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ECONOMíA EN PAGINA/12 WEB
25 NOVIEMBRE 2001







Deuda
canje

- La reestructuración de la deuda está siendo atacada por los acreedores extranjeros.

- Grandes fondos de inversión y fondos buitre, especializados en demandar judicialmente a gobiernos al borde de la cesación de pagos, amenazan con acorralar al gobierno.

- En Economía admiten que "este es un problema a resolver" y preparan una respuesta que puede desatar una guerra en el establishment financiero que apostó a los "mercados emergentes".

- La brecha entre los que más ganan y los que reciben menores ingresos es la más alta de la historia.

 


Los buitres

“Cuando un Estado se ve en la necesidad de declararse en quiebra, lo mismo que cuando un individuo se ve en tal necesidad, entonces una quiebra limpia, abierta y confesada es la medida que a la vez menos deshonra al deudor y menos perjudica al acreedor.”
Adam Smith
La Riqueza de las Naciones, 1776.

Por Maximiliano Montenegro

Los buitres están sobrevolando en círculos. La estrategia de restructuración de la deuda que encaró Domingo Cavallo está causando revuelo entre los acreedores extranjeros, que se están preparando para caer sobre los restos de la administración De la Rúa. Por un lado, están los grandes fondos de inversión internacionales, que se consideran discriminados por el gobierno argentino y, peor aún, temen que si son perjudicados en un canje de deuda sin garantías, el ejemplo cunda entre otros gobiernos de la región. Dichos fondos quieren sentarse a negociar con el gobierno argentino, dejando de lado a los habituales interlocutores del Ministerio de Economía: los grandes bancos de inversión que, como intermediarios, cobran jugosas comisiones. Hace rato que tienen apuntados los misiles hacia Buenos Aires y anticipan desde “un proceso lento y desordenado para la resolución de la crisis argentina” hasta el “riesgo creciente de devaluación” si no se los tiene en cuenta. Por otro lado, están los llamados “fondos buitre”, propiamente dichos, sin eufemismos. Son pequeñas compañías de financistas y abogados dedicados a hacer negocios con la cesación de pagos de un país: compran los títulos a precios de remate y luego reclaman judicialmente al Estado, ante las cortes de Nueva York, por el pago de su valor nominal, tal como figura en los contratos. Si algunos de los primeros se plegaran a los segundos, podrían llegar hasta embargar las cuentas del Gobierno en el exterior y la restructuración de la deuda se hundiría.
Hace dos meses, durante un seminario en la Universidad Di Tella, Guillermo Mondino, jefe de asesores de Economía, pintó así el supuesto escenario en que Argentina decidiera una reprogramación unilateral de su deuda: “Los abogados de Wall Street se harían un festín. Yo conozco uno que siempre anda vestido de negro, muy moderno, de Elliot Associates, que se dedica a ganarles juicios a los Estados que entran en default. Así, hizo fortuna con Perú y Ecuador... Si dejáramos de pagar un solo vencimiento, en cuatro meses tenemos una lluvia se sentencias contrarias en las cortes de Nueva York. Y automáticamente pasaríamos a deber –por las cláusulas de cesación de pagos cruzada (cuando se deja de pagar un bono es como si se dejaran de pagar todos) y aceleración (se acumulan en el presente todas las cuotas de capital e interés del bono hasta su vencimiento)– no 130.000 millones de dólares sino 250.000 o 300.000 millones”.
El escenario escatológico imaginado por Mondino para el caso de que Argentina cayera en default no puede ser considerado más que una exageración, en su afán por convencer a los acreedores de que Argentina seguiría cumpliendo con ellos al pie de la letra. Aun en los casos más conflictivos de reprogramación de deuda, como lo fue Ecuador en el ‘99, la salida fue siempre menos desastrosa que la predicada hasta el hartazgo por los gurúes de la city. Si no fuera así, entonces Argentina enfrentaría gravísimos problemas en los próximos meses, porque muchos de los más grandes acreedores externos están convencidos de que el Gobierno avanza a paso firme hacia un default sin llamarlo por su nombre.
