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Viernes, 7 de junio de 2013

¿QUIERE SER HOMOSEXUAL Y NO LE SALE? PRUEBE CON UN PORRITO

NUBES DE HOMO

 Por Paula Jiménez España

A la teoría del presidente boliviano Evo Morales según la cual los pollos inyectados con hormonas causarían homosexualidad, se suma ahora otra de procedencia también latinoamericana que le hecha la culpa a la marihuana. Según una investigación que llevó adelante un grupo de científicos mexicanos, el consumo canábico inhibiría la producción de testosterona en los machos heterosexuales al punto de hacerles peligrar su afirmadísima identidad sexual (sí, sólo los machos, porque como la fabriquita de estrógenos no parece correr riesgos de cerrar, las chicas hétero pueden seguir fumando tranquilas). De esta cuestión, literalmente, testimonia un tal Alessandro Gianniny, que hace dos años planteó por escrito, ansiosamente y sin utilizar ni una sola coma, su ¡problemática de inversión por porro frente a toda la comunidad Yahoo! “Cuando estoy sobrio me encantan las mujeres –dijo el Ale–, no siento ninguna atracción por los hombres ni soy para nada femenino. Cuando fumo marihuana me entra un deseo incontrolable por sentirme mujer por ser una nena me vuelvo SUPER afeminado y siento que me muero por tener un hombre conmigo, muero del deseo.” La exposición de su situación motivó en los miembros de la comunidad Yahoo! reacciones variadas que iban desde una serie de consejos prácticos como “cuando fumes, sólo rodéate de tías” o “tus neuronas actúan a un nivel femenino con esas sustancias, así que evítalas, a menos que te vistas de nena y una mujer de hombre y jueguen a ser el otro”, a opiniones por parte de la comunidad G!, que no esquivaban el bulto: “Eres Homosexual. Ya no te hagas. Tu display habla por ti” o “Menuda perla estás hecho, no te equivoques, sal del armario YA, me muero de ganas por tu culito”. Probablemente, los cuates especialistas en perder el tiempo de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla se hayan basado en testimonios como el de Alessandro para apoyar en la realidad esos profundísimos estudios de laboratorio que suponen siempre y linealmente que toda baja en el nivel de testosterona desencadena una escalada imparable de putez. Asimismo, el grupete de científicos –preocupados por todos y por todo– no dejaron de considerar las causas del problema que origina el problema, es decir, las causas del consumo mismo de marihuana y que según ellos son “bajos precios –no sé donde compran–, la soledad, la baja autoestima, la poca cohesión familiar –como si estar en una reunión dominguera con exceso de cohesión familiar no te diera ganas de salir corriendo a prenderte un faso– y fracasos familiares o sentimentales, que también propician el inicio en la adicción”. O sea, si de estas causas dependiese, todo el mundo fumaría. Como de costumbre, cierta ciencia –barata, conservadora, santurrona– se empeña en buscar una causa oscura a manifestaciones vitales y luminosas como el amor y la risa cuando se salen de la norma. Nada nuevo bajo el sol. Estos chavos se re-colgaron investigando.

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