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Martes, 2 de febrero de 2010

CULTURA / ESPECTáCULOS › EL MOVIMIENTO ARTíSTICO EN LA SEGUNDA DéCADA DEL SIGLO VEINTE EN ROSARIO

Creación de espacio plástico propio

La historiadora del arte Sabina Florio presentó "Augusto Schiavoni: obra y fortuna crítica de un artista fuera de lugar". Allí señala que "había llevado a pequeños grupos de artistas a la necesidad de crear un ambiente artístico en la ciudad".

 Por Beatriz Vignoli

"En los cafés La Brasileña, el Jofré, el Sportman, el Social, entre otros, se encontraban pintores, poetas, periodistas, intelectuales y marineros", cuenta la historiadora del arte Sabina Florio en Augusto Schiavoni: obra y fortuna crítica de un artista fuera de lugar. Allí señala que, allá por la segunda década del siglo veinte en Rosario, "la inexistencia de un programa cultural oficial había llevado a pequeños grupos de artistas e intelectuales a la necesidad de crear un ambiente artístico en la ciudad". Tomando la noción de formación social del autor inglés Raymond Williams, Florio enumera los salones, las exposiciones, la especialización en disciplinas artísticas y los grupos como ejes de cohesión de este nuevo campo social en formación. Cita a Isidoro Slullitel, quien evoca las reuniones de los sábados en el Jofré donde había "un salón reservado para los artistas. Allí solían encontrarse Antoniadis, Ferrer Dodero, Marín Torrejón, Melfi, Musto y Ouvrard, entre otros. Ellos también se reunían en el Café Social. Según Slullitel, las reuniones en el Social se prolongaron hasta el año 1921. El espacio constituía el lugar de encuentro de intelectuales, socialistas, anarquistas, poetas, periodistas y pintores. Allí confluyeron Blotta, Caggiano, Cochet, Marín Torrejón, Melfi, Ouvrard y Minturn Zerva. De una zona de ese grupo, conformada por Marín Torrejón, Ouvrard y algunos de los que asistían a las clases del Ateneo, surgió la legendaria revista manuscrita Pagana. "Los testimonios de Blotta arrojan luz sobre la existencia en Rosario de un entramado por razones afectivas e ideológicas entre pintores tales como Musto, Bertolé y Cochet y demuestran el interés de un conjunto de creadores de la ciudad por construir a pulmón un espacio plástico propio y diferenciado".

"Fruto de sus reuniones y esfuerzos, el grupo próximo a Atalaya (seudónimo de Alfredo Chiabra, conocido también como Valenti), el 30 de agosto de 1913, concretó en Rosario el primer salón no oficial de Bellas Artes en la Casa Blanca, un local de pintura perteneciente a Casildo de Souza. El Salón fue conocido por entonces como Petit Salón de Arte Argentino. En la década siguiente, en 1926, nuevamente los artistas se encontraron con la necesidad de sostener la apertura de un Salón de Bellas Artes, ante la suspensión del salón oficial por cuestiones presupuestarias. Un conjunto importante de artistas `que contó con el apoyo económico de Rosa Tiscornia de Castagnino`, fundó la agrupación Nexus que impulsó la realización de un Salón homónimo. En las primeras décadas del siglo XX, los salones constituían para los artistas una de las pocas posibilidades de exhibir públicamente sus creaciones. Ante esa situación, treinta y cuatro productores rosarinos formaron el grupo Nexus. Según Luis Ouvrard "uno de sus fundadores, al igual que Musto" la estrategia surgió de "esa necesidad de unirnos, de defendernos frente a la indiferencia que nos planteaba el ambiente. Autodesignarse bajo el nombre de Nexus evocaba indudablemente al grupo homónimo, creado en Buenos Aires en 1907 por un conjunto de artistas argentinos unidos para impulsar el reconocimiento del arte nacional.

"Aún en los años `30 persistió la necesidad de crear espacios convocantes, frente al desamparo institucional. Una declaración pública de Ouvrard revelaba con claridad un sentimiento compartido con muchos de sus colegas, --nadie es profeta en su tierra y menos en esta grande argentina (sic), donde el artista vive aislado y vituperado por todos aquellos que creen vivir al ritmo del progreso materialista--. En agosto de 1932 surge la Agrupación de Artistas Plásticos Refugio, confirmando la continuidad de la tradición solidaria rosarina de agruparse los artistas para sobreponerse a un medio local poco amable. Un conjunto importante de artistas fundó la Agrupación. Entre ellos se encontraban Joaquín Alvarez Muñoz, Tito Benvenuto, Carlos Briscione, Andrés y Pascual Calabrese, Aldo Cartegni, Leónidas Gambartes, García Carrera, José Fantín, Domingo Garrone, Pedro Gianzone, José Marín Torrejón, Santiago Minturn Zerva, Isidoro Mognol, Luis Ouvrard y Godofredo y Guillermo Paino. El espacio, presidido por Joaquín Alvarez Muñoz, llegó a convocar a más de 160 socios. Refugio, gestado en la sala de la biblioteca del antiguo Museo Municipal, fue pensado como "el verdadero rincón de amparo de los artistas; amparo del que hasta ahora se han visto privados". La modalidad de agrupación se vinculaba con otras formas de organización social ligadas con la inmigración europea. Formas de organización que se sustentaban en una amplia red de solidaridades, tales como: las asociaciones de fomento, las mutuales y las cooperativas sindicales.

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Alfredo Guido, Gustavo Cochet, Augusto Schiavoni, Santiago Minturn Zerva (1932).
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