Sea como fuere, tal vez, parte de la pesadilla soñada por el jefe de asesores de Cavallo se haga realidad, a menos que Economía encuentre cómo calmar a los grandes fondos de inversión que amenazan con declarar la guerra al Gobierno y a los “fondos buitre”, que ya están posicionándose para sacar provecho de la mishiadura argentina. El héroe de la historia de Mondino se llama Jay Newman y es uno de los socios de Elliot Associates, una firma que se hizo famosa en el mundillo de Wall Street por haber haberle ganado un juicio en los estratos de Nueva York al gobierno de Perú, cuando en 1996 intentó reprogramar los vencimientos de un bono. Así, Elliot, que había comprado esos bonos por 11 millones de pesos, la mitad de su valor nominal, terminó obteniendo una ganancia neta de 58 millones, pero –más importante aún– puso en jaque todo el proceso (ver aparte). El caso Elliot, que en agosto pasado fue tema de análisis en el Directorio del Fondo Monetario, alertado de la inminencia de la reprogramación argentina, despertó desde entonces el apetito de los especuladores apenas huelen a los países al borde del default.
“Elliot puede haber comprado (papeles de la deuda argentina) en los últimos días. Pero tal vez los ‘fondos buitre’ traten de comprar todavía más barato. Es posible que estén esperando más kilombo y que los precios caigan mucho más. Comprar al 30 o 40 por ciento (del valor nominal del bono) todavía tiene su riesgo”, comentó un colaborador de Cavallo a Cash. El negocio no tiene secretos: comprar a 30, o bastante menos, y cobrar en un trámite sumario en las cortes de Nueva York a 100, más los intereses acumulados hasta el vencimiento.
Sin embargo, no es este grupo, conformado por pequeños fondos ligados a abogados, el que más preocupa hoy en Economía, sino los grandes fondos de inversión. Desde octubre del año pasado estos fondos se nuclearon en un club de acreedores de países emergentes (Emerging Markets Creditors Association) y desde hace unos días formaron un comité de acreedores de Argentina. Por ejemplo, uno de estos fondos es PIMCO, dirigido por Mohamed El-Erian, un ex funcionario del Fondo Monetario, que administra 235.000 mil millones de dólares. La opinión de este ejecutivo sobre la suerte del canje de deuda es lapidaria (ver aparte).
“Hace tiempo que Mohamed habla mal de Argentina. Debe tener una posición de venta corta en Argentina (short) y está esperando el momento de mínimo valor de los bonos”, dicen en Economía. Traducido: vendió papeles que no tenía a un precio y ahora juega a que los títulos caigan lo más posible para reponerlos y hacerse la diferencia. Pero PIMCO no es el único que dispara contra el Gobierno (ver aparte).
Su primer objetivo es sentarse a la mesa de negociación con el Gobierno y exigen que ésta no se cierre a los bancos de inversión, como JP Morgan, Goldman Sachs, Merrill Lynch y Lehmann Brothers, entre otros, que actúan como intermediarios y se quedan con las comisiones –como ocurrió en Ecuador– aunque los verdaderos tenedores de los títulos públicos no cobren nada. En segundo lugar, no quieren que el ejemplo Cavallo prenda en otros países ahogados financieramente.
“Con el canje están tratando de eludir el nombre default. Cavallo quiere aparentar que no está cayendo en default cuando en realidad está defaulteando”, explicó a Cash Ben Heller, gerente de HBK Investment, un fondo con sede en Dallas miembro del Comité de acreedores. “Si uno ve otros default, el problema es cuando el país no negocia bien. Pero en Pakistán, en Ucrania, en Rusia, no hubo demandas, porque se sentaron a negociar con los acreedores”, agregó. Según Heller, al diferenciar entre los acreedores locales (bancos y AFJP) y los extranjeros, el Gobierno está actuando muy agresivamente con los acreedores extranjeros”. Dice que, “si Argentina admite que no puede pagar y negocia en buena fe, los acreedores extranjeros hasta están dispuestos a aceptar una quita de capital. Pero si no lo hace, les garantizo que van a tener demandas judiciales”, amenaza (ver aparte).
Economía no define la posición frente a estos pesos pesado del mercado. “Es un problema a resolver”, dijo un funcionario a este diario. La razón es que entre los colaboradores del ministro hay quienes se inclinan porsubir la apuesta con estos acreedores, que no reconocen como una garantía atractiva la recaudación tributaria. Hay quienes pretenden seguir el ejemplo de Ecuador y cerrar el camino a futuras demandas legales, borrando las cláusulas legales de los contratos originales que más comprometen al Gobierno, como ser la jurisdicción de Nueva York, la de “cesación de pagos cruzada” y la de “aceleración”.
Sin embargo, los grandes fondos de inversión ya anticipan esta movida y amenazan con sumarse, en ese caso, a las demandas judiciales que probablemente presenten los “fondos buitre”, asesorados por los mejores estudios legales de Nueva York.


