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Jueves, 10 de enero de 2013

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Nombre

Eduardo Galeano, en su relato "El nombre robado", cuenta de una comunidad en Chile al que la dictadura pinochetista intentó renombrar. La comunidad nunca lo aceptó y siempre se reconoció como el Pueblo Violeta Parra.

El 7 de diciembre pasado en la escuela 551, de Ayolas y Grandoli, en pleno corazón de "La Tablada" se vivió una fiesta. Como tantas de la provincia, esta escuela contaba con un número, pero no tenía nombre.

Mónica Evangelisti, la directora, y el docente de historia Carlos Cárdenas movilizaron la búsqueda de un nombre. Trabajaron con los alumnos y el resto de la comunidad una identidad que reflejara a la institución. Sonia Beatriz González fue el nombre elegido por los pibes.

Sonia era ex alumna, vecina del barrio y obrera del frigorífico Swift que además representaba a sus compañeros como delegada laboral. Tenía 18 años cuando la desaparecieron en 1976.

Todos sabemos que no es tarea sencilla nombrar a las instituciones con la identidad de trabajadores, lo que significa un doble logro.

Ese día, desde las 18, en el patio soleado de "La Sonia", unas cien sillas con guirnaldas sobre todo el espacio, a los costados en todo el perímetro había colgados afiches alusivos realizados por los alumnos.

En el acto, los locutores desarrollaron una síntesis de la historia, que invitaban a dedicar unas palabras a Marta Díaz, delegada del Ministerio de Educación. También a Sonia Alesso, secretaria general de Amsafé, que entregó una plaqueta a la directora. El diputado nacional Agustín Rossi felicitó a la comunidad escolar "por su incansable lucha por la memoria". En representación de la familia González estuvo el sobrino de Sonia, que con solo balbucear unas palabras llenó de emoción a los 400 asistentes. Y también fueron las tenaces Madres de la Plaza 25 de mayo, Elsa "Chiche" Massa y Norma Vermeulen.

La directora dijo: "Sonia debería tener mi edad y estar aquí con nosotros pero son un sinnúmero de compañeros que desaparecieron y tenemos la obligación de mantenerlos en la memoria".

Nosotros, desde Octaedro, convocados por Amsafé provincial, hicimos un informe audiovisual llamado "La Resistencia de la Memoria". Están las voces de todos los protagonistas, familiares de Sonia, directivos, vecinos, docentes y los increíbles pibes. La 551 es una escuela en el corazón de barrio "La Tablada" y desde hace unos días se llama Sonia Beatriz González, que es el nombre de una compañera "jugada" por la comunidad. Sonia era una flor de 18 años que arrancaron, pero nacieron 1000 pimpollos más.

Daniel de San Benito

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