turismo

Domingo, 28 de diciembre de 2008

COSTA ATLANTICA > TEMPORADA 2009

A la playa que ya es hora

Enero, febrero y marzo son sinónimo de vacaciones y la playa una cita ineludible para quienes desean disfrutar del mar, los servicios y la calma de las ciudades costeras. Qué trae 2009 en Mar de la Pampas, Santa Clara o Mar Chiquita, y en clásicos como Mar del Plata, Pinamar y Miramar. Villa Gesell, siempre pionera, ya inauguró el primer balneario nudista.

 Por Pablo Donadio

El mar tiene una atracción difícil de explicar, pero siempre infalible. Encantados por ese qué sé yo, miles de turistas parten cada verano hacia sus aguas, frecuentando desde los tradicionales balnearios a sitios donde el ostracismo es posible de veras. Desde Mar del Plata (insignia nacional si se habla de la playa) a Las Gaviotas, en el partido de Villa Gesell, las ofertas abren un abanico que incluye completos servicios hoteleros y gastronómicos, a balnearios donde la calma de los médanos o el silencio de los pinares son “el” atributo con el que el océano se regodea. Si se busca una Buenos Aires con mar, con salidas diurnas y nocturnas a todo lujo y velocidad, las ciudades cabeceras saben dar respuesta. Si la que interpela es la familia y sólo quiere desconectarse, aparecen pueblos con bosques, dunas y acantilados, pues la extensa y prodigiosa costa atlántica todo lo tiene.

VERANO CALIENTE Precios. Esa es la palabra que resuena en los oídos cuando se acercan las vacaciones. Por eso el gobierno provincial impulsó una serie de acuerdos con los distintos prestadores que forman los eslabones de la cadena turística, a fin de mantener la competitividad en un particular contexto nacional e internacional. Más allá de esto, las tarifas 2009 de hoteles, restaurantes, servicios de playa (carpas, sombrillas, entretenimientos) y excursiones, ya muestran incrementos que van del 10 al 30 por ciento en enero, respecto del año pasado. Por ello, se estima puertas adentro de la Secretaría de Turismo de la Nación que febrero y marzo tendrán relativamente más gente que otros años, ya que los importes que caen entre un 30 y un 50 por ciento en esos meses, equilibrarían la diferencia. Pero una de las claves, si no la más importante, de los más de 800 kilómetros de costa bonaerense que nace en el norte con San Clemente del Tuyú (cuando concluye la pancita de la Bahía de Samborombón) y llega hasta Pehuén-Co, al sur, es la gran variedad de balnearios. Sobre esa línea zigzagueante se brindan servicios para gustos y bolsillos de lo más variado.

LAS DOS GRANDES Como no podía ser de otra manera, Mar del Plata arranca la temporada con todo y a su extensa oferta hotelera, de más de 500 lugares disponibles, le arrima la incansable movida veraniega. El puerto y sus deliciosas variedades de frutos de mar, exhibidos con gracia e incentivo en su reducto comercial, ofrece platos sobre la base de pescados y mariscos en Chichilo o El Centellón que constituyen un sello marplatense por excelencia. Inaugurado el 1922, el puerto cuenta con una reserva de lobos marinos de un solo pelo a metros de la entrada, y cientos de buques y barquitos de múltiples colores que salen y llegan desde alta mar con las mejores variedades acuáticas del Atlántico. La visita a la sala histórica del faro, las playas amplias y sureñas de Punta Mogotes, y algún partido de los torneos de verano en el estadio mundialista, son algunas de las citas posibles si se elige la gran ciudad balnearia.

Otro de los destinos ideales para seguir de marcha aun cuando la lluvia empaña algunos días de playa, es Miramar. Camino al sur, y para los que no les interesa el cambio de ritmo (o traen uno muy tranquilo) la “ciudad de los niños” tiene de todo en cuanto a actividades recreativas, y este año presentará la ampliación e iluminación de su frente costero, al que se suma una nueva plaza seca frente al mar y casi sobre su peatonal principal. No bien se cruza el arco General San Martín, entrada de la ciudad, llueven las ofertas que son bien aprovechadas los fines de semana por los habitantes cercanos de Balcarce, Otamendi y Tandil. Hasta los balnearios de Parque Mar llegan estos y otros visitantes, que pueden combinar paseos en cartings, cuatriciclos y cabalgatas en cercanía al parque Los Patricios; reconocer fósiles y elementos autóctonos en la reserva de Florentino Ameghino, y montar las mejores olas con el sur y el body-board en El Pomol, una región visitada por grandes corredores de olas de todo el mundo.

