turismo

Domingo, 22 de julio de 2007

BARILOCHE > EL CERRO OTTO

En trineos por la montaña

A 5 kilómetros de Bariloche, el Cerro Otto y su confitería giratoria atraen a los viajeros por sus increíbles vistas panorámicas y diversiones, como las pistas de trineos y las caminatas con raquetas de nieve. En la ladera sur del cerro, el centro invernal Piedras Blancas y el Centro de Esquí Nórdico.

 Por Julián Varsavsky

La vista panorámica no puede ser más completa. No sólo porque hay 360 grados de ventanales, sino también porque la confitería es giratoria. Tras los vidrios se ven pasar el brazo Blest de lago Nahuel Huapi, la cordillera andina a pleno con los cerros Tronador, Catedral y López; el macizo Huemul, las islas Victoria, Huemul y Gallina, y los lagos Gutiérrez y Moreno. Con un chocolate caliente de por medio y la nieve impregnando hasta la última ramita de la copa de los árboles sin hojas, desde la mesa el mundo “gira” con rotaciones completas cada 20 minutos y se lo ve pasar como desde una calesita.

Afuera hace frío y el calorcito interior invita simplemente a la contemplación del paisaje. Pero 800 metros más abajo grandes y chicos están de parabienes, listos para subir al nuevo funicular que los depositará en el punto más alto de la montaña. Todos van con su pequeño trineo a cuestas, para tirarse desde lo alto y a toda velocidad, bajo la mirada atenta del equipo de patrulleros de las tres pistas de trineos con diferentes grados de complejidad. Por si la nieve escaseara, el complejo dispone de cañones de nieve artificial y máquinas pisanieve que garantizan unas buenas deslizadas.

La otra diversión es un puente colgante entablonado que se agita a cada paso, a 7 metros de altura, atravesando un frondoso bosque de lenga. Una alternativa son las caminatas con raquetas de nieve que se internan en el bosque silencioso, en compañía de un guía experto en montaña. Sin embargo, la diversión máxima –con la cual no pueden competir las tecnologías ni juego alguno–, es la construcción de un muñeco de nieve que, a la hora de irse, todos los chicos se quieren llevar.

EN LA OTRA LADERA Sobre la ladera sur del Cerro Otto hay un segundo complejo invernal llamado Piedras Blancas, que resulta ideal para quienes vayan con chicos o quieran tener un primer acercamiento a las actividades de nieve. Por un lado, hay una escuelita de esquí y snowboard, pero también 2500 metros de pistas exclusivas para trineos, esa diversión que no tiene mayor ciencia que sentarse cómodo, agarrarse bien y dejarse llevar por la pendiente. El lugar también tiene un refugio donde tomar un chocolate caliente o comer unas tortas de chocolate.

Unos metros más adelante de Piedras Blancas está el Centro de Ski Nórdico, con 10 kilómetros de pistas pisadas especialmente para esa modalidad, que consiste en deslizarse por terrenos casi planos, al impulso del propio esquiador y no por la fuerza de gravedad. Es por lo tanto una actividad sencilla y nada peligrosa, que se suele aprender en unos 20 minutos de clase. Además de asistir a la escuela de esquí nórdico, se puede hacer un paseo en motos de nieve o en cuatriciclo por el bosque nevado. También está la alternativa sencilla de las caminatas de una hora con raquetas sobre la nieve, disfrutando de unas vistas espectaculares del lago Nahuel Huapi. Y por último se organiza una paseo nocturno en motos de nieve con una cena en un refugio en la montaña a la luz de las velas.

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1- El teleférico y el nuevo funicular sobre el paisaje blanco del cerro Otto.
2- Trineos y nieve en polvo, a pura diversión en las afueras de Bariloche.
 
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