracán se fueron al vestuario a hacer replanteos, principalmente el canaya, que se mostró más lejos de sus aspiraciones que el rival.

Russo entendió la urgencia por reanimar al equipo y lo intentó con el ingreso de Medina en el segundo tiempo por Becker, de intrascendente rendimiento. Entonces el canaya buscó abrir la cancha con la velocidad del delantero ingresado y Niell. Y Huracán perseveró en su búsqueda por ser agresivo, creciendo el partido en tensión con el paso de los minutos.

Porque Central no asumió su favoritismo. Recién a los 20 del complemento el canaya pisó el área con riesgo, en un desborde de Ferrari con centro atrás despejado por Domínguez. En la desesperación por revertir el juego, Russo pone en cancha a un Abreu claramente disminuido en su físico luego de un desgarro, y luego a Correa.

Pero Abila tuvo la más clara, ante Caranta, quien despejó con los pies, multiplicando la preocupación en los canayas. Y en la confusión generalizada de Central, luego Abila lo perdió de cabeza por el segundo palo. Central esperó por lo penales para recuperar la ilusión por ganar que no lució en los 90 minutos. Y desde los doce pasos Central encontró la frustración que mostró en todo el partido, dejando a Huracán campeón luego de 41 años.

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Medina se escapa entre la marca de dos defensores "quemeros". Central nunca llegó con claridad hasta el arco adversario.
 
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