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Viernes, 17 de octubre de 2014

DíA DE LA MADRE

Ma/pamundi

Nicole Cagy ha hecho de todo en esta vida: locutora, cantante lírica, actriz, ex estudiosa de la Biblia, ¿qué más le falta? Además, parada en la frontera de todo, esta conductora radial del programa Rock and Pink es, sobre todo, una experta en desafiar las convenciones y madre-padre de una nena de diez: “Mi hija es un orgullo, y ella también me ama y me comprende”.

 Por Paula Jiménez España

¿Cómo te llama tu hija?

–Me dice ma-pa, porque me ve como madre y padre, porque puede deducir lo que soy. Me dijo ma-pa una vez que estaba en mi casa, después de haberle explicado mi condición. Ella me contestó: “Pero las chicas tienen vagina”. Y yo traté de volver a explicárselo. Nosotras jugábamos a hacer voces y yo le hablé con una voz más finita, entonces ella me dijo: yo te veo como mitad mamá, mitad papá. Al principio ella veía que el padre de cualquier compañerito suyo tenía barba o era de una forma distinta a la mía, y por eso sentía un poco de confusión. Cuando había reuniones, yo tenía que vestirme de una forma para no llamar la atención porque la cargaban los compañeritos; jamás quisiera que mi hija pase un ridículo por culpa mía. Pero más adelante entendió; me entendió.

¿Cómo era o es la reacción de los otros padres y madres ante tu participación en las reuniones del colegio?

–En un evento me miraron mal y después hubo comentarios. Los docentes hablaron con la madre biológica de mi hija, pero por suerte ella me defendió a mí. ¿Qué se tienen que meter ellxs? Yo sólo tenía puestos unos aretes, un saquito blanco, estaba algo maquillada. La docente que estaba con mi hija me conoce, no sé por qué no me llamó directamente a mí. Tenían miedo esos padres, no sé de qué.

¿Tu ex pareja sintió alguna vez competencia con respecto al rol de madre, tuvo hostilidad con vos?

–Obviamente. Hubo incluso un momento en que me amenazó con un juez. Ahora está todo bien. Ella me dijo una vez que nuestra hija tenía una madre, que no necesitaba otra más, sino un padre. Yo le dije que en ese caso no le iba a quitar el rol, pero si me siento en condición materna, también lo puedo dar. Y yo siento que en mí las dos cosas están unidas. De hecho, dos personas de un mismo sexo pueden hacer de padre y madre con un hijo o hija. Los dos roles se pueden hacer tranquilamente.

¿Pero con qué cosas se sentía amenazada?

–Contarle cuentitos a mi hija, abrigarla, alimentarla, es en esas cosas en las que ella sintió competencia. Un padre está más en ir al cine y esas cosas. Pero por un lado a mi ex también le gusta, sabe que conmigo la nena está en buenas manos. Ayer hice dos horas de viaje para llevar a mi hija a Tortuguitas, a la casa de los padres de mi ex. Al comienzo ella me pedía que fuera a esa casa con ropa masculina. Era muy hostil, pero de a poco me entendió. Hoy en día voy como soy y no tengo problema, porque ven mi interior.

¿En algún momento tu hija fue un factor de duda para decidirte a concretar tu transformación?

–Yo viví una vida heterosexual, pero siempre me sentí interiormente femenina. Pasaba por una vidriera y me queda mirando lencería, nunca ropa de varón; sin embargo arrastraba la influencia masculina por una obligación. Siempre agachando la cabeza contra mi voluntad. Conocí una chica y me enamoré, porque me gustó su interior, era como de cristal, íntegra, transparente. Con ella tuve a mi hija. Y a pesar de tener una hija, yo pude vivir mi vida como realmente soy. Yo no hubiera elegido ser trans porque es mucho más cómodo y fácil quedarme como hombre, pero sería infeliz de por vida. Busqué mi felicidad y costó, mis padres me repudiaron y me refugié en las drogas y pasé por la prostitución. Cuando mis padres entendieron que yo tenía una condición distinta a la de ellos, me abrieron otra vez las puertas.

No te parás en ningún lugar fijo. Frente a una hija sos ma-pa, como locutora elegís tener una voz neutra, también sos bisexual...

