CULTURA / ESPECTACULOS › MUSICA. AGARRATE CATALINA ESTRENA EN ROSARIO UN DIA DE JULIO

La libertad de un milagro ilógico

Para Yamandú Cardozo, director de la fantástica murga uruguaya, la posibilidad de recorrer el mundo con su cooperativa rompe con la lógica. Rechazada del carnaval 2015, encontró nuevas posibilidades para darle forma a una obra inédita.

 Por Edgardo Pérez Castillo

Como en toda manifestación popular que ancla en lo pasional, en su vastísima tradición la murga uruguaya tiene sus buenos capítulos de controversias, amores y odios. Y bien puede dar cuenta de ello Agarrate Catalina, la agrupación fundada a mediados de 2001 y que ya en 2003 empezó a pisar fuerte en el carnaval montevideano, donde obtuvo el primer lugar en 2005, 2006, 2008 y 2011. En apenas una década, la agrupación liderada por los hermanos Tabaré y Yamandú Cardozo emulaba el éxito temprano de murgas históricas como Curtidores de hongos y Asaltantes con patente pero, fundamentalmente, lograba estampar una marca estética que le permitió establecer un vínculo estrecho con el público ya no sólo en Uruguay. Aunque, también, de la mano del suceso y los galardones llegaron los enconos de un ámbito carnavalero que dejó de ver con buenos ojos esa presencia arrolladora. Así, después de dos años de deliberada ausencia de los tablados (en 2013 y 2014), la Catalina sufrió un revés inesperado: la no admisión a la edición 2015 del concurso de carnaval.

Pero si es cierto aquello de que a golpes crecen los hombres, es imposible dejar de trazar un paralelismo con esa cachetada que, a los catalinos, les permitió pegar un estirón: de los lineamientos esenciales de su (rechazada) propuesta carnavalera Agarrate Catalina recuperó la esencia y terminó dándole forma a Un día de Julio, espectáculo de casi dos horas de duración con el que la compañía se ha lanzado a una gira extensa, y que le permitió enfrentarse a nuevas libertades creativas.

Haciéndose fuerte en un núcleo fundacional que sostiene al 80 por ciento de los miembros originales del proyecto, la cooperativa murguera se encontró con la posibilidad de "cambiar para seguir siendo fieles", según analiza Yamandú Cardozo, que dialogó con Rosario/12 sobre la obra con la que esta noche, a las 21, se presentarán en el Auditorio Fundación (Mitre 754).

"Hay una frase de un poeta uruguayo Jorge 'Choncho' Lazaroff, que dice 'cambiando, pero siempre por la misma'. Muchas veces te cambia el mapa y tenés que adaptarte. A veces es difícil reconocer cuánto de ese cambio es para mantener la esencia, o lo esencial, y cuánto hay de necesidad de romperse a uno mismo, estudiarse, desafiarse. Este espectáculo tiene mucho de éso", reflexiona.

En esta nueva creación, Agarrate Catalina se basa en aquella idea original, "el corazón del cuento", pensada para el carnaval, aunque readaptada a una nueva circunstancia. "Tuvimos que ver qué sobrevivía de la primer propuesta, dónde quedaba el entusiasmo de esa creación ﷓explica Cardozo﷓﷓. Y además las posibilidades que surgían a partir de una decisión que no fue tomada por nosotros, pero que también sentimos que podría ser como la crónica de una muerte anunciada. Quizás en algún momento íbamos a tomar la decisión de salir del carnaval. Con esto no protejo el orgullo, ni hago la del Chavo del 8 que dice 'al cabo que ni quería', porque teníamos ganas, pero ya habíamos dejado de participar un par de veces por cansancio de ciertas cosas. Después, en medio de esa decisión nos agarra con un espectáculo en génesis, y hubo que preocuparse de no envenenarlo, de que esa flor que estábamos sembrando no se llenara de espinas".

﷓ Sobre todo tratándose de un género como la murga, que siempre se tiñe de aquello que pasa.

﷓ Claro, totalmente. Además cuando esa pintura que describís, que es una característica del género, en nuestro caso es muchas veces el plano para intentar entender lo que nos pasa. No sólo porque el género es así, sino porque precisamos esto para entender, para vivir. Teníamos que ver cómo hacíamos con esta nueva realidad. Pero hay un motivo de alegría en encontrarse con un espectáculo que es súper experimental para nosotros, aventurero, y a su vez es muy murga. Nos encontramos con una libertad que nos partió de frente, nos reventamos con esa libertad, que nos sentó de culo. Había que ver cómo hacer, y después de unos cuantos tambaleos, hoy está buenísimo.

Lo cierto es que el revés, para muchos inesperado, no puede dejar de leerse como una bofetada para un grupo que, en su breve existencia, cobró una relevancia notable no sólo en Uruguay, sino también en Argentina, donde se transformó en una referencia fuerte para el vital movimiento de murgas de estilo uruguayo que desde hace algunos años crece sostenidamente en ciudades como Rosario (donde es inevitable referenciar el empuje de la emblemática Falta y Resto). En un terreno de pasiones populares, para la Catalina las palmadas de celebración mutaron en puños cerrados de parte de sectores que dejaron de ver con simpatía su crecimiento meteórico.

"Hay muchas causas para que eso pasara ﷓reflexiona Yamandú﷓﷓. Pero no vino sólo del sistema, de la institución carnaval, sino también desde el under mismo, de los que ya estaban hastiados del fenómeno Catalina cuando habían sido tipos que nos defendieron. Empezamos a ver una cantidad de cosas que nos hacían adivinar un entorno hostil que avaló éso. Leímos que no teníamos mucho lugar para cierta parte de ese micromundo".

Respaldada en cambio por un público que a lo largo de las primeras funciones de Un día de Julio se ratificó fiel al grupo, la Catalina viene transitando un nuevo camino dentro de su breve pero riquísimo historial. Descubriéndose, reformulándose, pero sin perder su esencia. Pero, ¿cuál es esa esencia? "Creo que es el interés por hacer cosas pensadas y nacidas para ser hechas con otros, el intento colectivo ﷓responde Cardozo﷓﷓. Darle vida a un milagro ilógico: una cooperativa de tipos que hacen murga, que recorren el mundo con un género encriptado de un país petiso entre gigantes. Es increíble que eso suceda. Creo que la profunda convicción de lo colectivo tiene que ver con lo que es la Catalina, donde el otro es un prójimo y no un enemigo. Y todo eso sosteniendo un género al que amamos, y que nos cambió la vida".

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Agarrate Catalina interpretando su nuevo espectáculo, Un día de Julio.
 
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