–Mar del Plata: un cinco estrellas estará alrededor de $ 700 la habitación doble por noche; una cabaña a cuadras del mar unos $ 250 por día.

–Miramar: a nivel precios, aquí se verán incrementos muy parecidos a los de Mar del Plata, con habitaciones dobles en un hotel dos estrellas cercano a los $ 200 la noche, y carpas desde los $ 1000.

ENTRE MEDANOS Y BOSQUES El mapa de Gesell es una radiografía de su creación. El trabajo de años de forestación y trazado vial, se ve hoy en una ciudad que no para de crecer, pero resguarda esos aires de pueblo que el joven Carlos Gesell –el “loco” de las dunas– supo transmitir. Su legado ha sido clave para el desarrollo natural del turismo, la fuente total de ingresos del partido, que abarca además Mar de las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul. Hoy la ciudad nada tiene que envidiarle a las grandes urbes costeras, y sin haber traicionado su memoria. Para muestra basta decir que en Gesell no hay un solo semáforo, y sacar un árbol puede traer más problemas que un divorcio. Además, la ciudad suma a sus encantos los magníficos desniveles de sus dunas (sobre el mar) y médanos (lejos del mar), ideales para la salida nocturna a caballo, como ofrece la caballeriza San Jorge, una auténtica invitación a ver la Luna dormida en el horizonte oceánico. Ese escenario es propicio además para otras actividades, como los paseos en cuatriciclo, o los sectores especiales de playas afuera, que permiten transitar con vehículos 4x4 por la costa. Ese servicio brinda Pedro Cuevas con su equipo de jeeps: “Nosotros alquilamos los vehículos, pero también ofrecemos visitas a destinos como el faro Querandí, en plena reserva dunícola, una travesía que incluye el paso por Mar Azul, Las Gaviotas y Mar de las Pampas”. Alternativas para la noche, paseos comerciales, eventos deportivos y culturales, revientan una agenda que busca darles espacio tanto a los jóvenes como a las familias. Su nueva playa naturista, los talleres municipales y el primer balneario de Latinoamérica con aplicación de la norma IRAM, terminan por certificar un verano de calidad.

Mar de las Pampas parece seguir un destino quizá más exclusivo y con matices diferentes. Pese a su crecimiento (poblacional y tarifario) sigue restringiendo el ingreso de grandes marcas, empresas y contratistas, aunque algunos escépticos creen que es sólo cuestión de tiempo. “Una diferencia importante es que acá nadie anda en auto, salvo los visitantes, porque no podés usarlo para llegar hasta la playa. Casi no hay señal de celular, y no ves maquilladas a las mujeres para ir a la playa”, explica el viejo Elías, propietario de Aike-Malen, restaurante que prepara el mejor mero al pesto del planeta. Además de su exquisita gastronomía, la paz de sus calles de arena, los médanos extendidos hasta el mar, y el sonido violinista de los pájaros, valen su cada vez más creciente prestigio.

“Un cuento del bosque, bañado por las aguas del mar” es el eslogan de Mar Azul, perteneciente al distrito de Gesell, donde un pequeño centro ofrece lo necesario para aprovisionarse y disfrutar a pleno de la playa y la búsqueda de caracoles. Las Gaviotas, su vecina calle de por medio, encierra la misma mágica tranquilidad en las pocas cuadras perfectamente trazadas que la conforman.

–Los precios en Gesell serán de $ 200 para un hotel tres estrellas, y desde los $ 350 para un cuatro estrellas como el Terrazas Club Hotel. Para la familia hay cabañas por $ 250 y el camping mochilero para los amantes de las carpas.

–Mar de las Pampas. Las vacaciones en este balneario requieren una inversión promedio de $ 3500 por semana en enero y a todo lujo, si se piensa en un complejo de cabañas espectaculares como Calamoresca.

AIRES DE GLAMOUR A unos pocos kilómetros por la ruta provincial interbalnearia N° 11, el encanto de Pinamar –cuyo partido comprende además Ostende, Valeria del Mar y Cariló– radica en sus calles, médanos y bosques, que acompañan con cierto aire de glamour la vida playera. Como sucede desde hace ya unos años, Pinamar tendrá una completa agenda deportiva en playa, con torneos de rugby, fútbol y polo. Para quienes deseen un recorrido tranquilo por la ciudad, se creó el Circuito Turístico Histórico, promocionado por la Secretaría de Turismo local y que invita a “sentir” el lugar, pasando por la historia, las anécdotas y hechos relevantes que ayudaron a forjar la identidad de su comunidad. Unas cuadras abajo esperan Valeria del Mar y Ostende, con un ambiente más calmo, su singular belleza y precios un poco más accesibles.

