DEPORTES › LOS ENTRENADORES CUBANOS QUE COLABORAN CON LA SECRETARIA DE DEPORTE DE LA NACION

Por amor a Cuba y al deporte

Diálogo con Sarbelio Fuentes, boxeo, y Ana Ibis Díaz, vóleibol, ex deportistas de elite que gracias a un convenio de intercambio con la isla caribeña hoy entrenan y enseñan sus conocimientos en el Cenard a las jóvenes promesas argentinas.

 Por Gustavo Veiga

Sarbelio y Ana Ibis son mucho más que una pareja de cordiales cubanos. Mulatos como José Antonio Maceo, el titán de bronce, señalan con orgullo que nacieron en la misma tierra del prócer: Santiago de Cuba. El, Fuentes, es un prestigioso entrenador de boxeo que va por su segundo período en la Argentina enseñando las destrezas del deporte de los guantes a nuestras promesas. Ella, Díaz, tiene la misma vocación: transmitir su experiencia y conocimientos pero en otra disciplina, el vóleibol. La Secretaría de Deporte de la Nación los contrató hace tiempo en el marco de un convenio de intercambio con la isla caribeña que, como ya se comprobó, ha dado buenos resultados. “Estamos unidos y nos ayudamos mutuamente. Los dos somos profesores y bastante quemaditos, como se dice, obsesivos con el trabajo porque hablamos de nuestros temas todo el tiempo y queremos saber el conocimiento que cada uno tiene en su área”, comenta Fuentes, quien llegó al país por primera vez en 1995.

“Yo había estado en la Argentina pero en calidad de atleta. Para el año ’74 o algo así, vine como jugadora de vóleibol. Mi vida completa se la dediqué a este deporte y, a diferencia de Sarbelio, ésta es mi primera vez aquí como entrenadora”, cuenta Díaz, una mujer que transmite admiración por su compañero. “El aquí tiene un currículum de trabajo hecho con grandes resultados, algo que a mí me genera satisfacción. Donde quiera que vayamos, todo el mundo lo conoce y le tiene un profundo respeto. Yo no sé si estamos en la Argentina o en Cuba, no sé dónde está la diferencia porque en los dos países lo quieren y lo saludan con la misma cordialidad.”

Para Fuentes, ella “ha sido una de las grandes atletas que ha tenido el vóleibol cubano. Integró el famoso equipo de las morenas del Caribe, a las que siempre seguí.” Ana Ibis ganó el campeonato mundial de Leningrado el 6 de septiembre de 1978, el primer logro importante de una selección de su país. Catorce años después, Cuba obtendría la primera de sus tres medallas de oro consecutivas en vóleibol femenino, en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Le siguieron Atlanta 96 y Sydney 2000. Las morenas del Caribe pasaron a ser las espectaculares morenas del Caribe. Las dirigía el mismo entrenador que a Díaz, el reconocido Eugenio George.

Con mesura, Fuentes dice que “hay material” entre los dieciséis boxeadores que está preparando, algunos para los Juegos Panamericanos de Guadalajara (comienzan el mes próximo), otros para el Mundial de Boxeo que se está disputando en Bakú, Azerbaiján, y con el objetivo final en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. “En esta etapa hay jóvenes como Alberto Melián, Fernando Martínez, Fabián Maidana y Junior Zárate con posibilidades de ganar medallas, pero no quiero anticiparme. Está claro que hay países que se nos han ido muy arriba como Venezuela, Brasil, Colombia y Ecuador. Pero nosotros competimos en el plano internacional y todos los años hicimos una etapa de preparación en Cuba, donde se han medido con boxeadores de allá y los argentinos han ganado como perdido.”

