turismo

Domingo, 3 de mayo de 2015

ESTADOS UNIDOS. NOVEDADES EN LA GRAN MANZANA

New York, New York

El nuevo Whitney Museum dedicado al arte estadounidense, el One World Observatory, una futura vertiginosa rueda de 190 metros de altura, una gran muestra sobre Basquiat en el Brooklyn Museum: son sólo algunas de las novedades con las que Nueva York sigue dando que hablar.

 Por María Zacco

Ciertas ciudades no necesitan preámbulo y Nueva York es una de ellas. La metrópoli más poblada de Estados Unidos es sinónimo de una noche en la esplendorosa Times Square, un día de compras en la Quinta Avenida o un musical en Broadway. Pero las opciones se multiplican cuando se realiza un recorrido minucioso por sus cinco distritos. Manhattan, Brooklyn, Queens, Bronx y Staten Island sorprenden con novedades, sus barrios emergentes y el nuevo brillo de los más conocidos. Entre otras opciones, se pueden hallar circuitos gastronómicos desconocidos en Queens, conocer la intimidad de una comunidad judía jasídica de Brooklyn, asistir a un partido de béisbol en el Bronx, hacer un viaje a través del jazz en Manhatan o disfrutar de los espacios verdes de Staten Island y en el nuevo High Line at the Rail Yards, un recorrido peatonal sobreelevado abierto pocos meses atrás.

COMO NUEVA Muchos viajeros conocieron Nueva York a través del cine. Incluso antes de caminar por las calles de Manhattan –la isla ubicada en la desembocadura del río Hudson– sabían del Gramercy Park, el Madison Square Garden, el Lincoln Center o el MOMA. Algunos de esos iconos están siendo renovados y prometen un nuevo rostro para la ciudad en constante movimiento. Uno de ellos es el Whitney Museum of Art, motor del arte contemporáneo local, que se mudó del Marcel Breuer Building, sobre Madison Avenue, a la nueva sede en el High Line. El edificio, diseñado por el arquitecto italiano Renzo Piano –concebido como una “plaza del arte” que elimina las barreras entre el museo y la calle– abrió al público el 1° de mayo. Son ocho plantas, complementadas con terrazas que miran a los cuatro puntos cardinales. En total, el sitio tiene 20.500 metros cuadrados,lo que permite multiplicar el espacio para mostrar la colección permanente del museo, ya que buena parte de lo que hoy se exhibe llevaba años en la bodega. Otra de las próximas inauguraciones, el 29 de mayo, será la del One World Observatory, en el Lower Manhattan. Se trata de una terraza panorámica de tres pisos ubicada en el World Trade Center, uno de los edificios más altos del mundo. Subiendo a los pisos 100, 101 y 102 se podrá admirar la ciudad desde 381 metros de altura. Quienes desafíen el vértigo accederán a las vistas únicas desde el ascensor exterior, considerado el más veloz del mundo (recorre 102 pisos en un minuto). Los amantes del shopping se restregarán las manos como un oso frente a un pote de miel. En Lower Manhattan acaba de abrir el Brookfield Place, un centro comercial de más de 27.000 metros cuadrados que incluye locales de indumentaria, un mercado de estilo francés, Le District, y seis restaurantes. Dentro de unos meses, la misma zona albergará el Westfield World Trade Center, uno de los centros comerciales más completos de la ciudad, con la presencia de 150 casas prestigiosas del mundo de la moda, la gastronomía y la tecnología. Y el año próximo Staten Island tendrá el Empire Outlets, una mole con 100 locales, un estacionamiento para 1250 autos, un hotel de 200 habitaciones y traslado gratuito vía ferry desde Manhattan. Nueva York también desarrolló itinerarios en sus cinco distritos para los más pequeños, que incluye zoológicos, acuarios, museos y parques de diversiones. Una de las atracciones más esperadas –se inaugurará recién en 2017– es la New York Wheel, que con sus 190 metros de altura será la noria panorámica más grande del mundo. La descomunal rueda, con capacidad para 1440 personas, está ubicada a orillas del río Hudson, en Staten Island, y ofrecerá vistas del horizonte de Manhattan, del resto de los distritos de la ciudad, Nueva Jersey y más allá.

GRAN MANZANA DIVIDIDA No hay como aprender de los lugareños para sacar provecho de una visita, una tendencia que crece en los últimos años. Nueva York se sumó no hace mucho a esta “nueva ola” pero ya cosecha éxito. La propuesta “Barrio x Barrio” no sólo fomenta la exploración de zonas que están fuera de los circuitos tradicionales sino que otorga protagonismo a los ciudadanos, quienes se convierten en entusiastas cicerones que indican a los turistas qué calles transitar, cuáles son los mejores restaurantes y dónde están aquellos sitios pintorescos que no se deben pasar por alto. El Central Park, Chinatown, Chelsea, Time Square y el Empire State son algunos de los sitios más representativos de Manhattan. Pero hay más por descubrir en este distrito. En la calle 47, entre las avenidas Quinta y Sexta, está Diamond District, donde viven más de 2500 joyeros independientes reconocidos por la venta de algunas de las más preciadas –y costosas– joyas del mundo. Casi el 95 por ciento de los diamantes que ingresan a Estados Unidos pasan por el barrio, que se convirtió en un destino muy visitado tanto por compradores como por mayoristas. El rock’n roll todavía se respira en East Village, hogar de beats, punks, artistas y poetas. Jimmy, el dueño de una tienda de artículos vintage (Trash and Vaudeville) recuerda aquellos días de 1975 en que su local era visitado por Iggy Pop o Los Ramones. En la zona hay muchas librerías y disquerías independientes y St. Marks Place todavía sigue siendo el hogar de punks adolescentes que no encajan en ninguna otra parte. Pero, sobre todo, el barrio atrae a una multitud de artistas en busca de inspiración.

