DEPORTES › SIN ATACAR, NEWELL'S GANO EL CLASICO ANTE CENTRAL EN ARROYITO

Festejaban el empate cuando llegó la Maxi-revancha

El local jugó siempre dispuesto a ganar, pero murió en un enorme Pocrnjic y en el mezquino planteo que le opuso Osella. La Lepra ni siquiera quiso pisar el área rival hasta que Maxi Rodríguez clavó el 1-0 en el final y desató el delirio.

 Por Alejo Diz

0 Central: Sosa (6); Ferrari (5), Gissi (5), Menosse (5), Villagra (5); Camacho (6), Martínez (5), Fernández (6); Colman (6); Teo Gutiérrez (4), Ruben (5). DT: Eduardo Coudet.
1 Newell's: Pocrnjic (8); Escobar (5), Formiliano (6), Moiraghi (6), Paz (5); Maxi Rodríguez (5), Mateo (5), Quignon (4), Fértoli (4); Formica (5); Amoroso (4). DT: Diego Osella.
Gol: ST: 47m Rodríguez (N).
Cambios: ST: 18m Bordagaray por Colman (C), 26m Herrera por Camacho (C), 28m Advíncula por Formiliano (N), 35m Aguirre por Menosse (C), 37m Elías por Quignon (N) y 41m Tevez por Fértoli (N).
Arbitro: Mauro Vigliano.
Cancha: Central.

Al fútbol se puede ganar de muchas formas. En las "formas", precisamente, es donde se detienen los técnicos. Los equipos juegan como quieren los entrenadores. Para entender la influencia de los responsables tácticos, se puede tomar el ejemplo que se vio ayer en Arroyito. En Central, un equipo decidido a buscar la victoria dando valor a la pelota y proponiendo agredir. En Newell's, un equipo sin ganas de jugar en campo rival, agrupado en su campo todo el juego, temeroso y afectado por un complejo de inferioridad que floreció en los últimos años ante el clásico rival. Pocrnjic fue la figura, Maxi Rodríguez el goleador, y ganó Newell's en el último minuto con su único remate al arco. Central tuvo muchas, y más sencillas, pero falló Camacho. Es injusta, pero la diferencia que hay entre Camacho y la Fiera explica el clásico.

Porque el partido tuvo solo a Central como equipo responsable de asumir la obligación. El Canaya se hizo cargo de todo el espectáculo ante un rival paralizado por el miedo. Newell's no salió a defenderse, salió a jugar en su campo a correr la pelota que tenía siempre el rival.

Central gozó del balón todo el primer tiempo. Newell's salió a jugar sin delantero, no presionó y dejó avanzar al Canaya. Colman dio todos pases a sus compañeros, Fernández y Camacho desbordaban por los laterales, Ruben era peligroso en cada movimiento y Teo sólo cuando tenía ganas.

En ese dominio total, Porcnjic sacó un tiro libre de Camacho, luego se quedó con un cabezazo de Menosse, y Formiliano salvó el arco en extraordinario esfuerzo para tapar un derechazo de Ruben en genial pase gol de Teo.

Formica, Amoroso y Maxi Rodríguez parecían sonámbulos en el mediocampo, soñando con una pelota al pie, y Mateo cometió infracciones cuando quiso. Así se sostenía la Lepra, abrazo al azar y a Porcnjic. Y de las tribunas bajó al unísono la calificación para los leprosos de "equipo chico".

Tambaleaba Newell's, cuando Camacho sacó un centro pasado, Fernández devolvió el balón con centro bajo y apareció a la corrida el ex Racing para tirarla afuera con los pies en el área chica. Más increíble fue la jugada siguiente, cuando el uno leproso tapó un cabezazo de Ruben, la pelota pegó en el palo y le quedó a Camacho, quien de media vuelta estrelló la pelota en el pecho de un extraordinario Porcnjic.

Llegó el entretiempo y Newell's encontró aire para reflexionar sobre lo hecho. Estaba al borde de la vergüenza y rectificó su apuesta táctica, al menos proponiendo pisar el campo rival para presionar. Central ya no podía salir jugando y ahí encontró una dificultad que el Canaya este año no ha podido descifrar.

El juego pasó a ser intrascendente, pero con jugadores de Newell's de contacto más fluido con el balón, como Formica y Amoroso. No por eso la Lepra encontró un momento del encuentro para ir a buscar el gol. Para nada.

Salió Colman, por cansancio, y Central perdió orientación ofensiva. Los volantes ya no sorprendían con sus corridas, Teo se fastidió y Ruben se enredó entre los defensores.

El tiempo se había cumplido y el diagnóstico era concluyente: Central mereció ganar. Y lo perdió. Newell's lo ganó de la única forma que había dejado abierta: Moiraghi salía con un pelotazo, bien alto, para que llegue el pitazo final. Pero Gissi la tiró al corner, sin necesidad, y de ese tiro Newell's hace su única jugada de gol. Logró cabecear Formica, apareció la Fiera y definió de derecha, al palo más lejano para lograr un triunfo que Newell's no buscó ni soñó, y por eso el grito fue único.

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La Fiera acaba de convertir y ruge al cielo su desahogo. Fue la redención del ídolo leproso.
Imagen: Sebastián Granata.
 
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