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Viernes, 9 de septiembre de 2011

MUSICA

El mundo es ancho y ajeno

El cantante Nilda Fernández vuelve a presentarse en nuestro país. Como un adelanto de su visita repasa el secreto de su éxito con la chanson francesa, su afán por conocer el mundo allí donde la aventura lo llame y la pertinencia –o no– de preguntarse por su sexualidad.

 Por Flor Monfort

Desde su entrada en el escenario de la mano de Léo Ferré la prensa francesa lo nombró el “heredero” de la chanson. ¿Cómo lo logró?

–Un poco de todo. El timbre de mi voz, tan particular podía ser una ventaja y una desventaja, cuando no te pareces a nada, uno tiene que imponer su diferencia y hacerla su marca. No fue fácil. Hubo mucho empeño, en algunas oportunidades dejé la música y después me daba cuenta de que era lo que más me gustaba y volvía. Ferré tuvo mucha delicadeza conmigo. Yo era un desconocido, había sacado un solo disco y él me impuso en un programa de tele famoso en el cual era el invitado estrella. Llegué, hice las pruebas de sonido, me trataron bastante mal. Estaba sentado en las escaleras y pasó su secretario y me invitó al camarín. Tuve la suerte de estar allí cuando Ferré escogió la camisa, él siempre usaba una camisa negra y esa noche su mujer le había llevado también una violeta. Y él me dijo “¿qué piensas tú?”. Pero eso era entrar en una cosa muy íntima. Yo siento no haber ido nunca a su casa de la Toscana, pero quería proteger una imagen de artista que yo necesitaba para seguir. No verlo en su bata de desayuno. Me pasó lo mismo con Barbara, ella hablaba de mí en las entrevistas, tengo faxes de ella que conservo, y también tuve mucha amistad con Moustaki, escribimos una canción juntos, y él me llama su “hermanito”. Ellos son los que me hacen soñar, son los que me interesan, corresponden a una imagen de artista que me gusta: seguros de su arte.

¿Cómo fue la llegada del éxito cuando arrasó con “Yo le decía”?

–El presidente de la EMI me llamó y me dijo “Nilda, tienes que parar de tomar el metro porque eres una estrella”, que en francés además se dice “star” como en inglés. Yo le contesté: “¿sabes por qué me dices esto? Porque si yo me tomo el metro desaparezco de tu vista y no me puedes controlar”. Es una forma muy humana de esclavizar, son reflejos, en vez de decir “qué bien, sos libre, viví como quieras”. Ellos piensan que saben cómo hacer dinero contigo y que tú no lo sabes. Así que empecé a tener éxito pero nunca dejé de viajar en metro. Me pasaba justificando con la gente que me preguntaba qué hacía allí: yo les decía shhhhh.

Tiene una vida muy nómade, ¿cómo fue su primera llegada a Buenos Aires, donde grabó “Mon Amour” con Mercedes Sosa?

–Cuando vine en el ’94 nos encontramos con Mercedes, grabamos, hicimos el video clip y teníamos muchos proyectos que no se realizaron por culpa mía. Me fui a otros lugares porque soy muy inquieto, muy curioso de los pueblos, de las culturas. Eran proyectos concretos, ella quería que yo me comprase un departamento en Buenos Aires, y yo no quería para nada. También quería que yo musicalizara Neruda para ella y que hiciera un disco de canciones populares argentinas. Desgraciadamente todo no se puede hacer: conocer lo ajeno es conocer una parte de tu humanidad que no conoces, porque cuando te encuentras con una cultura que ha desarrollado aspectos humanos más que otra, esto obliga a sacar de ti estos aspectos que en tu cultura no has desarrollado.

¿Por qué emigró a Rusia en el 2000? ¿Fue un amor?

–Fue un antiguo amor. Y cuando nos volvimos a ver, me dijo: “Nilda tienes que venir” y yo fui pero la casualidad fue que se enteró un cantante famoso allí que yo iba. Me invitó a cenar y me dijo “quiero hacer de ti una estrella, quiero que cantemos juntos”. Yo no hablaba ruso y me pareció una cosa muy extraña pero me convenció y me quedé. El me pagaba el hotel, quería que yo me quedara, me hizo escuchar una canción que había compuesto y quería que yo agregara un texto en francés. Fue un exitazo: “Día y noche” se llama el tema. Así que el tipo tenía visión, y ese éxito me extrañó mucho, además no entendiendo el idioma no me di cuenta que había subido tanto el rating de la canción. Nos lanzamos a hacer otra, a hacer giras, yo cantaba tres canciones, dos con él y una solo, dimos una vuelta enorme por Israel, todo Rusia, los países bálticos, Bielorrusia, viajábamos en trenes.

¿Usted es gay?

–Yo sé, por el hecho de mi ambigüedad, del timbre de mi voz, que algunas personas pensaron “por fin alguien no se pone como supermacho”. Yo creo que somos ambivalentes, no hablo de sexualidad sino de género. A mí me han preguntado muchas veces si yo soy gay, y siempre me pareció una pregunta muy desplazada, porque no son cosas que se preguntan ni que se contestan, porque siempre hay una cosa policial atrás, ¿dónde te sitúas?, ¿acá o allá? Y no me gusta eso, entonces lo dejaba sin respuesta. No soy gay, pero por la misma razón podría serlo. Pero las personas que lo son, como sufrieron bastante ostracismo y dificultades, están en un momento de reivindicación y yo puedo aparecer como una liberación.

Sí, de hecho es una pregunta que se hace su público, muchísimos que aman sus canciones, acá en Argentina. Este es un suplemento lgbt, no es una pregunta desplazada para nosotros.

–Sí, te diré que la gente que más tuvo que ver con mi éxito efectivamente es de elección homosexual o mujeres, porque los hombres hetero a veces tienen dificultad con aceptarme, tienen dificultades con mi voz porque piensan que no valoro el género masculino. Pero cuando a un hombre heterosexual le llega mi música me parece que ha superado ciertos prejuicios, y que puede ser benéfico para él no estar encerrado en aquello del hombre machote. Pero yo no soy un militante en este sentido. A mí la ley me parece fantástica, la misma posibilidad de casarse o de no casarse: lo importante es que puedes elegir no casarte, pero también hacerlo, eso es lo maravilloso. Entiendo que la gente quiere saber si estás casado, si tienes pareja: yo no busco el misterio pero sí la discreción porque eso implica a otras personas. Me parece que es un poco violador hablar de cosas privadas cuando sos público. No me gusta y de la misma manera que una persona no se define solo porque es gay o hetero, tampoco se puede definir porque está casado o no. Es una parte importante pero no explica tanto de uno.

Nilda Fernández se presentará el 15 y 18 de septiembre en el teatro Sala Siranush Armenia 1353, 4775-2877.

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