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Viernes, 20 de junio de 2014

URGENTE

Sin salida

Un gerente que decide que no quiere travestis en el ámbito laboral. Una empresa que despide sin justificación. Una persona que se queda sin trabajo y sin obra social en el medio de su tratamiento de reasignación de sexo. Tantas veces se repite “qué difícil es ser trans”. ¿No será hora de preguntarse quién lo hace difícil?

 Por Romina Guadagnini

Tengo 42 años y 23 años de experiencia en trabajo en sistemas, un terciario terminado y sólo me falta la tesis para recibirme de licenciada en Tecnología de las Telecomunicaciones. Fui echada de mi trabajo por transfobia. Yo trabajaba en Cat Technology, un call center, en el área de sistemas de la empresa. Administraba la plataforma que usaban unos 700 agentes por día. Tenía muy buena relación con todos en el trabajo, llevé a cabo mi transición en 2011 allí sin mayores problemas. Fue muy loco porque lo aceptó mejor la gente del laburo que mi novia de ese momento. Yo seguía enamorada pero ella no se bancó que yo quisiera ser yo, siguió todo bien puertas adentro pero no quería mostrarse en la calle conmigo, y eso finalmente destrozó la relación. Me encontré con un clima de bastante aceptación en la empresa, hasta que en septiembre del año pasado cambió la gerencia. Y ahí empecé a tener un supervisor muy violento, que empezó a decirles a mis compañeros que mi situación era inaceptable, que no podía “vestirme así”. Y eso que yo iba al trabajo muy ubicada. ¡No iba en malla de strass! Un jean ajustado y nada más. No había razones para el acoso más que la transfobia de este hombre llamado Carlos Besaglia. Yo cumplía con mi horario, hacía muy bien mi trabajo en el cual ya llevaba mucho tiempo. De hecho hacía horas extras que nunca cobraba, y el tipo seguía acosándome. Por ejemplo, se paraba atrás de mi asiento mientras yo trabajaba y ponía cara de “ésta está haciendo todo mal” y en vez de marcarme mis supuestos errores hacía como que anotaba mis fallas en un cuaderno. No me quería llamar por mi nombre ni que nadie lo hiciera, tampoco me dejaba usar el mail laboral con mi nombre. Finalmente, un día llegué al trabajo, no me dejaron entrar. Yo no había recibido telegrama, sanción previa, nada. Cuando en la mediación en el Ceclo el abogado de la empresa se enteró de cuál era la verdadera situación no lo podía creer. Mi abogado fue excelente, se fue adelantando a todo lo que fue pasando, desde el despido injustificado hasta el arreglo al que finalmente llegamos. El se especializa en casos de discriminación de mujeres trans. En todo momento le explicó a todo el mundo (aunque no todos lo han querido escuchar) que todo esto era en verdad resultado del encono que tiene la sociedad contra nosotras. El gerente, Carlos Besaglia, después de esta situación conmigo fue despedido, aunque no se especificó por qué. Yo no fui reincorporada.

A partir de esto me quedé en la calle. Se imaginarán que es muy difícil que alguien tome a una travesti de 42 años. En diciembre de 2013 llegué a un acuerdo con la empresa para una especie de indemnización, pero ahora me encuentro ahogada, porque ese dinero se está terminando y ninguna nueva oportunidad laboral aparece. No sólo me quedé sin trabajo, sino que me quedé a medio operar. Yo había empezado mi

tratamiento hormonal y las operaciones con Osecac mientras estaba trabajando. Me hice la primera de las cirugías, la de reasignación sexual. En el medio me echan. Pero después de la operación me cortaron el servicio. Aludiendo a que con eso ya estaba, sin embargo, lo que me corresponde por ley es el tratamiento integral. No puedo cortar de un día para el otro con las hormonas, menos después de operarme, y además me faltan operaciones. Me empecé a asesorar con un estudio de abogados que trabaja con obras sociales y prepagas cuando no quieren cubrir a los enfermos terminales, personas trans, personas con discapacidad. En el medio de esto un juez me dio una cautelar que dice que tenían que darme el servicio porque yo ya había empezado la transición con ellos y la tenía que terminar. Yo necesito seguimiento médico, operación de rostro y el implante mamario. Me dejaron en el medio, a pesar de la orden del juez. Estamos por intimarlos, pero mientras tanto sigo atrapada en esta situación. El tema de la imagen no es superfluo, en mi caso además es totalmente limitante en lo laboral. Si es difícil conseguir trabajo para una mujer trans, imaginen el caso de una a mitad de camino. Hice muchas entrevistas y nada aparece. Tengo muchos años de experiencia en este campo, no puedo ahora ponerme a estudiar otra cosa. ¿Tengo que tirar mi carrera a la basura? Todo a lo que te habilita tu título te lo deshabilita tu imagen.

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