turismo

Domingo, 3 de diciembre de 2006

TIGRE > AGROTURISMO EN EL DELTA

Vida de isleños

Con el apoyo y asesoramiento del Proyecto Cambio Rural del INTA y la Municipalidad local, un grupo de productores afincados en las islas crearon una asociación orientada al turismo. Granjeros, agricultores, artesanos y apicultores reciben en sus muelles a los visitantes, quienes pueden conocer así la auténtica vida isleña.

 Por Camila Fernandez

El proyecto surgió después de una reunión que convocó una ingeniera del INTA contratada por la Municipalidad, en la que participaron 16 dueños de emprendimientos productivos en las islas, con el propósito de organizar la prestación de servicios turísticos alternativos. Así surgió la asociación Delta Natural, agro y ecoturismo. El objetivo principal de esta iniciativa es que los productores hagan conocer a los visitantes el singular estilo de vida de un isleño y al mismo tiempo le ofrezcan el remanente de su producción, que en algunos casos es sólo para el propio consumo familiar. Turismo/12 visitó dos de estos interesantes emprendimientos, uno en el arroyo Espera y otro en el Torito.

GRANJA EN EL TORITO Un lugar clave para conocer lo esencial del modo de vida de un isleño autóctono –que nació y vive en una isla– es la granja La Periquita, ubicada en el arroyo Torito, Primera Sección. Allí, en una quinta del año 1957 que perteneció a su abuelo, vive Pablo Neltin con su esposa y dos hijos. En La Periquita el tiempo transcurre al ritmo de la vida de campo y por eso Pablo no usa reloj sino que se guía por el sol. Y si bien trabaja de sol a sol, su vida no tiene horarios fijos y mucho menos es rutinaria. Darles de comer a los animales le lleva alrededor de una hora en la mañana. Un par de veces por semana algunos vecinos lo contratan para arreglar un parque con jardín, otro día puede reparar un bote y los miércoles da clases de apicultura en un colegio secundario sobre el río Paraná Miní.

La casona del abuelo no es por cierto un lujo. Como muchas viviendas isleñas, tiene una cocina económica (a leña) y una salamandra. Y lo más curioso es que la familia prácticamente se autosustenta, incluso de agua potable: cuando llueve, el agua que baja por las canaletas cae en un tanque donde se almacena. Si se avecina una tormenta, vacían el tanque y lo cepillan por dentro.

En la granja hay 15 cabras que dan leche y carne, mientras que el padre de Pablo tiene una docena de vacas en una quinta vecina que provee de carne a toda la familia. Además hay gansos, patos, gallinas y un centro de apicultura.

El personaje más querido por los visitantes es Paco, una nutria que llegó con la columna vertebral rota por la mordida de un perro y luego fue curada en La Periquita y eligió quedarse a vivir allí, adentro mismo de la casa. Ahora Paco le pide upa a su dueño cual un monito y es un buen “padrillo” de nutrias, aunque su cría es devuelta al monte isleño. En sus ratos libres –y los tiene–, Pablo también hace artesanías que se venden en el Puerto de Frutos. Al finalizar la visita aclara que en el Delta, de todas formas, la vida no es color de rosa, ya que se vive “en una lucha constante contra el agua y la humedad que lo invaden todo”.

UN VIVERO EN EL ESPERA Lo más singular que tiene el Vivero Villa Mónica, ubicado sobre el arroyo Espera 344, es su sistema hidropónico de cultivo, que no se realiza ni en el suelo ni tampoco en una base de tierra. Por el contrario, se utiliza una estructura de metal que sostiene unos tubos de plástico por donde circula agua con nutrientes. Las semillas van dentro de unos cubitos de espuma fenólica que se colocan en los tubos, un método creado en la brasileña Universidad de Campinas. ¿Cuál es la ventaja de este sistema? Básicamente, que en un área muy reducida –e incluso árida como un desierto– se pueden cultivar toda clase de vegetales que requerirían tierra fértil y un espacio mucho más grande. En el caso de la frutilla, por ejemplo, se utilizan unas columnas clavadas en el suelo donde la planta crece en una base de turba traída desde Tierra del Fuego –un compuesto orgánico natural que no se descompone en los suelos fueguinos gracias al frío permanente– mezclado con perlita (un derivado de lava volcánica). Esto permite plantar en ocho metros cuadrados lo que en tierra firme ocuparía un área de 42 metros cuadrados (el riego se hace por goteo con una bomba de agua).

