CIUDAD › EN SOLO UNA SEMANA, LA CáMARA DE DIPUTADOS APROBó EL ENDEUDAMIENTO

Mil millones para seguir pagando

Con 33 votos a favor, del Frente Progresista, el PRO y tres
diputados del PJ, el oficialismo obtuvo la media sanción. La
oposición criticó que se acepte la jurisdicción de Nueva York.

 Por Juan Carlos Tizziani

Desde Santa Fe

Después de cuatro horas de discursos y cruces políticos, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de Miguel Lifschitz para vender bonos de la provincia en el exterior por 1.000 millones de dólares. La iniciativa había ingresado el jueves pasado, a las 15.30, y ayer, a las 19, ya tenía media sanción, en un trámite exprés de apenas siete días. La ley salió con 33 votos a favor (del Frente Progresista, al que se sumaron el PRO y tres diputados del PJ), siete en contra (del Frente para la Victoria y la izquierda) y cuatro abstenciones (de dos socialistas y dos peronistas). Las críticas más duras -no sólo del arco opositor, sino también del oficialismo- apuntaron a la cláusula que renuncia la soberanía de la provincia y acepta la "jurisdicción y la ley de Nueva York", lo que significa que en caso de litigio será competente el juzgado del juez municipal Tomás Griesa. "Hoy estamos metiendo a Santa Fe en el casino financiero y el mundo de la usura", advirtió Rubén Giustiniani. Mientras que su colega del PDP, Gabriel Real, dijo que "era cierto lo que planteaba la oposición: resignar la soberanía jurídica es una cuestión que nos pesa a todos". El ex ministro Rubén Galassi intentó tranquilizarlos, dijo que entendía "las previsiones" de sus colegas, recordó que "la provincia es una de las menos endeudadas del país" y prometió que la deuda de los 1.000 millones de dólares "se va a manejar con responsabilidad", porque "sólo se destinará a obras públicas".

El debate profundizó las grietas en Frente Progresista, donde la mayoría votó a favor, pero los socialistas disidentes Giustiniani y Silvia Augsburger se abstuvieron y el radical Fabián Palo Oliver se levantó de su banca y se fue del recinto antes de la votación. Mostró el grado de declive en el PJ, donde tres diputados: Luis Rubeo, Olga Coteluzzi, y Federico Reutemann (electo en la lista del PRO) votaron a favor; dos se abstuvieron: Claudia Giaccone y Julio Eggiman y cinco del FpV rechazaron el proyecto: Héctor Cavallero, Silvia Simoncini, Roberto Mirabella, Patricia Chialvo y Germán Bacarella.

Así, la mayoría sumó 33 votos (del bloque oficial, el PRO, más Rubeo, Coteluzzi y Reutemann) y la minoría, siete (cinco del FpV y dos del Frente Social, Carlos Del Frade y Mercedes Meier). Más, las cuatro abstenciones (Giustiniani, Augsburger, Giaccone y Eggiman) y la salida de Palo Oliver, unos segundos antes de votar.

Rubeo coincidió con Giustiniani que la sesión era "histórica" porque no hay antecedentes cercanos de un endeudamiento de esta magnitud. Y justificó su voto a favor. "Acá hay una decisión política del oficialismo de llevar adelante este proyecto para hacer las obras que se necesitan en la provincia, más allá de lo que nosotros podamos decir en este recinto. Nosotros no le vamos a decir que no", dijo. "Teníamos dos caminos: decir que no y sumarnos al polo de la oposición o hacernos cargo y acompañar el proyecto. Es lo que hicimos y eso no es resignar banderas ni maneras de pensar". Después del debate de los 1.000 millones, el oficialismo le retribuyó el gesto: aprobó un proyecto de ley de Rubeo que destina la recaudación del impuesto de sellos a un fondo para subsidiar el costo del "transporte de pasajeros urbano e interurbano".

En el arranque de su discurso, Giustiniani dijo que el proyecto de Lifschitz era "inconveniente en lo económico, temerario en lo jurídico y equivocado en lo político". Y le preguntó al presidente de la Cámara, Antonio Bonfatti si él "en esta coyuntura económica, ¿tomaría un crédito en dólares?" "Seguramente me va a decir que no -se contestó el legislador-. Yo creo que nadie tomaría un crédito en dólares, pero nosotros, se lo estamos haciendo tomar a todos los santafesinos". "Hoy, estamos metiendo a Santa Fe en el casino financiero, en el mundo de la especulación y la usura. Entramos a la boca del lobo y sin necesidad", planteó.

Antes y después de Giustiniani se sucedieron en la defensa oficial sus colegas Clara García, Julián Galdeano, Jorge Henn y Edgardo Martino, entre otros. Desde el PRO, el radical Sergio Más Varela criticó el "trámite exprés" del proyecto y se preguntó por qué el ministro de Economía, Gonzalo Saglione, no fue a la Cámara a explicarlo y mandó a sus segundos. Esta semana, Saglione se tomó unas pequeñas vacaciones.

Otro punto de discordia fue el anexo de la ley que menciona 125 obras, en su mayoría caminos, que tendrán prioridad en la ejecución y salió del acuerdo entre Lifschitz y los senadores del PJ. "La lista de la felicidad", la calificó Giustiniani. Más tarde, Rubeo dijo que "ojalá que esa 'lista de la felicidad' se concrete". Y después, el demoprogresista Gabriel Real se quejó porque el paquete había excluido otras obras. "Esa listita feliz, es una listita a medias. Dejará feliz a algunos, pero no a todos". Y pidió que las "obras que quedaron afuera también se puedan hacer" y así "convertir a la listita feliz en una cajita feliz", recomendó. A Real lo retaron desde su propio bloque. "Hablar de listita de la felicidad es un término poco feliz", le contestó Galassi. "Definir un conjunto de obras que beneficiarán a pueblos y ciudadanos que van a ser beneficiados con las obras que se van a realizar es poco feliz", dijo el socialista.

Real admitió que "renunciar a la jurisdicción de la provincia" y aceptar la ley Nueva York y el Juzgado de Grisa, "nos pesa a todos". "Pero le tengo que creer a los funcionarios (de Lifschitz) QUE es el único camino. El otro es un camino romántico, ¿quién le va a prestar a la Argentina?". Además del faltazo de Saglione, desde el arco opositor criticaron el apuro. "Es cierto lo que dice la oposición, tendríamos que haberle dado otro tratamiento, tendríamos que haber participado todos en esto", aceptó Real.

El único aplauso de la noche se lo llevó al diputado Del Frade cuando interpeló a quienes aprobaron la deuda externa: "¿En nombre de qué bandera van a votar? ¿Por 1.000 millones de dólares van a renunciar a la soberanía de la provincia porque lo exigen los bancos internacionales y un juez de Nueva York?".

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Giustiniani se abstuvo: "Estamos metiendo a Santa Fe en el casino financiero y la usura".
Imagen: Eduardo Seval
 
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