Díaz escucha a Sarbelio con atención, pero cuando habla de su deporte enumera las dificultades con que se encontró desde su llegada en 2007: “Trabajar con mujeres es bastante difícil. Es bastante difícil en Cuba, aun conociendo las condiciones de la mujer cubana, pero más complicado es acá. ¿Por qué? Porque no existe demasiada motivación para comprometerse en un proyecto. Al llegar al alto rendimiento hay que tener mucho aguante, mucha fe. Acá lo tienen todo para ser grandes voleibolistas, pero falta seguir un proyecto que les haga la federación. Yo estuve trabajando cuatro años en México con muchachas jóvenes y es igual.” Sin embargo, enseguida rescata que “las chicas argentinas se han dado cuenta de que pueden. Le ganaron por primera vez en la historia a Cuba en juveniles un partido clasificatorio. Yo estoy desde el ’68 en el vóleibol y esta victoria de Argentina no había pasado nunca en la vida”.

La Selección Nacional está terminando su preparación para el próximo torneo Sudamericano que se disputará en Perú desde el miércoles 28. “Lo más importante que podrían obtener es una plaza para la Copa Mundial de Japón. Deberían ganarles a Perú y a Venezuela, aunque Chávez me va a matar si escucha esto”, dice con una sonrisa.

Fuentes explica muy convencido que el problema a resolver en el boxeo amateur “es el desconocimiento de la reglamentación, que a veces nos complica. Aunque en esta oportunidad a noso-tros todavía no nos descalificaron boxeadores. Hemos tratado de adelantarnos a eso, porque cuando no se conoce el reglamento, te penalizan con un punto. Los árbitros de la Federación de Box han estado trabajando con los chicos en el guanteo”. En ésta su segunda etapa en el Cenard y la FAB (que también lo contrató), el entrenador cubano dirigirá a dos mujeres. “Le voy a decir una cosa: a mí no me gustaba el boxeo femenino, pero cuando conocí a las boxeadoras de aquí cambié de opinión. Yo le dije a Bisbal, el presidente de la Federación, que no sabía trabajar con ellas. Pero ahora estamos haciendo una tarea de conjunto con los hombres.”

Su compañera quedó encantada con otra experiencia: la Federación Metropolitana la invitó a formar parte de la Subcomisión de minivoley. “Es un trabajo magnífico, el lema del grupo es que se conversa, se expone pero no se discute. Es lo mejor que me sucedió en la Argentina, me siento muy a gusto.”

Sarbelio y Ana Ibis dicen sentirse en Buenos Aires tan bien como en su añorada Santiago de Cuba. Con gratitud cuentan que son lo que son gracias a la revolución de Fidel y su pueblo. “Yo fui una niña que salí de una clase humilde y gracias a la revolución llegué a conocer el mundo. Tengo no sé cuántos países recorridos por el deporte. Me considero una embajadora de Cuba ante el mundo. Siempre hice mi tarea con el mismo amor y la convicción de lo que me entregó la revolución. Por eso, donde quiera que me pongan una tarea la cumpliré, sea como sea”, sostiene la mujer enfundada en su equipo deportivo con los colores cubanos.

A Fuentes lo sorprendió la revolución cuando era boxeador rentado. “Nos unieron a todos los profesionales y nos dijeron: el deporte profesional no va a existir más. Los que quieran irse a pelear al exterior están autorizados y los que quieran seguir acá serán amateurs. Como vi tanta claridad, decidí quedarme y tratar de llevar mis conocimientos a las nuevas generaciones. Así fue: en el ’62 ya estaba en la selección nacional de boxeo. Peleaba en la categoría mediano”, recuerda no sin antes despedirse con una breve evocación de Teófilo Stevenson, el gran peso pesado y triple campeón olímpico: “Trabaja en la federación cubana”. Es el mismo que rechazó sucesivas ofertas para pasarse al profesionalismo por unos cuantos millones de dólares y que, como Sarbelio, eligió permanecer en la isla.

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Sarbelio Fuentes y Ana Ibis Díaz posan para Página/12 en las instalaciones del Cenard.
Imagen: Jorge Larrosa
 
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