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Peronistas y socialistas con nuevas encrucijadas

Siguen las lecturas de las elecciones del domingo pasado, pero ahora con mayor profundidad luego del impacto profundo. El peronismo trata de despegar los resultados de lo que será la interna abierta nacional y buscará recomponer el partido en base a los triunfos distritales y la renovación generacional. Por su lado, el socialismo analiza cómo gobernará con una legislatura opositora pero también con un Frente Progresista convulsionado por la nueva gravitación del radicalismo.

 Por Leo Ricciardino

Buscando, mirando una y otra vez las planillas, el peronismo santafesino sigue el rastro de las razones que lo llevaron a la derrota del 24 de julio. Y recompone, además, la sucesión de triunfos menos resonantes pero igual de significativos para ponerse de pie lentamente. Así mira los resultados de los intendentes en Granadero Baigorria y Venado Tuerto, también en Rafaela y Villa Gobernador Gálvez. Por supuesto, vuelve la mirada al primer lugar donde la llevaron en la Casa Rosada: El contundente triunfo de María Eugenia Bielsa en la categoría de diputados provinciales. En ella, en el primer candidato a diputado nacional Omar Perotti y en los intendentes de menos de 50 años que tuvieron victorias contundentes, el partido tratará de cifrar su futuro y su recambio dirigencial.

La idea es que la caída de Agustín Rossi se aleja cada vez más de la interpretación de un voto contra Cristina. El mismo candidato trató de dejarlo en claro la misma noche de ese domingo amargo: "Los candidatos somos los responsables de los resultados", dijo Rossi con valentía y temple. Y eso es lo que efectivamente creen sus compañeros justicialistas en Santa Fe, incluso hasta los que le tienen afecto. Ni hablar de sus enemigos internos.

Pasó una semana y las repercusiones no cesan. Es lógico que una de las fuerzas mayoritarias de la provincia comience un proceso de autocrítica que ﷓la mayoría coincide﷓ tendrá consecuencias partidarias. El intento de mostrar en el análisis global a un peronismo con estructura, sufragios y liderazgos jóvenes es, precisamente, alejar el fantasma de la dependencia reutemista. Ya demasiado daño ha hecho el ex gobernador Carlos Reutemann con su frase antikirchnerista a una semana de los comicios, reconociendo prácticamente que si no lo votó a Miguel Del Sel, por lo menos le hubiera gustado hacerlo. En su momento, Rossi no lo interpretó como una ataque personal a su candidatura y con el correr de los días parece tener razón: Reutemann, como siempre, estaba pensando en él. Estaba tratando de alejarse de lo que parecía una derrota segura y estaba salvando sus ropas con el campo, consciente de que desde allí le lloverían posibles reclamos a su figura y actuación en esta campaña electoral.

Pero si bien se adivinó la intención y la malicia del ex corredor, está claro que su poder de fuego ﷓por ejemplo﷓ no afectó a María Eugenia Bielsa. Y ahí radica el centro del análisis que señala que el del 24 en Santa Fe, no fue un voto netamente antikirchnerista. Es más, tan fortalecida quedó la diputada electa que se animó a desafiar al mismo Reutemann cuando le pidió que dijera "a quién votó realmente" en las elecciones santafesinas. Esto la diferencia sustancialmente de Perotti que no se habría animado a semejante desafío público. Mucho más cuidadoso, el intendente de Rafaela caracterizó con certeza que "hay una relación única entre el candidato y la gente". Traducido: El que no "encantó" al electorado peronista fue el propio Rossi.

Nadie duda de que el aparato del peronismo en pleno no jugó con toda su fuerza a favor del candidato único del Frente Santa Fe para Todos. Pero Rossi nunca pasó facturas porque sabía que con lo máximo que podría contar a lo sumo sería el silencio de los principales referentes que estarían observando con detalle su desempeño. El revés de Rossi no sólo es duro de cara a los intereses del kirchnerismo en Santa Fe, para el compromiso de los militantes y para la profundización del modelo nacional en esta provincia productiva. El revés de Rossi lo afecta principalmente en sus deseos de convertirse en un dirigente provincial de peso e incidencia. El diputado nacional nunca quiso seguir funcionando sólo como una pieza más de la estructura kirchnerista en la Nación. Siempre su idea y proyecto fue el de convertirse en un referente de la política santafesina. Incluso llegó a discutir fuerte con Néstor Kirchner este diseño político. Pero para concretar ese proyecto hacen falta votos y ahí es donde el peronismo ﷓-kirchnerista y no kirchnrista-﷓ es letal. No es un partido que pueda contener a los que perdieron, por el contrario hace pagar las derrotas a un precio altísimo.