La turba y la perlita en verdad sólo sostienen la planta, ya que el riego se hace con el agua mineralizada. La nutrición de la planta en base a componentes naturales permite obtener frutos y hojas muchos más carnosos y en menos tiempo. Además, al no entrar en contacto con la tierra ni con otras especies, no son atacadas por hongos, están mucho más limpias y no se requieren insecticidas.

En el Vivero Villa Mónica se producen berros, ajíes picantes, espinaca tetraginia, chiles campanita, rabanitos, tomate cherrie, radichetas y cebollines, entre otros vegetales y hortalizas. También se preparan berejenas en escabeche, pepinos en vinagre, aceitunas picantes, dulce de leche con nueces pecán, frutillas al whisky y once tipos de dulces. Pero lo ideal para probar estas delicias es aceptar el “almuerzo verde” que se ofrece en el parque del vivero. El menú incluye ensaladas de productos recién cosechados, sandwich de chorizo o sorrentinos, helados o tartas.

El lugar más encantador del Vivero Villa Mónica es su cabañita solitaria en medio de un parque con techo recubierto de paja, levantada sobre pilotes de madera. En cada uno de sus cuatro lados, tiene ventanas con vista al arroyo y al denso follaje del interior de la isla. La cabaña de Villa Mónica tiene capacidad para cuatro personas y está equipada con vajilla completa, cocina, heladera, televisión, aire acondicionado y hasta una parrilla portátil para hacer asados debajo de la casa. Desde Villa Mónica también se puede visitar la cercana granja La Periquita.

UN ASADO EN BARCO

La embarcación “Bruma” es una típica chata isleña de transporte de madera de 17 metros de eslora, reciclada para paseos turísticos. Fue construida totalmente en madera de lapacho y su interior está revestido con cedro y timbó pulidos. El barco, cuyos dueños integran la entidad Delta Natural, suele alquilarse para disfrutar de un asado en pleno río mientras se matiza la jornada con la pesca y el descanso. Las instalaciones lo permiten ya que caben hasta 15 personas, hay dos baños, un comedor al aire libre pero techado en la popa, otro en el interior para el invierno, un solarium, dos baños, cocina con vajilla completa, un camarote con una pequeña cama matrimonial y hasta duchas con agua caliente. También suelen alquilarlo grupos laborales generalmente para celebrar el fin de año.

La otra alternativa que se ofrece son las cenas para dos a la luz de las velas y de la luna reflejada sobre la superficie del río. Por lo general se solicita para festejar aniversarios de bodas. Hay quienes han llegado a tirar fuegos artificiales mientras bailaban un vals sobre la cubierta. Estas veladas románticas comienzan a las 20 y se navega por la boca del río San Antonio, con una increíble vista de la ciudad de noche. Cada cual elige su música a gusto y en verano la cena es al aire libre sobre la popa. El menú incluye un brindis con champagne en la proa, una entrada de salmón ahumado, lomo al horno con papas y helado. Alrededor de la una el barco regresa al puerto y quienes lo deseen pueden pasar la noche en el pequeñísimo camarote, con la sola compañía en la torre de mando del capitán Marota, un isleño de pura cepa que cuida su barco con devoción.

El alquiler del barco por un día para 15 personas cuesta $ 1300. Y la noche romántica con cena incluida para dos personas cuesta $ 650. Más información en www.navegandoporeldelta.com.ar

DATOS UTILES

  • La Periquita. Arroyo Torito, a 15 minutos de la Estación Fluvial. La entrada cuesta $ 20 e incluye un refrigerio. También organizan cumpleaños infantiles. Tel.: 4728-3204.
  • Vivero Villa Mónica. Arroyo Espera 344 (Primera Sección). La visita con almuerzo cuesta $ 25; si sólo se toma un té, $ 15, y con un refrigerio, $ 10. La estadía en la cabaña cuesta $ 200 para dos personas o $ 350 para cuatro, desde el viernes a la tarde hasta el domingo a la noche. Tel.: 4728-0519 www.villamonica.com.ar
  • Delta Natural, agro y ecoturismo. www.deltanatural.com
  • Más información: Ente Municipal de Turismo (Mitre 305, en la Estación Fluvial). Tel.: 4512-4497/98 Sitio web: www.tigre.gov.ar

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Una bucólica estadía en la cabaña de madera del vivero Villa Mónica.
 
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