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Viernes, 30 de mayo de 2014

Desnudo descuidado

Slava Mogutin es exiliado ruso residente en Nueva York, actor porno, escritor y un artista de poderoso ojo homoerótico. Desde hace diez años integra junto al músico Brian Kenny el dúo Superm. Una muestra de su arte y un programa de cortos permiten adentrarse en su obra sin mordaza.

El 12 de abril de 1994, el artista y activista de origen ruso Slava Mogutin celebró su cumpleaños número 20 con un intento de casarse con su novio de entonces, el estadounidense Robert Filippini. La imagen de ambos besándose en la escalinata del Palacio de los Matrimonios N º 4 de Moscú, capturada por su amiga Laura Ilyina, se volvió símbolo internacional de la opresión gay en el estado soviético. Inmediatamente después Mogutin tuvo que irse de su país y recibió asilo en Estados Unidos. Desde ese entonces hasta ahora ha trabajado como artista visual, performer y escritor en Nueva York. Este año SUPERM, el dúo que Mogutin integra con su novio Brian Kenny, celebra una década de arte de acción, fotografía y videoarte con tinte voyeurista, documental y de exhibición del mundo íntimo. El programa de Asterisco incluye una serie de estos videos en los que puede verse al dúo junto a artistas amigos (Vaginal Davis, Gio Black Peter y François Sagat), homenajeando a Arthur Rimbaud (Beauty & Hell), a Pier Paolo Pasolini (Today You're 5 y I Want to Tell You the Truth), entre otros. En paralelo, en Casa Brandon se presenta De Rusia con amor, una muestra con obras de Mogutin.

¿Cómo pensás que tu historia como exiliado por persecución homofóbica ha influido en tu trabajo?

–Ser un disidente te forma tanto personal como artísticamente. He sufrido una persecución injusta pero nunca me regodeo en ese dolor para victimizarme, sino que me he "cobrado" esas deudas diciendo lo que pienso y expresándome artísticamente de los modos más radicales y honestos que me fue posible encontrar. Lo que no te mata te hace más fuerte, como dicen en América. Nunca cambiaría mi historia por la de algún otro. Nunca separo lo personal de lo político, del mismo modo que nunca separo mi arte de mi activismo. Mi activismo pasa por contar mi historia a través de mi arte y mi escritura.

¿Qué es lo más provocativo de SUPERM?

–SUPERM es una especie de fruto del amor entre Brian Kenny y yo. Es la plataforma perfecta para nuevos experimentos, un laboratorio de ideas creativas. Depende de la crítica decir qué le parece provocativo y qué no. Nuestro arte es una celebración del amor y la belleza en diferentes formas y colores. Y si algunas personas lo encuentran ofensivo o chocante, imagino que eso tendrá que ver con sus propias fobias e inseguridades. Nosotros no estamos particularmente preocupados por los aspectos técnicos de lo que hacemos, sino por probar nuevos géneros, medios y explorar nuevos territorios a los que nunca llegaríamos por separado. SUPERM es una especie de tercera mente que nos empodera y nos permite hacer trabajos que no hubiéramos hecho solos, como murales, esculturas, hasta películas, performances y colaboraciones con muchos artistas amigos.

¿Qué les quita y qué les suma trabajar juntos siendo pareja?

–No es nada fácil trabajar, vivir, coger y viajar con la misma persona durante tanto tiempo. Obviamente tenemos muchos momentos en los que necesitamos separarnos temporalmente. Directamente no nos podemos ver. Y finalmente el amor y el arte lo compensan. SUPERM al final nos vuelve a reunir. También nos pasa algo curioso, que es que estando en momentos en los que casi no nos dirigimos la palabra igual hacemos arte juntos.

Has hablado mucho del concepto de vergüenza. Te gusta decir que lo que hacen es totalmente desvergonzado. ¿Por qué el énfasis en ese tema?

–Con "vergüenza" me refiero específicamente a mi ruptura con la Unión Soviética. Yo crecí en un ambiente extremadamente conservador en donde cualquier noción de sexualidad o sensualidad estaba suprimida. Obviamente la homosexualidad era un tabú absoluto. Lo mismo con el uso de drogas, el porno y muchas otras cosas divertidas con las que ahora trabajo. Fue muy decisivo para mí rechazar el concepto de vergüenza tanto en lo personal, cuando empecé a usar mi propio cuerpo para modelar y hacer porno, como cuando empecé a sacar fotos que eran consideradas demasiado hardcore para la mayoría de las publicaciones. Los tiempos cambiaron. Lo que hace 20 años era pornográfico hoy está en el estándar dorado del arte y la moda. Para mi sorpresa, he logrado meter todas mis obras chanchas en las galerías del mundo.

¿Cuáles son tus planes para el futuro?

–Acabo de terminar mi primer libro en inglés, Food Chain, y ahora estoy trabajando en un nuevo libro de fotografía. Brian y yo estamos firmando acuerdos para hacer nuevas performances en Los Angeles, Londres y Madrid. Además, Estamos celebrando nuestros diez años juntos, por eso preparamos shows y eventos conmemorativos por ese tema.

El programa de videos de SUPERM podrá verse el jueves a las 22 y el sábado a la medianoche en BAMA 2

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