CULTURA / ESPECTáCULOS › LA VELA PUERCA EN EL GIMNASIO DE ÑULS

El mejor rock charrúa

La banda uruguaya ha recorrido un largo camino: desde aquella primera vez en el subsuelo de El Sótano, hoy se presenta en un escenario que refleja su ascendente popularidad.

 Por Edgardo Pérez Castillo

La Vela crece. Ya lejos de aquella eléctrica y juvenil propuesta que hacía del ska su eje, la banda uruguaya se ha consolidado como el proyecto más importante del rock charrúa, trasladando el fenómeno para convertirse en una de las más convocantes en Argentina. En ese marco, Rosario es un buen ejemplo del ascenso de un grupo que destila su madurez en líricas más introspectivas, en melodías oscuras y menos estridentes, combinación que marca ya sus dos últimos discos. Porque luego del popular A contraluz (que terminó de instalar al grupo en el público general), la línea se sostiene en El impulso, material que esta noche presentarán nada menos que en el amplio (y siempre ruidoso) estadio cubierto de Newell`s Old Boys.

Si tuviera que equipararse con alguna de las obras anteriores de la banda uruguaya, El impulso sostiene la introspección de su antecesor inmediato, y así lo admitió en su diálogo con Rosario/12 Sebastián Cebreiro, una de las dos voces del grupo: "Para nosotros A contraluz fue la mutación de La Vela, de lo que podía llegar a venir en un futuro disco. Nosotros naturalmente teníamos la inquietud de volcarnos a un plano más rockero, más oscuro, y creo que en este disco no sólo se logró eso sino que estamos viviendo esa parte más tranquila, más melancólica. Siempre decimos que cada disco ha logrado reflejar el momento que estaba viviendo la banda. Y si bien nos han pasado cosas para arriba, como haber podido ir a tocar a Europa por séptima vez, consolidar el público en Argentina y todo, veíamos al mundo medio triste, melancólico, en conflicto, entonces no podíamos dejar de reflejar eso en las canciones. Tal vez todo eso haya volcado a la música y la lírica hacia una parte más oscura, más introspectiva".

A partir de la culminación del contrato con Surco, La Vela Puerca alteró también la modalidad de producción, y el lugar que hasta entonces ocupaba Gustavo Santaolalla fue asumido por Juan Campodónico (integrante del colectivo Bajofondo), experiencia que resultó novedosa para el grupo: "Para nosotros fue la primera vez que laburamos al cien por ciento con un productor. Porque si bien Gustavo ha producido los demás discos, nosotros tuvimos una gran cuota en ese trabajo, ya que toda la pre-producción corría por cuenta nuestra y recién en la última etapa entraba Gustavo a meter su cuchara. Es en el estudio y en la parte más técnica donde más se lo aprovecha a Gustavo. Juan en cambio vino a caer en la etapa de cocción de todo el material, entonces vino con sus ideas, vino a aportar desde el vamos, y creo que ahí se ve la mano de un productor. Si bien las canciones, las melodías, son nuestras, Juan vino a acomodar todo ese enjambre de ideas en un concepto musical. Pudimos laburar en un cien por cien con alguien ajeno a la banda. Y la verdad que estamos conformes, porque Juan es un tipo muy abierto, es un músico joven que tiene la oreja fresca, que conoce mucha música. Hubo una riqueza extra".

Desde sus primeros pasos en El Sótano (el pequeño subsuelo de Mitre y Córdoba), las visitas de La Vela Puerca a Rosario se trasladaron por distintos escenarios hasta recalar en el cubierto de Newell`s, en una muestra evidente de su ascendente popularidad. En ese sentido, el crecimiento del grupo funcionó como una vía para que el público descubriera otras históricas agrupaciones orientales, y como puerta de ingreso para que nuevas propuestas uruguayas pudieran hacer pie sobre un terreno allanado. "Nosotros cuando salimos a golpear las puertas siempre supimos que las golpeábamos no sólo en nuestro nombre, sino también del rock uruguayo --admitió Cebreiro--. Es inevitable que cuando a alguien le gusta una banda de cierto lugar empieza a buscar a otras bandas de ese lugar. La verdad que es un placer haber podido ser carne de cañón, en su momento, poniendo plata de nuestro bolsillo, durmiendo en lugares que no eran de los mejores para descansar, pero sabiendo que era una movida que alguien tenía que hacer. La verdad estamos orgullosos de haber salido a golpear las puertas y que en ese golpeteo la gente haya podido ir para atrás y no quedarse sólo con lo nuestro, y que haya visto bandas que tienen tanta trayectoria como nosotros. Es un orgullo porque es algo que siempre las bandas de acá te lo reconocen y es como un mimo que uno siente de los colegas".

En simultáneo, algunos encontraron en La Vela un primer esbozo del riquísimo folklore uruguayo, ése que cada vez tiene más presencia en las composiciones de bandas argentinas. "Un poco se rompió con la hegemonía musical de la región. Después de la dictadura nuestras bandas de rock, las que quedaron, siguieron muy oscuras, muy pesimistas. Como en Argentina con toda la historia de las Malvinas se prohibió la música en inglés, tuvo un reflote la cultura musical nacional argentina. Su escena era bastante amplia, y no tenía necesidad de mirar para afuera. Pero después de los 90, cuando en Uruguay era un hecho real el género rock y la música general, los argentinos redescubrieron una música y una lírica que en Argentina no había, y que tiene que ver con la cultura uruguaya", analizó el cantante del grupo que esta noche escribirá un nuevo capítulo en su ya extensa relación con la ciudad.

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Uruguayos y músicos.
 
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