CIUDAD › EL MOVIMIENTO DE LOS TRABAJADORES RURALES SIN TIERRA EN ROSARIO.

Construcción política en el terreno

Dos miembros del MST de Brasil pasaron por la ciudad convocados por el movimiento Giros para intercambiar realidades. Abordaron los llamados "diálogos rururbanos", planteados como necesidad de integración de las experiencias rurales y urbanas.

 Por Lorena Panzerini

Desde Río Grande del Sur, en Brasil, integrantes del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) llegaron a Rosario para recorrer Nuevo Alberdi con el Movimiento Giros, e intercambiar realidades "para una sociedad igualitaria", relacionada con la tierra. Ayer se reunieron en la Central Rebelde, de Avellaneda al 1200, para "fortalecer relaciones" entre ambas organizaciones, además de conocer la experiencia de la Escuela Florestan Fernándes (que cumplió seis años de educación y formación), los asentamientos en Brasil, y la construcción de la Vía Campesina a nivel global. Alejandro Gelfuso, del área de comunicación de Giros, señaló que el aporte del movimiento local fue que Berta y Javier conocieran la situación de la ciudad. "Les mostramos la realidad en cuanto a la metodología del avance privado y de la ocupación de territorios por parte de corporaciones privadas, aunque ellos viven mucho más la amenaza y las expulsiones de las comunidades". Además, planteó el encuentro como "muy importante en un contexto político en el que están emergiendo nuevas conflictividades sociales como la toma masiva de tierras". En tanto, los brasileros quedaron "impresionados" con la organización barrial en Rosario.

Los llamados "diálogos rururbanos", planteados como necesidad de integración de las experiencias rurales y urbanas, se dieron a partir de un encuentro durante este fin de semana entre las dos organizaciones. Fue la primera oportunidad de Giros para intercambiar sus experiencias como movimiento urbano con una organización como el MST --que existe en 24 de las 27 provincias de Brasil--, y exponer las diferentes construcciones. También apuntó a escuchar al movimiento brasilero y saber de su experiencia en los asentamientos, la formación y la producción. Gelfuso recordó: "Son un modelo de construcción política, en cuanto a la autonomía y la profundidad que tiene la construcción de base".

Por su parte, los brasileros relataron que el sector del MST que ellos integran tiene a 14 mil familias asentadas en el municipio de Peratini. "En toda la trayectoria del movimiento siempre hubo un esfuerzo de sus militantes para hacer este tipo de intercambios con otros movimientos tanto del campo como con la ciudad", señaló Berta, quien destacó: "La idea de este viaje fue buscar formas de fortalecer relaciones entre movimientos de ambos países. Nos impresionaron las organizaciones barriales, porque aquí existen hasta en las villas de emergencia; en Brasil, en cambio, no las tenemos. Allí, la pobreza que circunda las ciudades no está organizada autónomamente; y ése es uno de los puntos que queremos intercambiar, para llevarnos ideas".

En cuanto a las tierras, aseguró que "es importante la discusión sobre la reforma agraria. Nosotros también tenemos una cultura importante de asentamientos y luchas, que sería bueno intercambiar teniendo en cuenta las coyunturas políticas".

En ese sentido, se refirió a la experiencia de Giros en la ciudad, tras haber logrado (en diciembre del año pasado) la ordenanza sobre la prohibición de los barrios privados y un freno a la especulación inmobiliaria. "En Brasil hay familias que están siendo desalojadas por las construcciones que se están realizando para la Copa del Mundo (2014), y se están organizando para crear una resistencia. Ahora el gobierno está buscando relocalizarlas. En ese sentido, también existe allí la especulación inmobiliaria", comparó.

Al mismo tiempo, Javier destacó el logro de Giros de "mantener los espacios públicos y no los privados", e instó a "avanzar con esa normativa hacia todo el país porque es básico y fundamental. Nosotros no tenemos estas organizaciones barriales con sentido de pertenencia".

Javier señaló que al llegar a Rosario se identificaron con la situación de la educación. "La pedagogía de base es diferente a la educación para el consumo. Nosotros somos sujetos que pensamos por cuenta propia y nuestras realidades son diferentes. Aquí hay un esfuerzo de la comunidad para que sus escuelas tengan una base en su propia realidad. Esa formación tiene futuro porque los chicos luego comienzan a pensar cómo se pueden mantener económicamente; aprenden a hacer el trabajo y luego pueden comercializar su labor". Para el militante, esa actividad es "una estrategia de lucha contra las grandes corporaciones que no respetan al trabajador".

Javier diferenció que "en Brasil hay leyes que fueron garantizadas en la Constitución de 1988", y se refirió a la "ley de función y acción social, tanto en relación a la tierra, como a los medios de producción". En tanto, desde Giros apuntaron a que actualmente "se está poniendo sobre la mesa una demanda que no parece tener respuestas por parte de los gobiernos, y la presencia del MST y su experiencia con asentamientos autogobernados, con producción propia, experiencias educativas y de construcción de viviendas, es fundamental para visibilizar nuevos debates en torno a que modelo de sociedad a construir como movimientos sociales. Algo similar a lo que nos sucede en Rosario con la especulación inmobiliaria", planteó Gelfuso.

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Los brasileros en la charla de ayer en Rosario. Elogiaron la organización barrial local.
 
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