LOS GRANDES FONDOS QUE TIENEN EN LA MIRA A CAVALLO

Aquí están, éstos son

Pacific Investment Management Company (PIMCO): Administra 235.000 millones de dólares en activos financieros. Nació en 1971, manejando un fondo de 12 millones de dólares. Su crecimiento durante la década de los noventa fue exponencial: en 1990, cuando empezó a apostar fuerte fuera de los Estados Unidos, su cartera era de “sólo” 29.000 millones. El director gerente de PIMCO es Mohamed El-Erian, quien se encarga, además, de manejar el equipo de investigación económica del fondo para mercados emergentes. El-Erian trabajó durante 15 años en el Fondo Monetario, coordinando equipos de monitoreo de la política económica de varios países. En el Ministerio de Economía lo conocen bien: “Mohamed vino algunas veces a la Argentina y suele hablar con Daniel (Marx) y Noemí La Greca (la representante financiera del gobierno argentino en Nueva York)”, comentan. Y que es probable que sea uno de los especuladores que apuesta contra Argentina a los que tantas veces denunció Cavallo. El lema de este fondo de inversión es: “La misión de PIMCO es enriquecer y preservar los activos de los clientes y proveerles la más alta calidad de servicio en la administración de sus inversiones”.
Morgan Stanley Dean Witter Investment Management: Es el fondo de inversión del banco de inversión homónimo, que en 1999 llegó a ser el mayor intermediario en la colocación de deuda de países latinoamericanos en el mercado internacional. “Es un fondo muy importante” en deuda de países emergentes, admiten en el Ministerio de Economía. Hace tiempo que Morgan Stanley está muy pesimista sobre la situación de Argentina y recomendó a sus clientes desprenderse de los títulos de la deuda argentina. El último informe de los analistas del banco es lapidario: “Argentina enfrenta el riesgo de devaluación”, asegura. El lema es: “Nuestro objetivo es ser la primera opción de los clientes”.
Western Asset Management Company (WAMCO): Administra 93.700 millones de dólares en activos financieros, de los cuales sólo el 2 por ciento están invertidos en “mercados emergentes” de riesgo como es el caso de Argentina. El resto se concentran en préstamos hipotecarios e activos clasificados como “investment grade” por las calificadoras de riesgo internacional. Cuenta con 231 selectos clientes y 284 empleados, en sus oficinas de Pasadena, Londres y Singapur. El lema es: “Nuestra misión... seguir siendo líderes en inversiones diversificadas de renta fija”.
David L. Babson & Co: Fundado en 1940, administra activos por 60.000 millones de dólares, de los cuales sólo una porción menor son títulos y acciones de países emergentes. Sus oficinas se encuentran en Cambridge y Springfield, Massachusetts. El lema es: “Toda nuestra experiencia muestra que a los inversores que toman una perspectiva de largo plazo y ejercitan la paciencia les va mucho mejor que aquellos que lanzan una moneda tratando de predecir lo impredecible y se suben a cada ola en el mercado de bonos y acciones”.
HBK Investment LP: Maneja un capital de 5.500 millones de dólares, de los cuales 1000 millones están “invertidos” en los mercados emergentes. La oficina central se halla en Dallas, Texas, y cuenta con sucursales en Nueva York y Tokio. Ben Heller, directivo del Fondo, se negó a precisar cuánto de este monto está puesto en títulos argentinos.
MFS Investment Management: Administra 150.000 millones de dólares y vende fondos comunes de inversión desde 1924. “Desde hace unos meses, que no tenemos nada de deuda argentina en nuestras carteras”, explicó a Cash, en diálogo telefónico, el directivo Mark Dow, otro ex funcionario del FMI. Sin embargo, forma parte de EMCA, el club de acreedores de mercados emergentes, y está muy interesado en cómo se resuelva la crisis argentina por el efecto demostración. “Si las cosas van mal en Argentina y otros países aprenden que se puede tratar mal a los acreedores sin problemas, entonces no va a haber gente en el futuro que esté interesada en invertir en este tipo de países”, asegura.

