La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, apuesta por una solución negociada en apoyo a la estrategia de Puigdemont. El presidente regional y su segundo, Junqueras, insisten en esa vía, sin establecer condiciones previas.
El presidente catalán vive los días más turbulentos de su carrera política. El Ejecutivo de Rajoy llegó a acusar de golpista a Puigdemont, algo que él mismo ayer rechazó, en unas palabras dirigidas especialmente a los españoles.
El anuncio del presidente regional ante el Parlamento catalán provocó decepción entre sus aliados secesionistas y una reunión de último minuto entre Rajoy, socialistas y Ciudadanos para tomar medidas desde Madrid.
Mariona y Jaume se abrazaron y besaron con pasión cuando el jefe del gobierno regional de Cataluña, Carles Puigdemont, habló de asumir “el mandato del pueblo para convertir a Cataluña en un Estado
El presidente catalán pretende declarar de forma unilateral la secesión de España, pero se enfrenta a un amplio sector que exige diálogo y a duras ofensivas por parte del gobierno de Rajoy, incluyendo la amenaza de cárcel.
Con el nuevo mecanismo que prevé el decreto ley, las compañías que quieran trasladar su domicilio a otra parte del territorio español pueden hacerlo sin necesidad de aprobación por parte de su junta general de accionistas.
Tras el triunfo del sí, aceptando la escisión catalana, Puigdemont aclaró que Cataluña declarará su independencia “los próximos días”. Frente a sus declaraciones, el gobierno de Rajoy y la oposición socialista criticaron la decisión de continuar con su plan.
Los principales partidos presionan al jefe del Ejecutivo español para que converse con las fuerzas independentistas catalanas.
“Hemos ganado el derecho a tener un estado independiente”, dijo Carles Puigdemont, tras la victoria a favor de la secesión. Mariano Rajoy no reconoce la votación y el resto de partidos españoles exigen diálogo urgente.
A menos de 24 horas de la convocatoria al plebiscito histórico, la incertidumbre sigue aumentando a pesar de que el gobierno catalán de Carles Puigdemont intenta transmitir la idea de que los catalanes podrán votar con total normalidad.