CIUDAD › DENUNCIAN MALAS CONDICIONES EDILICIAS EN EL HOGAR DE MENORES VARONES DE BAIGORRIA.

Menores que conviven en el abandono

Los trabajadores del Hogar de Menores Varones de Granadero Baigorria denuncian precarización laboral y malas condiciones edilicias. Hace seis meses que no tienen gas y hablan de peligro de derrumbe en varios espacios del edificio. Esperan respuestas de los funcionarios.

 Por Martín Stoianovich

El Hogar de Menores Varones de la localidad de Granadero Baigorria está en condiciones deplorables. El estado del edificio es alarmante y los trabajadores del lugar hablan de peligro de derrumbe. No tienen gas hace seis meses y los cuatros menores que conviven allí se bañan calentando agua en una cocina con garrafa. Además, los trabajadores denuncian precarización laboral y exigen al Ministerio de Desarrollo Social que tome cartas en el asunto antes de que ocurra un hecho irreparable. Cuentan que las últimas gestiones del gobierno provincial admitieron la gravedad de la situación pero que sin embargo no hubo cambios. "Los funcionarios pasan y todo queda en la promesa de lo que van a hacer", apuntan.

El establecimiento está ubicado en inmediaciones del predio del Hogar Escuela "Juan Domingo Perón", a la altura 2000 de la Avenida San Martín. Depende de la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, comprendida dentro del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia. Funciona como residencia de alojamiento transitorio para varones menores en situación de riesgo derivados en el marco de las medidas excepcionales que indica la Ley provincial 12.967 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Actualmente permanecen en el Hogar cuatro chicos, de 9, 11, 13 y 17 años. Los trabajadores cuentan que decidieron cortar el ingreso de nuevos chicos porque la situación desborda la capacidad de contenerlos dignamente.

El Ministerio de Desarrollo Social difunde sus "Estándares de calidad. Prácticas y condiciones de alojamiento en los ámbitos de cuidados alternativos residenciales para niñas, niños y adolescentes". Entre otros aspectos establece: "Asumir, con compromiso, el mandato de la Convención sobre los Derechos del Niño en cuanto a concebir a las personas menores de edad como sujetos de derechos". Entre esos estándares se menciona a la estructura edilicia de los ambientes. "Los cuidados de las niñas, niños y adolescentes en ámbitos residenciales se brindarán en condiciones de seguridad y comodidad de los ambientes, funcionales y respetuosos para el desarrollo personal e institucional", describe el informe. También se habla de la importancia de una infraestructura de servicios con agua fría y caliente, y con calefactores seguros.

Un recorrido por el establecimiento contradice de punta a punta los estándares del Ministerio. Las habitaciones donde duermen los chicos son enormes, pero cada una de ellas tiene partes clausuradas por el peligro de derrumbe de sus techos. Los cielorrasos tienen agujeros por los cuales se filtra el agua de las lluvias, y andan ratas y murciélagos. Las manchas de humedad invaden las paredes y esta descripción se repite en cada una de las salas del edificio. Una pequeña estructura de madera que funciona como biblioteca está cubierta por un plástico para proteger a los libros de las repentinas precipitaciones. Las canillas del baño pierden agua y los charcos en el piso son parte del paisaje. Lo que más preocupa a los trabajadores es el peligro por el estado de los techos. Cuentan que una coordinadora del Hogar Escuela, que depende del Ministerio de Educación, hizo un relevamiento por todas las instalaciones del complejo y detectó que el riesgo de caída del techo en el Hogar de Menores Varones es el mismo que en el Hogar Escuela, donde un pedazo de techo ya cayó. El temor ya es una realidad y los trabajadores saben que la caída de un techo, después de los sucesivos reclamos, es producto de la desidia y no de la mala fortuna.