Ben Heller gerente de HBK Investment

“Estamos muy preocupados”

“Estamos muy preocupados por la estrategia de Argentina por dos razones: 1) qué pasará con nuestras inversiones en Argentina y 2) el precedente que esto sienta para otros países emergentes, es muy importante que siente un buen precedente. Para un fondo de inversión es muy difícil de justificar por qué les reducimos el rendimiento a los clientes, yendo al canje, cuando no hay garantías ni nada que lo justifique. Argentina está diferenciando entre distintos tipos de tenedores de bonos, favoreciendo a los tenedores locales. La garantía es útil para los locales, pero no funciona en el exterior. Esto es un muy mal precedente para otros mercados emergentes. Formamos un comité de acreedores para sentarnos con el Gobierno, que tiene que negociar directamente con los tenedores de bonos, no con los bancos de inversión. El megacanje fue un desastre para los acreedores y para el gobierno argentino, pero para los bancos fue una fiesta, porque cobraron comisiones siderales. La crisis se puede resolver de dos formas. Una posibilidad es que nadie vaya al canje, esperamos 3 meses y se llega al default legal. Lo que no se entiende es por qué no declaran hoy el default y se sientan a negociar, que sería lo más provechoso para todos”.

Mohamed El-Erian
director gerente de PIMCO y ex funcionario del FMI

“Será desordenado”

- “Argentina está presentando un default de facto (y posiblemente pronto sea de jure).”
- “El comité de tenedores de bonos de Argentina se formó bastante antes de cualquier anuncio formal de default. Se le enviaron al Gobierno cartas advirtiendo en contra de una propuesta de reestructuración unilateral a la Ecuador.”
- “Esperamos una resolución lenta y desordenada de la crisis argentina. Anticipamos que, por primera vez, el sector privado será capaz de presionar más efectivamente para tener una palabra en el diseño de las propuestas sobre la deuda.”
- “Si usted piensa que los precios de los bonos (argentinos) están bajos (a 35 centavos de dólar), muy probablemente los pueda ver a precios más bajos en el futuro a medida que la crisis se vaya desarrollado de manera completa.”
- “¿Puede Argentina esperar lo que dice el coro de la ópera Evita: saldrás de ésta, como siempre lo haces? No hay duda de que el Gobierno ha estado esforzándose... Pero Argentina está en el punto en que las políticas comunes están agotadas. Más aún, la reestructuración de la deuda encarada trae más desventajas que beneficios. Esta estrategia contribuyó a una caída más pronunciada del precio de los bonos y a erosionar las reservas internacionales y los depósitos privados.”

 

Alice Elliot
titular de Elliot Associates

“La gente hace la diferencia”

Según Alice Elliot, fundadora y CEO del Elliot Group, una firma que se dedica a la gestión y asesoría de negocios, el espíritu de la compañía es reconocido por el lema: “la gente hace la diferencia”. En 1996, Elliot Associates, la rama financiera y legal de Elliot Group, compró por 11 millones de dólares bonos de la deuda peruana en el mercado secundario, cuando sus precios ya mostraban la intención del gobierno de reprogramar los pagos. Una vez que Perú anunció la reestructuración de la deuda, Elliot demandó al Estado peruano, reclamando el valor completo de la deuda, más los intereses capitalizado. Ganó en segunda instancia en las cortes de Nueva York y embolsó una ganancia neta de 58 millones. Durante el proceso, llegó a poner en jaque al gobierno peruano, al inhibirlo de pagar a otros acreedores, embargar sus cuentas en el exterior, y forzarlo a incumplir otros vencimientos. Paul Singer, Jay Newman y Michael Straus, socios de la compañía, son identificados por la asociación Jubileo 2000 -que brega por una condonación de la deuda de los países más pobres– como los responsables de alentar litigios de fondos buitres contra Estados al borde la quiebra. Este mismo equipo llevó a cabo demandas similares contra países tales como Panamá, Ecuador, Polonia, Costa de Marfil, Turkmenistán y el Congo. El caso de Elliot figura hasta en un documento del FMI, tratado en agosto pasado en el directorio del organismo, sobre los costos de reprogramar las deudas públicas.