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Viernes, 13 de julio de 2012

La fuente inagotable del amor

Mabel, el melodrama humorístico-musical, de la dupla
Loza-Casella, invita a viajar por ese oscuro objeto de
deseo de la mano de una diva kitsch de entrecasa.

Oscuridad. De pronto vemos algo moverse en la penumbra. Alguien viene arrastrándose por el piso y empieza a cantar: “Quiéreme”, dice la letra y las luces van apareciendo de a poco. Sobre un sillón puf con rueditas una mujer se desliza, como nadando contra la corriente y, a pesar del esfuerzo, no desafina jamás. Así se presenta Mabel, la protagonista de este melodrama musical escrito por Santiago Loza y dirigido por el multifacético Carlos Casella. El amor puede definirse de muchas maneras, una por cada ser humano que alguna vez se haya enamorado, pero también hay personas que son definidas por el amor. Y así es Mabel. Una anti-heroína, especie de diva venida a menos que pese a todo no pierde su encanto. La actriz y cantante Maby Salerno se apodera del escenario y se pone en la piel de esta mujer que nos va metiendo de a poco en la historia de su vida, o mejor dicho en la historia de su gran amor. De mucho pensar, adicta a la anchoas y a los alcauciles, Mabel nos cuenta su relación con Eugenio, desde cómo se conocieron en aquella tarde en un velero hasta los momentos más importantes, esos en los cuales una decisión puede cambiar nuestras vidas para siempre. Y de esto se trata la obra Mabel también, de las veces en las cuales tenemos dos caminos ante nosotros: por un lado el más aconsejable y lleno de luces y, por el otro, el oscuro túnel que nos adentra en una pesadilla, y como se trata de un melodrama con todas las letras, Mabel elige este último.

Para aquellos que no están acostumbrados a los musicales quizás esa idea de cantar a cada rato o ante cada acción: me hago un café y por ende canto y así, por ejemplo, puede llegar a ser molesta. Todo lo contrario ocurre en esta obra: la voz potente y dulce a la vez de Salerno le dan una emoción muy particular a Mabel, queremos escucharla cantar. Ella disfruta al hacerlo: nació para eso y el público disfruta también. La música original de la obra, creación de Jape Ntaca, acompaña de maravilla cada uno de los momentos que Mabel comparte con nosotros y se mezclan por allí alguna canción

de telenovela de Andrea del Boca y, como no podía ser de otra manera, el tema de Love Story, que completa el costado kitsch de la puesta.

El humor sutil de la obra provoca risas constantes, muchos del público se identifican con el desparpajo, la torpeza y la dureza de Mabel ante el amor y es que en diferentes tramos del texto escrito por Loza podemos decir: ¿A quién no le pasó? Maby Salerno hace todo un despliegue físico y actoral impecable que conmueve y provoca risa desde su interpretación que involucra a todo su cuerpo (movimiento, texto, canto), pero también desata carcajadas con solo un gesto. Y la entendemos y la acompañamos porque “Mabel sí sabe cómo hacerse querer”. Tiene errores como todos pero no está dispuesta a pagar cualquier precio por una supuesta felicidad.

El actor, bailarín, coreógrafo y cantante Carlos Casella es el director de esta obra, quien plantea una puesta en escena por demás interesante: en un espacio grande, una especie de minihabitaciones sin paredes, cuidadas hasta en el más mínimo detalle, son a su vez mínimos escenarios desde los cuales Mabel relata y canta su historia y nos llenamos de melancolía y nos volvemos a enamorar del amor (así en abstracto).

Mabel es una obra sumamente recomendable para los amantes. Los amantes del género musical (y para los que no lo quieren tanto también); para amantes del humor, del buen teatro y, por supuesto, para todos los que alguna vez en la vida sintieron (como dice la canción) “el corazón henchido de pasión”.

Sábados a las 20.15, La Carpintería, Jean Jaurès 858.

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