Litoral Gas cortó el servicio en noviembre de 2015 después de que en una obra para la instalación en la zona de un tendido eléctrico subterráneo se rompiera un caño de gas y provocara una fuga. La empresa hizo un relevamiento por el establecimiento y constató que no estaban dadas las condiciones para reconectar el servicio. A pesar de los reclamos, hace seis meses que no hay respuesta y todo se torna más complicado. Hay pequeñas estufas eléctricas, de esas que sólo calientan lo que alumbran, encendidas por todo el edificio. "Los días que realmente hace frío es insoportable", dicen los trabajadores. En las primeras semanas frías del año la incertidumbre es total.

En el Hogar cuentan que, a raíz de los reclamos, hace unas semanas recibieron la visita de Horacio Coutaz, actual Subsecretario de Niñez, Adolescencia y Familia. "Nos dijo que le da mucha vergüenza tener una institución de Niñez en estas condiciones, y que se van a hacer cargo", dicen los trabajadores agregándole puntos suspensivos a una espera que se extiende al paso de los días.

El conjunto de trabajadores del Hogar denuncia las malas condiciones edilicias pero aclaran que no es el único conflicto. Por sobre todo, destacan que la suma de estas problemáticas sin resolver repercute directamente en la vida de los niños. "Es una paradoja que los chicos sufran distintos tipos de vulneración de derechos, por un lado en su territorio por el cual se toman las medidas excepcionales y después en el lugar al que lo mandan", analizan. Y agregan: "Uno trata de instalar legalidad con los chicos, porque muchas veces vienen de donde no hubo ley, pero acá todo está en un marco de ilegalidad y cada vez es peor". En este sentido, cuentan que hay chicos que están en el hogar hace un año y medio, en contradicción con la ley 12.967 que en su artículo 51 indica: "Sólo en forma excepcional, subsidiaria y por el más breve lapso posible puede recurrirse a una forma convivencial alternativa a la de su grupo familiar, debiéndose propiciar, a través de mecanismos rápidos y ágiles, el regreso de las niñas, niños y adolescentes a su grupo o medio familiar y comunitario".

Por otro lado, la situación económica del establecimiento también atraviesa un momento complicado, puesto que la partida presupuestaria que envía el Ministerio de Desarrollo Social no alcanza para cubrir las necesidades. Desde noviembre de 2014 el Hogar funciona los siete días de la semana, pero aún no se ha hecho la adaptación administrativa y presupuestaria. Es decir que utilizan la partida que antes cubría los gastos de lunes a viernes, para cubrir los fines de semana, incluso a pesar de la inflación que también impacta en estos espacios. Durante la semana los chicos se alimentan con lo que envía la Cocina Centralizada, pero durante el fin de semana cocinan los trabajadores, también con garrafas y ajustando los números para llegar a fin de mes.

La adecuación de la que hablan los trabajadores también tiene que ver con la creación de cargos y la situación laboral de los acompañantes y del equipo técnico formado por una psicóloga, una trabajadora social y una psicopedagoga. "En diciembre de 2014 tuvimos una reunión con la Subsecretaría de Niñez y firmaron un acta donde se comprometieron a mudar el hogar y adecuar nuestra situación para febrero y marzo de 2015", relatan. La adecuación a los trabajadores implicaría por ejemplo el pago de las jornadas durante el fin de semana. "Los acompañantes están en precarización absoluta. Precarizan a los chicos que laburan con los niños que entran al hogar y vienen con una precariedad subjetiva", indican. Incluso la directora del Hogar atraviesa una compleja situación. Cuando la ex directora pidió traslado, quien hoy está al frente del Hogar figuraba como reemplazante de trabajadora social. Hoy, sin estar en planta permanente, ocupa el lugar de directora y cobra como reemplazante.

Las esperanzas de una pronta solución a esta situación llegaron con las distintas gestiones provinciales en forma de promesas. Los trabajadores del Hogar pretenden que en caso de que se mude el establecimiento, no se corra de Granadero Baigorria porque en todo este tiempo se fueron tejiendo lazos con distintas instituciones de la localidad. También piden que se preserve el trabajo del personal, porque más allá del derecho laboral también influye en la relación con los niños, que al fin y al cabo son la prioridad en este asunto.

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Una profunda grieta en la pared revela el estado de colapso en varios sectores del edificio.
 
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