satira

That’s seventy show!

Por Rudy

Aunque parezca mentira, sueño, alucinación o milagro de la naturaleza, del ’70 ya pasaron 40 años y estamos en el 2010. Los que nacieron después de que Neil Armstrong dijera (en 1969) “es un pequeño paso para mí, pero un gran paso para la Humanidad”, y pusiera su pie en la luna, a la vez que clavaba la bandera de los EE.UU. (y no la de Boca, como tantos hubiéramos querido), ya son cuarentones. Los que decían “seamos realistas, pidamos lo imposible” en Mayo del ’68, ahora usan el Face-book y el Twitter. Del “amor libre” se pasó al “amor virtual”, también conocido como “e-amor”, y que no dura para toda la vida, sino hasta que al Server se le ocurre interrumpir el servicio por razones técnicas. Como dije alguna vez, del “sexo, droga y rock and roll” pasamos a “berro, soja y coliflor”, al parecer más sanito y seguramente más aburrido. Bueno, pero es que los tiempos cambian.

Sin embargo, hay cosas que siguen, hay problemas que siguen, hay cuestiones que no se resuelven y otras que, incluso, empeoran. Hay sistemas represivos que se han vuelto “cool” y quieren explicar lo que es la democracia, cuando “never in the life” la han apoyado y fueron capaces de organizar piquetes y cortes de ruta con sus 4 x 4, cuando les convenía. O hay gente capaz de juntarse con otra gente con la que en lo único que coinciden es en que no coinciden en nada, o quizá sí, comparten un fantasma, y el fantasma es que son otros, y no ellos, los que están “haciendo cosas”.

Y la historia. “De la historia mejor no hablar” dicen algunos, “porque ya fue, pasó hace mucho, no existe más, el pasado es doloroso, para qué hablar de lo que fue”. Es más, gente que se ha dedicado a hablar de esos temas, que ha escrito libros y ganado buen dinero en ese debate, ahora dice “para qué seguir con eso, si el mundo fue y será una porquería, ya lo sé... mejor hablemos del futuro... del futuro libro que voy a escribir”.

Mientras tanto, los chicos, siempre los chicos, como dice el tango “las sombras implacables, jugando con la angustia, me acosan y preguntan”, y a veces, en vez de acosar, acusan, y piden, y reclaman... ¿acaso no era ése el ideal de los ’70, “pidamos lo imposible”? Ahora bien, pedir que se mejoren las estructuras edilicias de los colegios, ¿es pedir lo imposible? Los debates siguen, y nosotros, como siempre, hacemos lo que podemos, o sea, chistes.

Hasta la semana que viene, lector.

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