Lower Manhattan es muy famoso por Wall Street pero el vecindario ofrece mucho más que finanzas. Durante los últimos quince años el Lower East Side ganó fama por sus bares y clubes en los que se escuchan bandas en vivo. Los restaurantes baratos y los mayoristas de ropa se suman a ese crisol de arte, cultura y magia culinaria de la zona cuya creatividad inspira a menudo al resto de la ciudad. En Uptown, en el extremo opuesto, Harlem y sus alrededores invitan a un viaje por el soul y el jazz. El barrio es sinónimo de la cultura afroamericana en materia de música, danza, arte y literatura. De hecho fue la cuna, en los años ‘20, del colectivo conocido como Renacimiento de Harlem, que incluyó a innovadores como Josephine Baker, Bessie Smith y Langston Hughes, entre otros. Su legado persiste aún hoy, especialmente en la calle 125, donde está el Apollo Theater, que albergó shows de Ella Fitzgerald y James Brown.

MAS ALLA DE MANHATTAN La arquitectura puede ser el hilo conductor de un recorrido por el Bronx. En el sur de este distrito, los barrios Concourse, Melrose y Mott Haven conforman una gran exposición del art-déco. Basta una tarde para hacer una visita en tren y tener un panorama de su variedad de instituciones culturales, bares y restaurantes. La visita lleva hasta la Poe Cottage, una bonita casa blanca de madera, rodeada de árboles, donde el escritor Edgar Allan Poe pasó los últimos años de su vida. Una vez en el Bronx, no puede omitirse que este distrito es la cuna del hip-hop, nacido de las “block parties” que se celebraban en la zona en los años ’70 (se cerraba un block o manzana para congregar a los habitantes del barrio a una fiesta callejera). En Grand Concourse, la vía principal, se respira el sentimiento de comunidad: cada persona con la que se habla parece estar conectada con el resto. Gracias a sus recomendaciones el visitante puede tener una visita plena de detalles e historias desconocidas. Y vivir el hip-hop, claro. También está el béisbol: el Yankee Stadium, icono de Nueva York y sede de los juegos de la Major League, alberga un museo que da cuenta de la historia de ese deporte en Estados Unidos. Los aficionados que no consiguen boletos para los partidos generalmente se reúnen a tomar una cerveza y a ver el juego en la TV de la cercana Taberna Yankee. Otra forma de viajar es el Bronx Culture Trolley, un bus que ofrece a los turistas un viaje gratuito a través del Corredor Cultural del Sur, el primer miércoles de cada mes. La perlita es la Casa Amadeo, la tienda más antigua de música latina en la zona, que tiene más de 40 años. Cruzando el monumental Puente de Brooklyn –otro icono del cine– se llega al distrito homónimo, devenido en refugio de intelectuales. El escritor Paul Auster es uno de sus vecinos más ilustres. También el diseñador Kenneth Cole y el actor John Turturro eligieron las apacibles calles de Brooklyn en lugar de la ajetreada Manhattan, donde viven la mayoría de las estrellas. Porque este distrito rebosa de instituciones culturales, restaurantes y tiendas donde pueden hallarse artículos de diseño a precios más razonables que en los locales de renombre. Downtown Brooklyn, con su agitada vida nocturna, es un buen punto de partida para acercarse al ambiente cultural ecléctico de este distrito. Y luego seguir por los barrios cercanos de BoCoCa, DUMBO, Fort Greene, Park Slope, Prospect Heights, Williamsburg y Bushwick. Hasta el 23 de agosto, el barrio está de parabienes con la muestra “Basquiat: The Unkown Notebooks”, en el Brooklyn Museum, que incluye 160 páginas de apuntes del artista, algunas jamás mostradas en Estados Unidos. Si un rasgo destaca a Queens es su multiculturalidad. Ningún otro distrito –no sólo de Nueva York sino en todo el país– concentra tanta cantidad de residentes de distintos países. Corona es uno de los barrios más vibrantes: los residentes, provenientes de sitios muy disímiles, crean un tejido social muy rico que le confiere a la zona una energía particular.

Por su parte Staten Island, conocida como “el quinto distrito”, parece muchas veces un sitio olvidado, quizá porque para llegar hay que abordar el Staten Island Ferry en el Bajo Manhattan. Pero ya el paseo, que dura unos veinte minutos, vale la pela. Ofrece vistas imponentes de la Estatua de la Libertad y New York Harbor hasta atracar en la explanada de St. George, un vecindario en el que predomina la arquitectura victoriana. Es muy conocido el Jardín Botánico que está dentro del Snug Harbor Cultural Center, un conjunto de edificios construidos en 1800 que funcionaba como casa de retiro para los marineros y hoy posee nueve jardines botánicos, además de ser un referente regional en artes visuales, teatro y música. Por otra parte, una de las joyas menos conocidas de Nueva York es el Staten Island Greenbelt, una red de exuberantes parques, humedales, praderas y rutas de senderismo conocida como la “ciudad más verde”. Allí se puede jugar al golf y al tenis, dedicarse al avistaje de aves y para los más pequeños hay un gran carrusel. Si se viaja con niños el Zoológico es visita obligada. Incluye un bosque tropical y una zona ambientada como la sabana africana donde habitan suricatas y leopardos, con un zorro de orejas de murciélago como gran curiosidad.

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La nueva sede del Whitney Museum, con más espacio para el arte estadounidense.
Imagen: Oficina de Turismo de Nueva York
 
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