El Indec informó a fines de septiembre que durante el primer semestre la pobreza alcanzó al 40,1 por ciento de la población y la indigencia al 9,3 por ciento. Cuáles son las medidas que hacen falta para revertir este escenario.
Miles de peregrinos completaron en la madrugada y la mañana del domingo la 49 peregrinación a pie al santuario de Luján, iniciada el sábado en la parroquia de San Cayetano, en Liniers. El arzobispo porteño habló del sufrimiento que genera el 40% de pobreza, la violencia física y verbal y pidió unidad al pueblo para buscar paz y justicia.
La alta inflación en alimentos, la caída de los ingresos de trabajadores no registrados y de la AUH y planes sociales explican el deterioro socioeconómico.
El índice de pobreza alcanzó al 40,1 por ciento de la población económicamente activa y la indigencia al 9,3 por ciento en la primera mitad del año.
Según datos porteños, la tasa de indigencia subió en el último año del 5 al 7,5 por ciento de los hogares, a raíz de la inflación en alimentos.
En el caso de la canasta de indigencia, el avance mensual fue del 14,5 por ciento. Este miércoles, el Indec dará a conocer el dato de inflación del mes.
En los últimos doce meses la canasta alimentaria trepó 125,7 y la canasta total 123,7 por ciento, frente a una inflación de 113,4. Las cifras aún no contemplan el impacto de la devaluación del peso concretada el lunes.
Los datos oficiales del Indec valúan la canasta básica total de una familia tipo, que fija la línea de pobreza, en casi 218 mil pesos. Aumento mensual del 7,2 por ciento.
Son 8,2 millones de niños, niñas y adolescentes pobres en Argentina. La ayuda estatal creció pero no logra bajar la pobreza.
Los alimentos básicos siguen estando arriba de la inflación. En doce meses, acumulan un alza del 120 por ciento. Se espera un deterioro en los indicadores sociales.