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Miércoles, 12 de septiembre de 2007

CARTELERA › CENTRAL EMPATO CON EL LOBO JUJEÑO Y LLEGA AL CLASICO SIN UN SOLO TRIUNFO

Y de pronto, todo se desmoronó

Central empezó el segundo tiempo ilusionando a los hinchas con un gol de Belloso. Pero duró poco, el equipo se retrasó y una buena combinación de los jujeños les permitió alcanzar el empate que vinieron a buscar.

 Por Alejo Diz

1 Central: Alvarez (6); Farías (4), Grabowski (4), Braghieri (5), Papa (6); Costa (6), Borzani (5), Núñez (6); Damián Díaz (4); Vizcarra (5), Belloso (5). DT: Carlos Ischia.

1 Gimnasia (J): Valdiviezo (6); Berza (5), Desvaux (4), Loeschbor (5), Almada (4); Marcelo Quinteros (5), Ramasco (4), Pérez Castro (4), Garré (4); Carranza (5); Miranda (4). DT: Mario Gómez.

Goles: ST: 5m Belloso (C) y 28m Silva (G).

Cambios: ST: Desde el inicio Mateo (5) por Desvaux (G), Schmil (5) por Garré (G) y González (5) por Damián Díaz (C), 11m Silva por Pérez Castro (G), 25m Imperiale por Braghieri (C) y 36m Messera por Núñez (C).

Arbitro: Javier Collado

Cancha: Central

Incidencias: ST: 22m el asistente Roberto Reta reemplaza por lesión al árbitro Javier Collado.

Las circunstancias se suceden y ninguna de ellas le enseñan el camino del triunfo a Central. El equipo llegará al clásico sin haber ganado ninguno de los primeros ocho partidos del campeonato, síntoma que sobrevive por el errático juego del canaya. En su octava presentación, en este caso ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy, nuevos aspectos favorables volvieron a ilusionar a los hinchas. Ayer Central ganaba con gol de Belloso en trámite enredado. Pero de pronto todo se desmoronó. El árbitro pidió el cambio por lesión, nadie respetó al asistente devenido en protagonista de negro y en la confusión los jujeños se llevaron lo que tenían perdido: un punto.

El triángulo que componían Papa, Costa y Núñez sugería las sanas intenciones de Ischia. Cuando ellos se encontraban, el partido amagaba con aclararse para el canaya. Pero esa pequeña conjunción de talento en la que creyó el técnico no construyó nada interesante en área rival. Todas esas intenciones sólo se tradujeron en un zapatazo desde 35 metros de Papa que el uno jujeño logró desviar.

Mientras tanto, Gimnasia y Esgrima, con espasmódicos contragolpes, advertía que no se requería de grandes recursos para asustar a Alvarez. Hasta podía ser suficiente con algún pelotazo a Miranda o una corrida de Carranza. Aunque como los locales, el resultado en ataque fue poco interesante: una volea desviada del ex Chicago y un oportuno rechazo de Braghieri, que evitó la definición del lungo nueve.

Estas características de juego entusiasmaron a Mario Gómez, que con los ingresos de Mateo y Schmil buscó comprometer algo más a Central. Al tiempo que Ischia recurrió a la ascendencia del Kily González para empujar al equipo. Y al elevar ambos sus ambiciones, llegaron los goles.

Empezó mejor parado el canaya en los últimos 45 minutos. Guiados por el Kily, y con Costa y Núñez con más despliegue, Central metió al Lobo en su campo. Y aunque el barullo seguía siendo el denominador común, de un tiro de esquina el auriazul abrió el marcador: cabeceó Vizcarra y en el rebote que dio el arquero apareció Belloso para empujarla al fondo.

Hacía siete partidos que el equipo no ganaba. Ese registro, devenido en pesadilla, absorbió las tenues convicciones, alterando la disposición táctica del equipo. Central se retrasó. Y avanzó el Lobo. En ese andaban canayas y jujeños, cuando el que pidió el cambio fue Collado, por dolencia muscular. Ingresó el primer asistente, Roberto Reta, y Central desatendió todas sus obligaciones. Ambos equipos se dedicaron a discutir cada decisión del ocasional juez, pero la visita fue más audaz. Porque le prestó algo más de atención a la pelota y en una combinación entre Miranda y Quinteros terminó en un centro a Silva, que ingresó por detrás para señalar el empate.

Desesperado por ver escapar nuevamente el triunfo, Central se volcó sin criterio al terreno del Lobo. De tanto ir, a Belloso lo bajaron en el área, sin que Reta comprara, y Vizcarra lo perdió sin marca. La última fue de la visita, pero volvió a imponerse la imprecisión en la definición. Aunque a Central le daba lo mismo el desenlace de aquella última jugaba. Fuera el balón al alambrado o dentro del arco de Alvarez, el equipo robustecería el lastre estadístico de encuentros sin hallar la victoria.

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Kily volvía al equipo y asociado con Núñez y Costa logró darle un mayor despliegue.
 
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