ECONOMíA

En búsqueda de la “solidaridad energética” tras el acuerdo fallido

Luego del frustrado acuerdo, los gobiernos de Bolivia y Brasil juzgaron posible un entendimiento energético con la Argentina. Obras para el largo plazo y promesas de ayuda para el corto.

El encuentro del sábado en la quinta de Olivos dejó una amarga sensación de frustración en los participantes. Cristina Fernández, Lula da Silva y Evo Morales hubieran querido salir de la reunión mostrando un acuerdo y la capacidad de resolver en conjunto los problemas de la población. No pudo ser, y las caras largas y evasivas para enfrentar a la prensa lo decían todo. El tono retórico del comunicado que leyó el canciller anfitrión, Jorge Taiana, dejaba la misma impresión. Pero ayer al menos dos referentes fuertes de los gobiernos de la región, el presidente Evo Morales y el asesor especial para asuntos externos de Lula, Marco Aurelio García, apostaron a revalorizar el vínculo. “Solidaridad energética” fue la expresión que acunaron, indicando que ningún miembro de la sociedad va a ser abandonado a su suerte. Eso espera la Argentina, para no verse sometida a un violento tropezón el próximo invierno por falta de gas en los domicilios.

El mandatario boliviano expresó su decisión de trabajar “de manera conjunta” con la Argentina y Brasil para encontrar soluciones a la problemática energética regional. Comprometió el apoyo de su país a cualquiera de los mencionados en caso de que exhiban “problemas graves por energía”. En declaraciones formuladas en el Palacio Quemado, en La Paz, Evo Morales destacó que el acuerdo alcanzado en la reunión del sábado fue “trabajar de manera conjunta” para atender las necesidades de cualquiera de ellos. “Si hubiera un problema muy serio en la Argentina, debemos ver cómo dar nuestra parte cada uno para resolverlo”, señaló, y dijo que la misma actitud adoptarían los otros dos países si el problema surgiera en Bolivia o Brasil.

Indicó que, además de la reunión de la comisión ministerial, que iniciará su labor en La Paz la semana próxima, realizó una invitación a sus pares de la Argentina y Brasil para continuar las conversaciones a nivel presidencial a fines de marzo, en la misma ciudad boliviana. Bolivia produce entre 41 y 42 millones de metros cúbicos diarios de gas, de los que tiene contratadas exportaciones por 30 millones a Brasil. Su consumo interno se ubica entre siete y ocho millones, por lo cual no cuenta con más de tres a cinco millones para entregarle a la Argentina, que demanda siete millones.

Marco Aurelio García, uno de los más estrechos colaboradores de Lula, informó acerca de la agenda que tendrá la “comisión de monitoreo para promover acciones de solidaridad energética” entre los tres países, y subrayó que el encuentro en Buenos Aires no fracasó. “Sí hubo entendimiento –enfatizó–; lo que se decidió es que los tres ministros (del área de energía) se van a reunir para coordinar una acción para apurar los proyectos estratégicos que van a resolver estas cuestiones en el largo plazo.” Para acciones más inmediatas, explicó, “se crea una comisión de monitoreo que permitirá ejercer la solidaridad energética entre los tres países, sobre todo entre la Argentina y Brasil, para que podamos pasarle energía eléctrica cuando sea necesario en el invierno”. Esta propuesta es una alternativa a lo requerido por la Argentina, que solicitó que Brasil desista de recibir al menos un millón de metros cúbicos diarios de Bolivia, para que dicho volumen se destine al mercado argentino.

El flamante ministro de Energía de Brasil, Edison Lobao, afirmó que su país planea construir cinco centrales hidroeléctricas en asociación con la Argentina, en tres casos, y con Bolivia, en las otras dos. Estimó que la construcción de las mismas demandará una inversión global de 30 mil millones de reales (17 mil millones de dólares) y podrían sumar una generación total de 10 mil megavatios.

El ministro brasileño ratificó que, junto con los titulares de las carteras de Energía de la Argentina y Bolivia, se reunirán en los próximos días para elaborar un plan conjunto de obras, definir el cronograma de trabajo y establecer la localización de las hidroeléctricas. Admitió que las obras no resolverán los actuales problemas de déficit en la oferta de gas natural, pero atenderán los problemas energéticos de la región a mediano plazo. Sobre la distribución del gas boliviano, reafirmó que Brasil necesitará los 30 millones de metros cúbicos diarios contratados y no puede aceptar modificaciones que impliquen renunciar a parte de él en beneficio de la Argentina.

Compartir: 

Twitter

La negativa de Brasil a renunciar a parte del gas que va a San Pablo frustró el acuerdo.
Imagen: Télam
 
ECONOMíA
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2022 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.