El periodista Marco Teruggi informa desde la Plaza Murillo, en el centro de la ciudad de La Paz, cómo se vive el día después del derrocamiento de Evo Morales. "La oposición aún no logra conformar un gobierno de facto debido a las disputas internas", explica.
Normando Álvarez García ratificó la postura de la Casa Rosada: dijo que ocurrió “una interrupción del orden institucional en base a una conmoción social”, que a contramano de todos los indicadores económicos bolivianos comparó con la crisis de la Argentina de 2001.
El proceso que terminó con la destitución del presidente boliviano comenzó tras las elecciones del 20 de octubre. A partir de entonces la violencia opositora y la presión internacional de la derecha fue en aumento hasta que los militares y la policía le quitaron su apoyo al mandatario.
La vivienda del presidente depuesto en Cochabamba fue destrozada. Los opositores realizaron pintadas y quemaron un cuadro con su imagen.
El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, que recuperó su libertad el viernes pasado tras permanecer 580 días en la cárcel de Curitiba, lamentó el "golpe de Estado" que llevó a renunciar
El canciller Jorge Faurie eludió referirse al golpe contra Evo Morales. "Las Fuerzas Armadas se declararon prescindentes, pidieron una solución a la política y eso fue lo que ocurrió", fue su explicación. En un comunicado, el Gobierno hizo foco en el periodo de transición que se abre "ante la renuncia" de Morales.
Los integrantes de la fórmula presidencial electa del Frente de Todos se pronunciaron sobre el derrocamiento del presidente del Estado Prurinacional.
“Quiero decirles, para que sepa la prensa internacional, a los primeros aymaras, quechuas que aprendieron a leer y escribir, les sacaron los ojos, cortaron las manos para que nunca más aprendan
Con el golpe de Estado concretado en Bolivia hoy se trunca unos de los procesos más exitosos de la región latinoamericana de los últimos años, con logros indiscutibles en lo económico, en lo