rosario

Miércoles, 7 de abril de 2010

CONTRATAPA

A la salud de las arañas

 Por Candela Sialle

Piensa. Calcula la noche en que volverá a ver telas de araña similares a las que acaba de quitar del último estante de su biblioteca modesta. Y sí, las mujeres solas suelen tener bibliotecas prudentes, no sin genuinas perlas, que deben poder ser trasladables de departamento a departamento en diez o doce cajones de manzana. Es que el concepto de practicidad se impone al de abundancia. Estas señoras han entendido que el exceso obstaculiza, encorseta y por fin, te obliga tarde o temprano a hociquear. Lo comprenden aunque es seguro que de tanto en tanto ansían el sobrante y a escondidas quizás, hasta lo sueñen.

¡Puta! ¿Y cómo es que este verano concentró tantos insectos? ¿Cómo es posible que las arañas se hayan vuelto bestias voraces? ¿No se dan por vencidas? Uno destruye sus artefactos, anula sus intenciones con plumas de ganso, en milésimas de segundos les vomita su insignificancia. Dignas de envidia, sin embargo, se sobreponen en sorprendentes lapsos de entre 48 y 72 horas; su umbral de resistencia a la frustración alguna vez será estudiado por la biología.

Es un dato cronometrado; dos a tres días. Ella lo observó durante semanas, a estas alturas, creo que meses. En los últimos tiempos el aplax no funciona, una suerte de acostumbramiento inhibe la acción terapéutica y entonces las redes de los depredadores, las disonancias de Rita Lee a la postre del Rock and roll, y la correspondencia apolillada son sus principales disecaciones científicas. Las mujeres solas se pegan a la ciencia para no llorar a chorros "como canillas abiertas y olvidadas" Girondo . ¡Ay! ¡Siempre le ha tentado escribirlo de un tirón, en alguna parte donde pudiera prescindir de la cita, donde el lector pudiera atribuírselo a su persona sin más!. No pudo, no podrá. Supongo que la habita una buena porción de ley paterna y la insoslayable matriz Nac. & Pop que jamás le perdonaría la subestimación del lector, real y/o imaginario.

Doy fe que intentó ser amigable. Antes, preparó dulces caseros durante tardes enteras. Antes, se perdió en el amor o en aquello que lo antecede, e hilvanó con esmero las imágenes por las cuales la vida vale la pena ser vivida. Doy fe porque oí el crujido de sus vísceras abandonadas mascullando ganas y sólo ganas, sin paz, ni pan, ni agua. Doy fe porque presencié cómo cada noche permitió que su cintura retozara en un mismo cuadrante; aun fastidiada, aun aburrida, aun desorientada lo permitió y se comprometió mientras pudo con la decisión de alojarse en ese recorte. ¿Zigzagueó? ¿Por supuesto! Una cama de dos plazas es una fina tanza en donde la contención / opresión -la transferencia con uno u otro término del binomio, se deja al libre albedrío del lector son extremos que se respiran cerquita.

Pero con todo, resistió el embate por temporadas cuantitativamente respetables.

Culpa de esta recidiva cíclica que cada tres o cuatro años suele provocarle oleadas de insomnio, con ese mismo cuerpo agotado por la falta de descanso un amanecer templado se marchó de allí también. En el cuadrante izquierdo de un sommier confortable clavado sobre el 10º B de una ciudad chata y pretenciosa sintió quebrársele la voluntad, reincidir. Hubiese preferido que la ataran, que una ampolla de alopidol inyectada por los hombres que la quieren bien, le abortara la compulsión. Pero estos recursos jamás serán dignos de su persona, lo sabe: a la locura hay que merecerla.

"Linda y buena" aunque" "Ya no sos mi margarita". Lo escucha de las arañas, de su padre y de ese mulato fibroso que, en este verano aciago imbuido en el conjuro de maldiciones populares a la Empresa Provincial de la Energía, le enseñó a bailar la salsa de La Habana.

¿Viste? Ahora empezás a comprender que hay otros a los que la vaga idea de permanencia sobre el mobiliario cama, les descascara la dermis. Y no portan culpas ni contemplaciones.

Al cabo de cumplir 31, el Hada protectora, que repartía sus buenos oficios entre las amigas del grupete, fue ganada por el sector reaccionario del sindicato, por la burocracia. Cuando el dos de febrero las agujas llegaron a las 00 hs, nuestra madrina tomó la palabra y nos explicitó su opción por "la plancha". Instó a que de ahora en más, cada una se la rebusque como pueda.

Y esto, se ha puesto heavy.

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