El dilema de transmitir simbólica y materialmente el ser o no balnearios exclusivos ha puesto el grito en el cielo de muchos pobladores-comerciantes que, año tras año, siguen lidiando entre los costos y los beneficios que eso acarrea. Entre ellos aparece Cariló, que ya se ha convertido en un destino top del país, con presencia de marcas internacionales y empresas que invierten fortunas cada temporada, promocionando eventos y shows de los más variados. Sus playas y manzanas llenas de pinos, cipreses, cedros y abetos, sin embargo, siguen brindando un respiro, y el lugar difícilmente deje de ser hermoso, aunque curiosamente invadido. El golf es uno de los deportes elegidos allí: “En cierta forma Cariló fue construyéndose en torno de esta cancha”, afirma David Leguizamón, profesional y administrativo del Cariló Golf Club, explicando la pasión que los une a uno de los campos de 18 hoyos más lindos de Buenos Aires.

–Pinamar tiene una gran oferta de alojamientos, con precios que irán de $ 100 a $ 120 la habitación doble en hoteles de una estrella, hasta cifras para bolsillos holgados si se desea más confort y servicios de garaje, pileta climatizada, sauna o wi-fi.

MAS OPCIONES Con más humildad y naturaleza que servicios aparecen otros destinos, que son quizá la opción posible al bolsillo de una familia completa (y los gastos que eso conlleva). A 18 kilómetros de Mar del Plata y perteneciente al partido de Mar Chiquita, aparece Santa Clara del Mar, cuyo desarrollo va a contramano de los demás balnearios: desde hace varios años ha disminuido sus habitantes. “Llegamos con mi marido para instalar nuestro negocio porque teníamos familiares acá. Se sentía que el lugar iba a crecer, y había muchos proyectos. Con suerte y trabajo algunos pudimos sostenerlos”, explica Norma Papili, propietaria de Mica, un local comercial inaugurado en 1989, próximo a sus 20 años junto al mar. La cercanía con Mar del Plata, las salidas de pesca embarcada, los paseos de compras en la peatonal Acapulco y los sabores de su cerveza artesanal, la convierten en una buena alternativa grupal con un costo de $ 800 para las carpas y $ 200 diarios si se piensa en un dúplex para cuatro personas.

Mar Chiquita, ciudad cabecera del partido, ofrece interesantes opciones para acampar y cabañas para hospedarse a bajos costos. En su laguna puede verse la pesca directa del lenguado, luego cocinado con maestría y a la parrilla por los paisanos locales. Este y las opciones de turismo rural son algunos de los placeres que ofrece la visita. Su albufera, única en el país, recibe el aporte de aguas dulces de la cuenca continental y de agua salada del mar, y hacen del lugar un paisaje con una flora y fauna reconocida como Reserva Mundial de Biosfera por la Unesco. Muy cerquita de allí (sólo 9 kilómetros al sur) aparece Mar de Cobo, el auténtico sitio para el exilio. Sus acantilados parecen ser el lugar ideal para la tan buscada soledad del escritor: apenas cuenta con 300 habitantes estables, uno de los pocos lugares para disfrutar del mar y andar realmente, libre como el viento.

DATOS UTILES

Cómo llegar: Para la mayoría de los destinos es recomendable por distancia y precios tomar un ómnibus, ya que el costo del avión, los traslados a los balnearios y el tiempo previo en el aeropuerto, no representan una buena diferencia. Casi todas las empresas toman la autovía 2 (ex ruta nacional N° 2) y desvían hacia Villa Gesell o Pinamar por otras rutas, o siguen a Mar del Plata y continúan camino a Miramar. Son muchísimas las compañías que salen desde la Terminal de Retiro (www.tebasa.com.ar, 011-4310-0700), y sus conexiones en zona sur, norte y oeste, para un pasaje con tarifas promedio en los $ 80. Si se viaja en cambio de temporada es conveniente gestionar la compra del boleto con más de una semana de anticipación.

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Un audaz salto para gozar a pleno el verano en la costa atlántica.

El horizonte marplatense es el telón de fondo de las playas de Santa Clara del Mar.

Los paseos en jeep están a la orden del día en Villa Gesell y sus vecinas.
 
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