CIUDAD › UNA PATINADORA DE 16 AñOS RESUME EL ESFUERZO Y DEDICACION DE UN CLUB DE SALADILLO

Como si todo el barrio fuera al torneo

La patinadora representará como deportista del club C.L.E.A.R a la provincia de Santa Fe en un torneo nacional de patinaje artístico. Un fruto certero de la resistencia colectiva que caracteriza a los clubes barriales recientemente recuperados.

 Por Martín Stoianovich

"Piso la pista y todo a mi alrededor se pone en blanco. Me concentro en lo que tengo que hacer y me olvido de todo lo demás. Siento mucha adrenalina y me gusta hacerlo", dice Luz Páez, de 16 años y patinadora del Club Social y Deportivo Juventud de C.L.E.A.R. Con el mismo entusiasmo con el que describe sus sensaciones a la hora de patinar, Luz consiguió el primer puesto en un torneo regional realizado en Villa Elisa, provincia de Entre Ríos. Gracias a ese logro representará a la provincia de Santa Fe en el Torneo Nacional de Patinaje Artístico, desde el 2 al 9 de septiembre en Puerto Iguazú, provincia de Misiones. En Saladillo reflotó la alegría por un club barrial que con un histórico esfuerzo sostiene sus puertas abiertas para la comunidad, pero a su vez intentan visibilizar el contexto social que atraviesa tanto al club como al resto del barrio.

Simpática y con picardía, Luz cuenta que probablemente se le facilite patinar en pistas profesionales porque en la pista de C.L.E.A.R el entrenamiento diario comprende sortear constantemente el mal estado del suelo. "El piso está en estado deplorable, tenemos cuatro o cinco pozos que hay que esquivar mientras patinamos", agrega Noelia Vecchi, la profesora de patín. Actualmente transitan 15 niñas y adolescentes en las clases de patín durante tres días a la semana. "Tenemos lo que podemos tener, el club pone todo pero hay una situación económica que no podemos sostener", comenta. Los gastos de elementos para la práctica del deporte por el momento corren por cuenta de cada familia, pero para afrontar la inversión que necesita el viaje a la provincia de Misiones de cara al torneo nacional, ya se están realizando distintas actividades. Si bien ya consiguieron un sponsor, y están recaudando algo de dinero para el viaje a través de ventas de empanadas y torneos de truco, esperan que llegue alguna ayuda a nivel estatal para el club que representará a la provincia en los próximos días.

La profesora Vecchi cuenta que, de cara al futuro, espera que haya más chicas practicando patín, pero reconoce las complicaciones. "Es por la situación edilicia. Acá se han formado las mejores alumnas pero cuando llegan a un nivel óptimo se van a otro club", dice y agrega que es "por el piso". Durante el 2014 a C.L.E.A.R se le designó una parte del fondo que el gobierno provincial destina al Plan Abre de Intervención Integral en Barrios. Alcanzará para refaccionar el suelo, hacer los baños para el salón y la cantina, y un vestuario con ducha para las actividades deportivas. La espera a que la obra se ponga en marcha se hace larga y una vez que se inicie deberán continuar practicando en el salón de la sede del Sindicato de la Carne, ubicado a metros del club.

Las siglas de C.L.E.A.R hacen referencia a la Cooperativa Limitada de Electricidad y Anexos de Rosario, en referencia a la usina que en la primera mitad del siglo veinte abasteció a toda la zona del barrio Saladillo. El club se fundó en 1944 y a partir de entonces, a pesar de las crisis económicas que las poblaciones de los cordones industriales sufrieron por los cierres de fábricas, nunca cerró sus puertas. Pero quedaron las consecuencias, y así lo recuerda hoy César Pelucchi, presidente del club y vecino del barrio cuando menciona que el traslado de la planta de la frigorífica Swift significó un quiebre en la vida laboral y social de Saladillo.

Fernando Hurtado, integrante de la comisión directiva, habla de las dificultades que atraviesa el club en el contexto de desigualdad social que impactó al barrio sobre todo en la década de los noventa. El vaciamiento económico y social de los clubes durante el neoliberalismo y sus años posteriores fue un fenómeno atravesado por la gran mayoría de instituciones barriales de la ciudad. "Venimos de años de destrucción sistemática, cambió mucho la mentalidad y es un proceso muy lento", dice Hurtado en cuanto a cómo afectó hacia adentro del club y agrega que la permanencia se da por el cariño de los viejos vecinos y el sentido de pertenencia que lograron con la institución. "El club de barrio genera amor en el vecino", considera Hurtado poniendo como ejemplo las tres categorías de fútbol de veteranos que compiten en la liga de zona sur como la actividad que más vecinos moviliza. "Eso permite que se genere un lazo que se mantenga con el paso del tiempo", reflexiona.

En los años recientes una añoranza que mantienen los socios del club es que crezca la relación con la juventud en el barrio, y allí se da lugar a una problemática que también se extiende al resto de la ciudad. Desde el club reconocen que el narcotráfico en la zona está dejando sus consecuencias sobre los pibes del barrio, alejándolos de las actividades sociales. Sobre este punto, Hurtado pone el ojo en las responsabilidades estatales: "Se puede tener un club hermosamente pintado y arreglado, pero no sirve si está vacío porque los pibes no están en el club". "Hubo un proceso de destrucción de la subjetividad de los pibes, y queremos que se hagan partícipes del club y se vayan formando acá", comenta reconociendo que es un proceso a largo plazo, pero que a su vez va dando frutos: hay dos jóvenes que integran la comisión directiva y se espera que ese lazo se transmita al resto de los jóvenes de Saladillo. Con este horizonte de cara al protagonismo de la juventud, C.L.E.A.R también articula con el club Arijón y la vecinal, entendiendo que es una necesidad que integra colectivamente al barrio. La historia de Luz, ante este panorama, aparece como la demostración de que es posible alcanzar el objetivo de cara a la mayor participación de la juventud.

Hurtado reconoce que históricamente C.L.E.A.R se identificó en el barrio por ser un club de fútbol, al cual caracteriza como "el Boca de zona sur" argumentando los campeonatos logrados y el furor que se ocasiona en el resto de los clubes cuando se enfrentan a ellos. Durante este año, además de las categorías de fútbol para veteranos y el patín, también se llevan adelante clases de cumbia cruzada y de boxeo de exhibición de la mano de Pedro "Resorte" Berón, ex púgil y vecino de Saladillo. Todos los gastos que implican estas actividades son afrontados a través de una cuota mínima de los socios, sumada a la recaudación de fiestas, torneos de truco, y otras iniciativas que van surgiendo en la agenda de acuerdo a las necesidades del club. Este domingo, a partir de las 14 y hasta las 18, se estará celebrando el día del niño en la sede ubicada en Lituania 5337. Desde el club invitan a acercarse y seguir construyendo este proyecto que además de resistir a las dificultades cotidianas, busca seguir creciendo.

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"Cuando piso la pista me concentro y me olvido de todo lo demás", dice Luz Paéz.
Imagen: Andrés Macera.
 
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