–Sí. Sé que rompo las estructuras. Y como trans no me quisiera operar. No tiene sentido para mí. Ni siquiera tetas me puse, las que tengo son de hormona. No me gustan las operaciones ni las prótesis, yo todo lo quiero natural. Quizás para la gente pueda ser yo un personaje, pero me considero una comunicadora social que puede dar una visión y una ayuda a la gente desprotegida.

Bueno, vos misma te debés haber sentido desprotegida...

–Yo me sentí con mucha falta de afecto desde chiquita. Si bien nunca me faltó nada, siempre tuve una carencia afectiva. Esto es muy propio de los actores. El aplauso nos llena esa falta. Y si quiero a alguien, no me importa si es un chico o una chica, si es trans o no. Yo discrepo con la Iglesia en este punto. Si hay un Dios, te va a querer por tu corazón y yo creo en eso. En la Biblia se dice que ni sodomitas ni afeminados entrarán en el reino de los cielos, es un versículo que aprovechan los pastores y los curas para apartar a la gente diferente.

¿Vos estuviste cerca de la Iglesia también?

–Sí. Estuve en el Centro de Estudios Bíblicos. Leí y sé del tema. Pero la estructuración es lo que me hizo mal. No pueden concebir que es algo también natural, hablo de la condición de género y sexual. La Iglesia cree en un hombre y una mujer biológica que se reproducen y mueren, pero la misma naturaleza de la que ellos hablan te hace gay o trans. No voy a dejar de ser quien soy, incluyendo lo que fui, y me reflejo como quiero ser hoy. No quiero el prejuicio para conmigo, ni la obligación de que si soy trans tenga que ponerme tetas o concha. Yo me veo completa. Yo soy una mujer con pito y soy feliz. Me veo como alguien especial y quizá sea transgresora; bueno, bienvenido sea romper esa estructura. Se trata de ser feliz. Vos te ponés un saco y unos zapatos porque te gustan y esto es lo mismo. No es tan complicado. El casete que tienen puesto es el del binarismo. Yo estuve con hombres hétero que tenían el prejuicio de que yo tenía pito. ¿Cuál es el problema? El tema es abrir la cabeza y entender que la sexualidad es algo diverso y natural.

Cuando estudiaste para ser locutora, ¿habías hecho ya tu transformación?

–Yo estudié locución, tengo el título de locutor/locutora nacional. Mientras estudiaba hacía spots publicitarios y estaba en la radio del ISER. Estudié en una forma andrógina. Era más crossdresser, hacía la transformación de noche. A mí me formaron para una voz masculina sobre la voz radial. Yo utilizaba esa voz, pero después, cuando hice mi transformación en 2007, cuando me recibí, ahí decidí tomar otra postura sobre mi vida. Cuando pasé el límite y me hormonicé fue por sentirme una chica trans, que no es lo mismo que ser una transformista o una drag queen. Muchas chicas murieron para poder llegar a tener nuestra identidad, por exteriorizarla. Yo aporto lo que puedo en mi programa radial (que se puede escuchar en AM 1130) para poder al menos aclarar confusiones. Quiero diferenciar que soy una chica trans, aunque tenga una voz neutra en la radio. Y aunque la gente escuche una voz neutra y se tome el trabajo de preguntar cuál es tu nombre. Y no que dé por sentado que sos un hombre. La voz es un órgano sexual secundario, pero al escuchar la gente lo siente como primario. Yo quiero lograr pulir esa percepción. A veces pasa una travesti o trans y la gente dice: ahí va Carlos. Creo que es importante que los medios traten de informar. La gente no tiene información. Si tengo la oportunidad de tener un programa para aclarar, lo voy a aprovechar.

¿Tenés mucha audiencia en tu programa?

–Varía entre mil y cinco mil personas por Internet, por programa. Hay un sistema que puede permitir esta medición que hace el productor radial. Es una radio con bastante alcance. La gente que escucha AM quiere una información más exacta o profunda, la FM siempre fue más musical. El programa que hago quiero que tenga un contenido verosímil, que sea una cuestión de identidad y de transmisión de conocimientos.

Como actriz estás trabajando en Hotel Golondrina, la obra teatral que dirige Daniela Ruiz...

–Sí, es una obra sobre la historia de las travestis que tomaron el famoso hotel Gondolín y por este trabajo estamos a punto de recibir un reconocimiento de la Legislatura, algo que nos pone muy orgullosas.

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