20:32 › ADVIRTIó QUE EL GOBIERNO GOLPISTA ELIMINARíA LA AYUDA ESTATAL A LOS POBRES

Dilma alerta sobre los planes sociales

La presidenta brasileña Dilma Rousseff denunció ayer que el vicepresidente Michel Temer planifica armar un gobierno que pondrá en riesgo las conquistas sociales y que el presidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha, es corrupto. Por su parte, Temer admitió por primera vez que se prepara asumir el mes próximo el lugar de la mandataria.

“Es muy grave que Temer y sus asesores hablen de revisitar los programas sociales, que no es más ni menos que disminuir la cantidad de dinero que el gobierno pone en planes sociales, educación y salud”, señaló Rousseff durante un acto en Salvador, capital del estado de Bahía, donde entregó más de 700 unidades del programa Minha Casa, Minha Vida (Mi Casa, Mi Vida), una iniciativa gubernamental para ofrecer viviendas a bajo costo a personas de escasos recursos.

Además, en su discurso habló del presidente de la cámara baja, Eduardo Cunha, quien abrió la denuncia en su contra y está procesado por la corte suprema por tener dinero precedente de sobornos en cuentas secretas en Suiza. “Ellos son acusados, yo no tengo acusación. Lo más extraño es que quien me juzga es corrupto. Todo el mundo sabe que tiene cuentas en el exterior y que está acusado por el Ministerio Público (Fiscalía)”, señaló Rousseff mientras los presentes en Bahía cantaban “Fuera Cunha”. La presidenta sostuvo que es víctima de una gran injusticia e insistió en que no cometió ningún crimen de responsabilidad que amerite la apertura de un proceso de destitución en su contra. Aseguró además que está siendo acusada por practicar maniobras cometidas desde 1994 por todos los gobiernos que la precedieron. “Eso demuestra que en Brasil hay dos pesos y dos medidas”, afirmó.

La presidenta aprovechó la oportunidad para volver a calificar el proceso en su contra de golpe:”Es golpe porque no hay crimen, yo nunca recibí dinero de sobornos, yo no tengo cuentas en el exterior. Ellos me acusan de pedaleada fiscal, ¿qué diablos es eso de pedaleadas?”. También instó a sus adversarios a presentarse a unas elecciones si quieren ocupar su lugar: “El poder viene del voto directo. Este impeachment es un golpe de los que no tienen votos y buscan la elección indirecta del Congreso. Disputen elecciones. Ellos quieren sentarse en mi sillón, pero sin los votos. Ese es el problema de ellos. Eso es muy cómodo porque así no tienen que prestar cuentas”.

En Brasilia, el Palacio de Jaburú del vicepresidente Temer comenzó a ser sede de peregrinación de los políticos, porque está definiendo la conformación del gabinete que lo acompañaría si el Senado vota abrir el juicio político, algo que los analistas y contadores de votos dan por descontado. Cunha, el jefe de los diputados, fue una de las visitas que recibió Temer. También fueron los sindicatos de centroderecha que son contrarios al Partido de los Trabajadores (PT) y hoy Temer recibirá al Presidente de la Cámara de Senadores, Renán Calheiros, articulador clave del Gobierno porque no está alineado con Cunha.

Por su parte, Temer admitió ayer por primera vez en una entrevista con el diario O Globo que debe estar preparado para asumir el poder en caso de que Rousseff sea separada del cargo en los primeros días de mayo. “Me encuentro en una situación muy difícil porque todavía no puedo discutir la conformación del eventual Gobierno, pero debo estar preparado para asumir al día siguiente si la Cámara alta procesa a la mandataria”, afirmó el vicepresidente. Reconoció que las consultas que ha entablado en las últimas semanas con dirigentes políticos, economistas y otras personalidades son sondeos de cara a su posible gobierno, pero aclaró que no asumió compromiso con nadie sobre cargos.

Sin embargo, dio algunas pistas sobre algunos de los ministros que podría escoger en el caso de tener que asumir la vacante que abriría el posible juicio político contra Rousseff. Temer dio a entender que el Ministerio de Hacienda, un cargo más que fundamental debido a la aguda crisis económica del país, sería ocupado por Henrique Meirelles, quien fue presidente del Banco Central entre 2003 y 2010, durante los dos mandatos del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Meirelles ha hecho la mayor parte de su vida pública en el sector bancario privado y llegó a ser presidente mundial del BankBoston, por lo que cuenta con el aval de los mercados financieros.

“Confieso que si tuviera que asumir hoy, el ministro de Hacienda sería él”, dijo Temer, aunque aclaró que “nadie sabe qué puede pasar mañana”.

También reconoció que ha conversado con el senador José Serra, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), de quien dijo que “es un hombre que cabe en cualquier cargo de gobierno”.

No obstante, en ese caso indicó que “todo va a depender de la decisión del PSDB” en relación a apoyar o no su posible Gobierno o si se decide por participar en una eventual coalición. “Lo que menos quiero son problemas con el PSDB, un partido que considero fundamental ante la perspectiva de tener que asumir el gobierno”, indicó el actual vicepresidente.

En ese caso, subrayó que también contaría con dirigentes del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la principal fuerza política del país y que él mismo preside.

Otro punto que aclaró es que reduciría el número de ministerios, que actualmente llega a 31, para situarlo en torno a unos 25. “Si tengo que asumir, pretendo tener un máximo de 25 ministerios, pero si se puede tendría hasta un poco menos”, dijo Temer, quien garantizó que sus ministros serán personas “que tengan familiaridad con sus áreas, competencia demostrada y con nombres reconocidos y respetados”.

A su vez la comisión de 21 senadores que analizará si existen méritos jurídicos para procesar a Rousseff celebró ayer su primera reunión de trabajo para elegir a su presidente y al instructor y ambos cargos, claves en el proceso, quedaron en manos de la oposición. La presidencia de ese colectivo ser? ejercida por Raimundo Lira, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que ha roto con el Gobierno y es liderado por Temer, quien asumiría el poder en caso de una destitución de Rousseff. El cargo de instructor, que elaborará un informe que recomendará procesar a Rousseff o archivar el caso, recayó en Antonio Anastasia, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quien fue elegido en medio de la queja generalizada del oficialismo.

La comisión decidió que el 6 de mayo votará si recomienda que Rousseff sea procesada, con lo cual, si eso se aprueba, el pleno del Senado debería decidir alrededor del 10 de mayo si se instaura un juicio con miras a la destitución de Rousseff. Si el Senado abre el juicio político, Rousseff será separada del cargo durante los 180 días que puede durar el proceso y su vacante sería cubierta durante ese período por Temer, quien completaría el mandato que vence el 1º de enero de 2019 en caso de su destitución.

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