turismo

Lunes, 27 de mayo de 2002

MINITURISMO A 37 KILóMETROS DE LA COSTA PORTEñA

La isla de Martín García

Desde Tigre, excursión en barco a través del Delta, cruzando el Paraná de las Palmas y el Miní, hasta esta isla en medio del Río de la Plata. Una excelente opción para un paseo de fin de semana entre la historia y la naturaleza, matizado con visitas guiadas y un suculento asado.

Tan cerca y todavía no la conoce? Entonces, ha llegado la hora de visitar Martín García, la isla de mucha historia y larga vida. Ubicada cerca de la desembocadura del río Uruguay y a sólo 37,5 kilómetros de la costa argentina, se originó hace 1800 años como un conjunto de rocas y por lo tanto, es mucho más sólida que las islas aluvionales del Delta del Paraná. Rodeada al este por el Canal del Infierno y al oeste y al sur por el Canal de Buenos Aires, la isla también acarrea una historia muy singular.
Fue descubierta en 1516, cuando don Juan Díaz de Solís tuvo que desembarcar en la isla para enterrar al despensero de su nave, quien había muerto a bordo. Como el despensero se llamaba Martín García, don Solís decidió no sólo dejar su tumba sino también bautizar el lugar con su nombre. Por su posición estratégica, la isla fue escenario de batallas navales y por su aislamiento insular fue elegida para instalar allí un lazareto y un crematorio durante la epidemia de fiebre amarilla del siglo pasado. Como bien se sabe, la isla también fue la sede de un penal civil y militar, donde estuvieron recluidos como presos políticos los ex presidentes Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi. Aunque no lo olvida, Martín García ha dejado muy atrás su difícil pasado. Favorecida por las diversas especies de flora y fauna que la pueblan, la isla sorprende a los visitantes, sobre todo si son aficionados a la fotografía, y se ha convertido en una atractiva propuesta de miniturismo.
Actualmente existe todo tipo de excursiones para realizar este paseo. Si bien se puede llegar por avión en un vuelo de no más de 10 minutos, el viaje en barco es imperdible. A lo largo de tres horas, los turistas navegarán por pintorescos riachos en un itinerario que cruza el Paraná de las Palmas, el Miní y el Río de la Plata. Al acercarse a la isla, surgirá el verde brillante de la compacta vegetación de la costa, tal como lo describieron los primeros colonizadores en el siglo XVI. Ya en la isla, los guías llevan a los turistas a conocer el pequeño pueblo y sus antiguas construcciones: la Capilla Nuestra Señora del Carmen; la ex Batería Buenos Aires, erigida en 1864, con sus cañones centenarios; el primer faro; el antiguo penal militar; los lugares de detención de los ex presidentes; la casa que habitó el poeta Rubén Darío y también la antigua panadería que elabora un famoso Pan Dulce.
Después del almuerzo empieza el recorrido por la geografía isleña. Las zonas más altas son el territorio del monte xerófito, poblado de molles, espinillos, talas y otras especies arbóreas más bien espinosas que conforman el ambiente preferido por los ciervos dama-dama, los cuises y gran cantidad de pájaros como la calandria, carpinteros, pico de plata y siete colores. De las más de 200 especies de aves que pueblan la isla, en los bañados costeros se pueden ver la garza blanca, el chiflón, el pato picazo, la garza mora y el cisne coscoroba, cazando o pescando en los espesos juncales. Y con seguridad, el visitante no dejará de escuchar el potente trino del pajarito llamado “Juan Chiviro”.
En particular, llama la atención la zona selvática, con sus frondosos árboles poblados de lianas, donde hongos, algas, helechos y esa orquídea tan especial conocida como “flor de patito” han elegido para desarrollarse. Las frecuentes crecidas del río cubren las costas y depositan semillas y frutos de especies propias del noroeste argentino, que originan la misma Selva en Galería que bordea los cursos de los ríos Paraná y Uruguay.
Los que quieran disfrutar de la noche isleña podrán alojarse en la confortable hostería. Los que regresen, gozarán a su vez de navegar por el río bajo el cielo enrojecido del atardecer mientras a lo lejos empiezan a vislumbrarse las luces de Buenos Aires.

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El curioso estilo arquitectónico del viejo cine-teatro de Martín García.
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