Estrella fugaz

Todas las razones que llevaron a que más de 612 mil santafesinos votarán a Miguel Del Sel, va saliendo de a poco a la luz. Aunque muchas permanecerán ocultas para siempre en el corazón de los votantes, muchos de los cuales ese domingo a las once de la noche se habrán asustado en forma con la performance del cómico que lo llevaba directamente a la Casa Gris. Y es que, aunque sea incomprobable, hay elementos para pensar que la mayoría de los votantes del candidato de Unión﷓PRO lo eligieron no para que resulte electo gobernador, sino para canalizar una idea, demostrar que no había conformidad con el candidato peronista y también ﷓-es cierto y verificable-﷓ enviar un mensaje al gobierno socialista.

Todos, absolutamente todos los planetas se alinearon para que Del Sel sea la estrella fugaz del firmamento electoral santafesino. Estas cosas pasan raramente, en muy pocas ocasiones y por eso también es difícil que puedan ser captadas por los encuestadores. Aunque hoy se hayan transformado en el centro de los dardos que salen disparados desde los distintos análisis políticos.

Del Sel será una estela, una posibilidad para que algunos muchachos del PRO y otros tantos peronistas vergonzantes se mantengan ocupados en la construcción de una fuerza política que depende demasiado de la figura de Mauricio Macri. Un partido que recluta de todo en su andar, hasta el apoyo de los represores presos que firmaron una adhesión contundente y llamaron a votar al cómico el 24 en Santa Fe.

El más contundente, como siempre, fue Pedro González, contento por su triunfo en Villa Gobernador Gálvez pero triste por la derrota de su querido peronismo a nivel de gobernador: "(Norberto) Nicotra es un caradura y debería ser expulsado del partido. Comió lomo durante años de la mano del peronismo en la provincia y ahora por una conveniencia personal se va a otro partido para seguir buscando un lugar bajo el sol". Clarito.

Vista al Frente

En unos quince días más, nadie se acordará de que Antonio Bonfatti ganó las elecciones por sólo tres puntos de diferencia. Lo que todos retendrán es que el socialismo puso de nuevo a un gobernador de su signo político que representa la continuidad del proyecto del Frente Progresista Cívico y Social que conduce Hermes Binner, ocupado hoy en su postulación para presidente.

Si bien el gobernador electo arrancará en condiciones distintas a las que comenzó su antecesor en el cargo, también deberá enfrentar problemas diferentes. Todos están mirando cómo funcionará esta situación inédita de un gobernador que no contará con mayoría automática en la Cámara de Diputados, algo que no sucede desde la reforma constitucional de 1962. El peronismo con María Eugenia Bielsa a la cabeza será el que lleve la batuta en la Cámara baja y de paso, seguirá manteniendo la mayoría ﷓aunque no con quórum propio﷓ en el Senado provincial.

Este escenario, si bien desafía al Frente de cara a la gobernabilidad no es la única situación compleja que deberá enfrentar el futuro gobierno. Y es que el Ejecutivo tendrá que ocuparse y mucho del frente interno: De los ocho senadores provinciales que ganó el FPCyS, siete son del radicalismo. Es decir, todos menos Miguel Lifschitz, y la UCR ratificó su liderazgo en el departamento La Capital después de años de hegemonía peronista, colocando como senador al titular del comité provincial del radicalismo Hugo Marcucci. Para decirlo de un tirón: Los radicales tendrán mucha fuerza a la hora de negociar decisiones dentro del Frente Progresista porque tienen votos y son la garantía para frenar el avance del fantasma peronista en la Legislatura. Ergo, será políticamente más costoso para el socialismo acordar políticas públicas sin incluir a sus socios mayoritarios. Un reclamo que ya se venía escuchando antes de las elecciones del 24 de julio.

Hay un radicalismo que ha encontrado un liderazgo en el actual intendente de Santa Fe Mario Barletta que, si bien fue derrotado en las internas de mayo, quedó en pie para su futuro y el de su partido con más de 200 mil votos. No sólo las diferencias irreconciliables a nivel nacional entre socialistas y radicales pesarán en el futuro gobierno santafesino, también la gravitación que la UCR ha adquirido en el territorio después de este largo y complejo proceso electoral.

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