SOCIEDAD › LO LANZAN HOY EN UNA “ASAMBLEA PODEROSA” EN EL BARRIO ZAVALETA

Control popular de seguridad

Como consecuencia del caso Kevin y para “no quedarse en el reclamo”, los vecinos nucleados alrededor de la revista La Garganta Poderosa lanzan hoy la iniciativa de monitoreo de las fuerzas de seguridad junto al CELS.

 Por Carlos Rodríguez

En un acto convocado para hoy por los vecinos del barrio Zavaleta reunidos en la “asamblea poderosa”, nucleada en torno de la revista barrial La Garganta Poderosa, se anunciará la puesta en marcha de “un modelo de Control Popular sobre las fuerzas de seguridad, sin ningún padrinazgo partidario ni financiero”. La iniciativa, aprobada por los vecinos, surge como respuesta frente al asesinato de Kevin, un chico de 9 años que recibió un balazo de 9 milímetros en la cabeza durante un enfrentamiento entre dos grupos de personas ajenas al barrio. En una declaración a la que tuvo acceso Página/12, los habitantes del barrio porteño señalaron que resolvieron la creación de esta organización vecinal “con toda la impotencia atragantada por el asesinato de Kevin y hartos de esperar inútilmente alguna respuesta real en relación al hostigamiento de Gendarmería y Prefectura”.

El cuestionamiento a las fuerzas de seguridad tiene que ver con el irregular allanamiento que se hizo en la redacción de la revista, con posterioridad a la muerte de Kevin, y al hecho cotidiano de lidiar con agentes armados sin identificación –no llevan nombre y apellido en sus uniformes, como pudo comprobar este diario– y a los atropellos que sufren en forma permanente, con requisas y detenciones arbitrarias.

El “control popular” de las fuerzas de seguridad será ejercido por “una comisión de vecinos elegidos por otros vecinos y organizados en turnos rotativos” que “controlará el accionar de los uniformados, con el fin de poder señalar sus irregularidades sistemáticas, en comunicación directa con el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), la fiscalía, la Procuraduría contra la Violencia Institucional (Procuvin) y una red de periodistas comprometidos con la causa”.

Desde una casilla construida “con nuestros propios lomos y ladrillos” frente a la plaza Kevin, “los ‘vecinos sin gorra’ no tendrán como objetivo interpelar a otros habitantes del barrio, ni reemplazar a las fuerzas de seguridad, ni caer en la trampa de las acusaciones entre vecinos, sino exclusivamente registrar a los efectivos que intenten amedrentarnos sin identificación, armarnos causas o rompernos puertas sin órdenes de allanamiento, como así también denunciar los abusos de autoridad que resultan recurrentes sobre los pibes más desprotegidos”.

Afirmaron que tomaron la decisión “a partir de las tremendas evidencias que se desprenden del caso Kevin, en relación con la connivencia de quienes deberían cuidarnos con los que administran los delitos desde afuera de nuestros barrios”. Por esa razón eligieron no quedarse “en los meros reclamos, ni en las investigaciones del episodio aislado, sino vomitar una estrategia comunitaria que nos permita mantenernos a salvo de estos fantasmas con gorra y escopeta, que hasta el día de hoy se pasean por nuestros pasillos con la impunidad que les otorgan el poder y ese chaleco sin nombre”. Recuerdan que todos los agentes de las dos fuerzas deberían llevar sus nombres y apellidos sobre el pecho, adheridos a sus uniformes.

En su declaración, los vecinos afirmaron que intentarán “afrontar el miedo y las prácticas ilegales a las que permanentemente estamos sometidos los vecinos de las villas por parte de la corrupción uniformada” y a la vez institucionalizar “un método de participación ciudadana capaz de mejorar la seguridad en los barrios humildes, donde las muertes por violencia institucional ya ni siquiera hacen eco en los medios, ni en la política, ni en la Justicia”. Al mismo tiempo buscan aportar una “mirada barrial a los expedientes judiciales que suelen ser una mera transcripción de las versiones policiales”.

La presentación del modelo de “control popular sin gorra” se hará hoy, a partir de las 14, con la presencia de representantes de las escuelas de la comuna porteña, del CELS, la Procuvin, organismos sociales y de derechos humanos. También se realizará un festival en homenaje a la familia de Kevin. Los vecinos recalcaron que ésta es la única forma que encontraron de irse a dormir “con la tranquilidad de que no perderemos ningún otro pibe por la acción o inacción de las fuerzas”.

Ante la grave situación que están viviendo hicieron “cargo al Estado de su responsabilidad sobre la seguridad de todos no-sotros, incluidos los vecinos y vecinas que oficiarán como reguladores de las instituciones que, por sí solas, no han querido o no han sabido regularse, para garantizar nuestros derechos”. Concluyeron diciendo que “con o sin ayuda, la fuerza de Kevin nos bastará para cambiar esta realidad: hay una comunidad al servicio de la comunidad”. Los que quieran participar pueden concentrarse, desde minutos antes de las 14, en la esquina de Amancio Alcorta y Perito Moreno, para luego marchar hacia el barrio Zavaleta.

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Kevin, de nueve años, murió de un tiro en la cabeza durante un enfrentamiento en el barrio.
Imagen: Bernardino Avila
 

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